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Mostrando entradas con la etiqueta Clausura 2009. Mostrar todas las entradas
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COLON 3 SAN LORENZO 0

MUY FUERTES
Fue 3-0 en Santa Fe con dos bombazos de Fuertes y un cabezazo de Nico Torres. Santana, Bergessio y Bottinelli vieron la roja en el complemento en el Ciclón. Los de Mohamed quedaron a un punto del líder Lanús.
Colón se ubicó como escolta del líder Lanús tras derrotar como local a San Lorenzo por 3-0, en un partido que se desnaturalizó por la expulsión de tres jugadores visitantes en seis minutos. El Sabalero, que suma 14 unidades y escolta a Lanús a uno de diferencia, convirtió sus goles a través de Esteban Fuertes, en dos ocasiones, y Nicolás Torres, todos en el segundo período.

El árbitro Saúl Laverni, de buen arbitraje, expulsó entre los 10 y los 16 del complemento a Santana, por doble amonestación, y a Gonzalo Bergesio y Botinelli por juego brusco.
En el primer tiempo Colón se insinuó como protagonista y sólo por esa actitud acumuló merecimientos para ponerse en ventaja, más allá de que le faltó contundencia en los últimos metros.
Los de Mohamed basaron sus aspiraciones en el aporte de Matías Oyola, en las arremetidas del colombiano Daley Mena, y la siempre amenazante presencia del goleador Fuertes.
De todas formas, con Fuertes demasiado retrasado, y por ende fuera de su hábitat natural, y una marcada ineficacia en los metros finales, el local se fue al descanso con la sensación de haber merecido algo más que la igualdad en cero.
San Lorenzo mejoró en el arranque del complemento, no tanto en el juego como a través de una actitud más activa para buscar el arco de Pozo. Así, las subidas de Adrián González y una mayor movilidad de Bergesio hicieron que Colón debiera necesariamente cuidarse en su última línea, con Marcelo Goux como baluarte.
Y cuando parecía que el segundo tiempo se encaminaba a una brega pareja y emocionante, San Lorenzo tuvo seis minutos de furia y lo pagó con la derrota. Tomo comenzó a los 10 con la expulsión de Santana, por una fuerte falta sobre Sciorilli, con tan mala fortuna para los de Miguel Russo que un minuto más tarde Fuertes clavó un tremendo remate en el arco de Navarro a la salida del tiro libre.
El descontrol azulgrana se completó en los instantes siguientes: Bergesio vio la roja a los 14', por una fuerte falta sobre Rivarola, y dos minutos después Botinelli siguió el mismo camino por un pisotón sobre Alfredo Ramírez.
Con tres hombres más sólo restaba que Colón asegurara el triunfo con otro gol, y lo logró a los 21, cuando Fuertes aprovechó una defectuosa salida de la defensa visitante y decretó el 2-0.
La fiesta de los hinchas locales, que prácticamente colmaron el estadio Brigadier López, se completó a los 39, cuando Nicolás Torres conectó un centro con un cabezazo que dejó sin chances al arquero Navarro.

ESTUDIANTES 0 RACING 0

DE TRIPAS CORAZÓN
Racing fue a La Plata a buscar un punto y Estudiantes, puesto en protagonista, fue muy light. Y ambos edificaron un 0 a 0 que mortificó a un rival común: Gimnasia.
Jueves, contra Deportivo Quito... Estudiantes golea, se florea, Leandro Benítez mete pases entre líneas, Verón pisa el área y llega hasta el fondo, Boselli mete un hat-trick...

Domingo, contra Racing. Estudiantes no piensa, se ahoga, Leandro Benítez no le acierta al área en los centros, Verón se fastidia y le pega desde afuera del área (sin atinarle al arco), Boselli tiene un par de chances pero define como un rústico defensor... En suma, volvió a mostrar la cara fea del final del ciclo de Leo nardo Astrada.
El jueves, el gran ganador fue Estudiantes.
El domingo, el gran perdedor fue Gimnasia.
Es necesario aclarar que este plantel de Estudiantes va por su tercer técnico en la temporada (Sensini, Astrada y Sabella), que lejos está del campeón de Simeone (aunque por nombres no es tan distinto) y apenas pudo ganarle 1-0 al Universitario de Sucre y, sí, goleó a un Deportivo Quito con carencias de un equipo de Segunda. Pero este Racing temeroso y rocoso, no es mucho menos, por su juego de segunda selección, que el equipo de outlet ecuatoriano. Y la Academia se fue con el puntito que quería. Plantado con dos líneas de cuatro que estaban cosidas, dispuso de una sola chance clara, de Pablo Caballero, pero éste le acertó a las piernas de Mariano Andújar.
Lo de Racing fue la resultante de una especulación a la que está obligado por ver que patalea pero no logra emerger del fondo del pozo. A Estudiantes, sólo por tener tres jugadores de Selección (Andújar, Angeleri y Verón), se le tiene que pedir más. Porque frases de casete al margen, en el "somos 11 contra 11" deja de tener sentido cuando talla la calidad individual. El Pincha la tiene. Y si Racing la tuviera, no resignaría su pedigree de equipo grande para aferrarse al empate.
También es cierto que este 0 a 0 es lógico considerando que ambos tienen un punto más que el último, Argentinos. Desde ahí, se entiende el juego agresivo para el buen gusto.
No se sabe si Lugüercio (ídolo de las dos hinchadas y promotor de que Racing entrara con una bandera de aliento para el lesionado Alayes) efectivamente habló con sus ex compañeros para que se guardaran para la Copa, como había anticipado. Le queda a Estudiantes como argumento que aguantó hasta el final con Verón y Braña, dos de sus estandartes, amonestados y bajo el riesgo de ver la roja en un ataque de ira y perderse el clásico. Derby en el que enfrentará a un rival que, por el 0-0 de ayer, estará más hundido aún en el descenso, un poco más abajo que Racing...

HURACAN 3 LANUS 0

"QUE DE LA MANO, DE ANGEL CAPPA..."
Huracán recuperó su juego histórico para bailar a Lanús, líder del torneo. Fantasía para atacar, inteligencia para defender. Ilusionate.
Cappa hizo el milagro. Huracán conjuga otra vez los verbos más deseados: ganar, gustar y golear. Huracán está otra vez en el candelero, poniendo arriba de la mesa su historia, las paredes, los tacos, los lujos, los goles. El parteneire, el invitado al teatro Ducó, no fue cualquiera: el Globo bailó a Lanús, al puntero del Clausura, al mejor equipo de los últimos dos años. Entonces, el canto de los 24.000 quemeros surge tímido, pero se impone: "Que de la mano, de Angel Cappa, toda la vuelta vamos a dar". El hit fluye y al cantarla la gente se mira, sonríe en forma casi irónica porque ni el más fanático de los hinchas soñaba con un título cuando empezó el torneo. Nadie daba dos pesos por este equipo y cuando los dirigentes le dijeron de arreglar un premio por salvarse del descenso, el técnico respondió en la intimidad: "Hablemos de uno, pero para estar entre los tres primeros". Lo miraron como quien observa un loco en el Borda...

¿Qué tiene Huracán? El estilo de Angel: salida clara desde abajo por los laterales, Bolatti maneja la batuta, el Maestrico acelera, De Federico y Pastore frotan la lámpara y, a veces, se convierten en Aladino. El Globo disputó su mejor partido en el torneo, aunque siempre jugó de la misma manera: cuando perdió con Boca y Gimnasia, cuando empató con Newell's (con uno menos, y en Rosario, lo fue a ganar) y en las cuatro victorias. El nivel del rival hace nacer el sueño de pelear mucho más que por zafar del descenso porque en La Quema pudo darse una goleada histórica. El local lo pasó por encima de principio a fin. Es verdad que al Grana le faltaron los creativos (Valeri y Blanco) tanto como que Cappa tuvo que inventar un dos (Esmerado -volante- por la lesión de Goltz) y un tres (Cura -zaguero- por el suspendido Arano). La superioridad no se dio sólo en el toque, sino que Huracán es un conjunto solidario donde todos hacen chiches pero también los talentosos deben pasar la línea de la pelota, y ayudar a recuperar el bien más preciado: la redonda. Una mirada panorámica muestra que cuando el rival ataca, el Globo se defiende como cuatro defensores y una línea de cinco volantes. No es un equipo ingenuo que se queda en el jogo bonito, ahora le sumó golpes de nocaut. Así, fue tirando a Lanús (no tuvo juego en los carrileros y le faltó resto físico para correr detrás del toqueteo del rival): primero con el cabezazo de Esmerado, luego con el monopolio de la pelota, después con el zapatazo de Pastore y le puso el sello al partido la jugada messiana de De Federico. Y eso que, por ahora, sólo concreta un 30 por ciento de lo que genera...

RIVER 2 SAN MARTIN(T) 1

EL GALLINA DE HUEVOS DE ORO
Falcao fue el abanderado de la reacción de River y le pidió a Gallardo la pelota más caliente del partido, la del penal: lo metió para quedar a un puntito de Lanús.
Mirá los huevos que tiene este pibe que me viene a pedir el penal en el último minuto". La frase nació de boca de Marcelo Gallardo hacia los oídos de un Diego Barrado testigo del momento más caliente de la tarde. Con el Monumental en ebullición y con los jugadores de San Martín ladrando y haciendo cuernitos, Falcao se acercó al Muñeco y le dijo que quería hacerse cargo del tiro del final. Merecía ser el héroe del triunfo y asumió el riesgo de fallar en una responsabilidad que no le correspondía. Pero no falló. Con apenas unos pasos de carrera, acomodó el tiro contra un palo y desató la locura. La de los hinchas y la propia, saltando los carteles, besándose la camiseta y gritando el gol con tanta furia como la entrega que había dado durante más de 90 minutos.

No falta mucho para que los hinchas empiecen a ovacionar a Falcao. Por su actitud en la cancha, por su entrega, por su garra y por su incansable corazón. A cuatro años de su debut en Primera (se cumplieron el 6 de marzo), el colombiano llegó a un punto de maduración que lo distingue del resto. Es un nueve que no vive en el área listo para empujar la pelota, tal vez por culpa de que sus compañeros nunca le generan una situación así. Por eso, va a los costados, se retrasa unos metros, se esfuerza en cada centro y gana en lo alto, no por estatura sino por su gran salto, como pasó seguido ante los tucumanos. Hace amonestar a los rivales (Pérez Castro y De Muner) y se banca una amarilla injusta porque no simuló: fue un claro penal el que le cometieron en el inicio del segundo tiempo.
Ya tiene admiradoras que lo idolatran como Marta Gallardo -la hermana del Muñeco- que paró a Falcao a la salida del vestuario y se llevó una foto guardada en el celular de su papá Máximo. Y así como hay hinchas que lo ponen entre los elegidos, los propios compañeros del delantero también lo destacan y hasta Gorosito asegura que el colombiano es uno de sus indiscutidos. "He crecido muchísimo en este último tiempo y trato de transmitir con juego y ganas", responde ante los elogios, evitando el autobombo. Entonces, prefiere contar que le pidió el penal a Gallardo "porque el técnico nos da libertad para elegir y yo me sentía con mucha confianza. Marcelo es un gran profesional, me vio con ganas y me lo dejó. Eso demuestra la calidad del grupo".
El grito desaforado del gol fue el desahogo de tanto esfuerzo acumulado, de tanto huevo que puso durante el partido y que él sentía que no había sido suficiente para lograr un triunfo clave tanto para ponerse a un punto de Lanús como para recuperarse de la derrota en la Libertadores y de la mala imagen que había mostrado en el primer tiempo de ayer. "Para nosotros era muy importante ganar. Y por suerte lo pudimos conseguir sobre la hora", explica el emblema de la reacción ante San Martín, el abanderado (junto con Ahumada) de cómo se debe sentir y defender la camiseta de River. Ese es Falcao, el gallina de los huevos de oro.

TIGRE 0 BOCA 0

ASI NO LO VAS A ALCANZAR
Boca mereció ganar para quedar a tres de la punta, pero Figueroa, el nueve que va en la ruta de Palermo, erró un gol insólito y le anularon mal otro. ¡Es una Lucho!
Párenlos...", fue la gráfica exclamación de un plateísta desesperado. Boca había arrancado con la determinación de los hambrientos, con la resolución de los confiados. El rubio que no es Palermo pero que multiplica su voracidad, la había mandado alta, apenas lanzado el pleito. Y ahora, a los 6', miraba cómo el Krupoviesa que no sólo se dedica a meter caños, direccionaba la mira y la condimentaba con picante. Islas macaneó: no retuvo. Y ese rubio de escaso pelo la hizo como exige el manual, salvo el toque final: le dio demasiado abajo, la devolvió el horizontal.
El mejor Boca. La culpa era de Gaitán. Desde su deambular por el lateral zurdo, manejó los hilos el rato en que su equipo atosigó. Pero el talentoso pibe y su equipo se fueron derritiendo en la tarde bochornosa, y Gracián no aceptó el convite. Cuando el 28 retomó aire y se situó como raro segundo enganche, comodín en la conducción, su DT lo cambió por Mouche, y mantuvo a un reemplazante de Román con menos méritos para seguir en cancha.
Un rato antes, el rubio apellido Figueroa había recibido una sesión de fantasía de Gracián. Su resolución fue exquisita y eficaz. Pero no lo fue la mirada del línea que marcó un offside que no fue. Un rato después, Palermo la hizo correr por la línea para que alguno la empujara, pero nadie estaba para tal faena.
El otro Boca. Sí, con jerarquía, Forlin con se hace patrón de la última línea. Roncaglia también, aunque apelando a rispideces que lo deslucen. Battaglia pone siempre el alma, vaya novedad... Vargas auxilia mientras le da el cuero. Boca padece de intermitencias, pero aún así es más, bastante más, que un Tigre al que primero le cuesta horrores dar pases de mínima precisión, luego acierta a pararse muy atrás, pero con alguna solidez, asentado en Castaño y Paparatto. Y hasta emparcha con el sacrificio de los que menos saben, la abulia exasperante de algunos y la tozudez por el lucimiento personal de otros...
Todo estaba a pedir de Boca. Pero... Goles que no hace, conductores que no conducen, alternativas que sirven por un lapso menor de lo requerido. Cambios raros. El calor. El árbitro que le pita mal. ¿Grageas que contribuyeron a que no ganara? ¿Sólo excusas? Debió hacerlo. Lo mereció. Pero se le escapó como el agua entre los dedos. Ese punto que le descontó a Lanús suena escaso. Así no lo va a alcanzar.

CENTRAL 1 VELEZ 1

PILCHA QUE SUMA
Gareca mantuvo su campera fetiche y Mostaza le respondió con la camisa rosa que le había dado dos victorias. Así, ninguno podía perder y se repartieron los puntos.
Una es negra, deportiva y llegaba avalada por el arco menos vencido, ni una derrota en el lomo y la pinta de equipo serio. La otra es rosa, elegante y aparecía como uno de los secretos de la resurrección, de esos dos triunfos implacables. Y aunque los colores, las formas y las perchas sean muy distintas, no hay dudas de que tanto la campera de Gareca como la camisa de Merlo dan resultado. Porque así como Vélez dominó, la gastó y jugó un primer tiempo excepcional, Central reaccionó, se creyó que la vida es mostaza, lo empató y hasta terminó mejor parado que su rival.
Cuando las diferencias entre un equipo y otro son tan grandes como lo fueron durante el primer tiempo, se hace difícil definir con exactitud si es por virtudes propias o por debilidades ajenas. Pero, más allá de eso, lo concreto es que de arranque hubo un solo equipo en cancha: Vélez. Un Vélez sólido atrás, ordenado, demoledor físicamente y que de mitad de cancha en adelante es la envidia de muchos. ¿Por qué? Porque tiene a Larrivey y al uruguayo López, dos 9 que pivotean, que se tiran atrás, que no chocan y que, ya sea en yunta con Moralez, Ocampo, Zapata o quién se lo propusiera, se hicieron un festín entre los volantes y la última línea de Central. Ahí gestó el gol (sutileza de Zapata y gran definición del Bati) y desde ahí pudo haber hecho no dos o tres goles más, sino dos o tres golazos.
Pero no los hizo y le abrió la puerta a Central. Y Central cambió. Porque dejó de utilizar los pelotazos como único argumento de ataque y encontró en el Equi González al armador que le había faltado. Entonces, Escobar se acomodó, Méndez creció, Alvarez y Núñez se animaron a cruzar el medio y Caraglio, con picardía, como un mini Fabbiani, ya no perdonó.
Pudo llevárselo Vélez con el cabezazo de Nanni, sí. Pero Broun con una atajada-gana-partidos se lo impidió. Pudo quedárselo Central, también. Pero Lunati se equivocó al no cobrar penal de Cubero a Moreno y Fabianesi. Así que no fue de ninguno. Y la campera del Tigre y la camisa de Mostaza terminaron a los abrazos, invictas, contándose sus secretos.



* LAS IMAGENES

ARGENTINOS 0 GIMNASIA(J) 1

SE LA PUSO PEZZUTTI
El Lobo, que llevaba casi un año y medio sin alegrías de visita, pegó justo, sostuvo el 1-0 con el arquero y le dejó un polvorín al Bicho, el único que no ganó en el torneo.
La magra seguidilla que traía Gimnasia de Jujuy como visitante era, a priori, un arma de doble filo para la actualidad de un Argentinos que, con los mismos nombres que lo devolvieron al plano internacional, ahora deambula por la zona baja de la tabla y es el único equipo del Clausura que aún no ganó. Porque para Claudio Vivas (arrinconado por un mal arranque con cuatro empates y tres derrotas), era tan oportuno como peligroso enfrentar a un rival que no cosechaba un triunfo lejos de Jujuy hace 25 partidos. ¿Aguantaría el nuevo DT del Bicho una derrota en casa justo ante el rival más débil? ¿Cambiaría la actitud de su equipo luego del doloroso 0-3 en la Bombonera dejando en el banco a Hauche y a Peñalba?
Quizá la última pregunta contenga la clave del porqué de otro fracaso para el ex ayudante de Bielsa, que se la jugó por relegar a dos de las figuritas de Argentinos justo en un momento picante y la apuesta le salió mal. Metió a Andrés Romero y a Ciro Rius, dos de los más flojitos de ayer, y dejó afuera a los consagrados. Es cierto, ninguno de los dos mostraron su nivel en las fechas anteriores, pero el buen pie de Peñalba se notó desde que ingresó, demasiado tarde, a 12 minutos del final, y la anemia ofensiva de los de La Paternal se hizo evidente.
De todas maneras, tampoco sería justo recaer con todo el peso del fracaso en el técnico. Su Argentinos, de principio a fin, fue el que marcó los tiempos del partido y buscó siempre la victoria. Ortigoza se convirtió en el cerebro del equipo, Prósperi fue siempre una buena salida por la derecha y el gran déficit estuvo en la definición. Quiroga, Rius, Romero y Pavlovich no supieron lastimar como sí lo hizo el team de Arzubialde. Entre los cuatro no pudieron batir a Gastón Pezzutti, figura al taparle un mano a mano a Rius y por simplificar cada jugada de riesgo, y sucumbieron ante la eficacia de Gimnasia. En el único ataque que tuvo la visita mientras el score estuvo en cero, Busse llegó al fondo y tiró un centro atrás que Arraya conectó para el 1-0 final. El plan de Héctor Arzubialde salió a la perfección: aguantar en el fondo, jugar con la desesperación del rival y encontrar el triunfo en el primer tren que abriera sus puertas. Así, logró sumar tres puntos que, si bien aún lo dejan lejos de la Promoción, al menos lo mantiene vivo y con la esperanza intacta de no llegar a las últimas fechas sentenciados a descender.
¿Argentinos? Apenas un manojo de nervios y de incógnitas. El presidente Luis Segura había dicho antes del encuentro que ni aún perdiendo Claudio Vivas sería apartado de su cargo. Quizás el receso por Eliminatorias, y la confianza de revertir un pésimo inicio con más días de trabajo, sea la última cuerda que lo mantiene seguro de no caer al abismo. Materia prima tiene, pero tendrá que ver cómo logra explotarla sin dejarla en el banco.


GODOY CRUZ 1 GIMNASIA LP 1

SUS UN CONTRA TUYO
Godoy arrancó mejor y arriba en el resultado, pero se retrasó y dejó venir a Gimnasia: un autogol y 1 a 1...
Godoy Cruz pegó primero, dejó a Gimnasia herido y quedó mejor posicionado para lo que quedaba del partido, para plantarse y aprovechar la localía, para sacar ventaja de la desesperación de un rival comprometido. Pero no. Dejó de jugar como hasta ese momento, se retrasó en el campo y le cedió la iniciativa a su adversario. Los volantes dejaron de desprenderse y Caruso y Borghello, allá arriba, quedaron demasiado solitarios. Gimnasia recorrió el camino inverso: arrancó estructurado, con un 4-4-2, a partir de la desventaja quedó obligado a salir y con los cambios del segundo tiempo se llevó por encima a Godoy. Pudo ser para cualquiera y, a fin de cuentas, el 1-1 le cayó un poco mejor al local.
Godoy Cruz tuvo sus mejores momentos cuando el partido estuvo empatado. Peligroso Aguirre por la derecha, criterioso Figueroa, el medio intentó controlar la pelota y llevársela limpia a los delanteros para elaborar circuitos ofensivos interesantes. Decisión consciente o no, el 1 a 0 le quitó la parte audaz y mostró su peor cara, una invitación al empate. Tuvo que meter el gol Gimnasia (Dutari en contra) para que Godoy volviera a inquietar a Sessa, tres veces: el arquero tapó ante Caruso, Pinto y Aguirre. ¿Por qué no mantuvo esa postura?
A Gimnasia le dejaron la iniciativa y se hizo cargo. En el primer tiempo le costó, porque Romero no encontró la pelota y Piatti anduvo impreciso, por lo que Niell y Sosa quedaron aislados en la ofensiva. Así, el centro para el grandote fue una tentación para disimular falencias en el armado del juego y saltear pasos para lo que era imperioso lograr. Pero los envíos resultaron tan imprecisos que fue una pérdida de tiempo. Recién con los ingresos de Cuevas (por Piarrou, cambio ofensivo que ubicó a Villar como lateral-volante) y Messera (por Piatti) Gimnasia consiguió lastimar con otros recursos, en especial por el toque preciso del 10, y así llegar a un empate que mereció. Al final, el Lobo se retrasó para intentar el triunfo de contra sin resignarse al empate: hasta se lo vio más apurado que su rival. La lucha continúa...



LAS PREVIAS


BANFIELD 2 ARSENAL 0

LUCCHETTI SOLOS...
Burruchaga tocó el equipo, pero el fútbol no apareció. Sí lo hizo el arquero, que metió los dos penales (uno inexistente y otro polémico) que le dio el árbitro Ruiz.
¿Así que hacía falta una demostración de mano dura? Bueno, acá tiene: Bertolo y Bustamante al banco, el niño Pio que dicen que era su pichón intocable, también afuera. Es cierto, fue apenas una pincelada la que dio el técnico Burruchaga, pero le dio resultado. De esta manera, Banfield pudo sacarse el molesto polvo de una semana de peleas internas, de silencio colectivo del plantel y de malestar general en el club.
Debe ser difícil saber sobrellevar la pesadísima cruz que significa venir de capa caída, de derrotas duras, como las que arrastraban tanto Banfield como Arsenal, de dudas sobre el futuro del técnico, como en el caso del local. Se notó que fue demasiado lastre para intentar jugar un poquito al fútbol. Se prestaron la pelota, la dividieron, ninguno de los dos fue capaz de hilvanar siquiera una humilde y tan preciada pared. De hecho, si el árbitro Javier Ruiz no hubiese inventado un penal absurdo seguramente se habrían ido al descanso sin goles. ¿Por qué? Porque sin Bertolo el Taladro no tuvo una usina de fútbol, por más que al volante le achaquen que "no corre". Erviti, el otro con las características necesarias para ser el eje, fue tan intermitente que casi se apaga del todo... Y el pobre Raymonda todavía está en ablande, luego de que le hicieran el motor con la operación de ligamentos. Va despacio.
Del otro lado, la mano no fue muy distinta: el 4-4-2 de Garnero bien podría traducirse en 8-2. Sí, todos a defender menos Leguizamón y Matos, que estuvieron demasiado lejos, aislados. Pellerano tuvo una pequeñísima gota para armar algo decente, pero le faltó un socio, porque Marcone estuvo más para correr y ensuciar que para mostrarse. Qué pobre...
De todas maneras, y pese a esos raros penales de Ruiz (sí, en el segundo tiempo dio otro conflictivo que Lucchetti volvió a meter), Banfield mereció irse con un poco más. Sobre todo porque cambió el espíritu: volvió a carecer de juego como ante San Lorenzo, pero esta vez al menos hubo cierta rebeldía para empujar, para ir a los tumbos, para tirarse al piso y dejar en claro que la crisis interna se había quedado dentro del vestuario. No es poco, pero deberá mejorar mucho, mucho...

*LAS IMAGENES

INDEPENDIENTE 4 NEWELL`S 1

AL PEPE...
Santoro se fue del Rojo sabiendo que el 4-1 nada reparaba. Se mostró en paz, aunque previo al partido le puso los puntos al plantel. Y el hincha ovacionó al ídolo.
Si fuera, en serio, el equipo de Pepé -tal como sentenció buena parte del Ducó-, lo de Santoro hubiese durado un poco más. Hasta junio al menos. Pero no. Ni siquiera, a pesar del 4-1. De los oles con telaraña. De las súplicas de la popu. A esa altura de la noche, en Patricios, el adiós del abuelo estaba consumado. Porque no era cuestión de resultados. "Sé que, con otro técnico, les va a ir mejor. Pero también sé que no me quieren", les habría dicho el, ahora, ex DT en el vestuario rato antes de arrancar la goleada a Newell's. Por eso, Comparada, testigo de lujo de la arenga-puesta de puntos, se fue a las 18.40 del Palacio. Ya no tenía nada por hacer. Chau convencimiento. El bronce estaba fundido...
Las famosas tres patas rengueaban fiero. Y encima olía a podrido. No había unión. Ni siquiera en la mismísima extrema unción. La exclusión express de la Vieja Reinoso y el profe Escribano terminó por romper el vínculo con un plantel algo quejoso y de autocrítica, muchas veces, de cassette. Verlo a Assmann yendo al encuentro de su mentor resultó un acto de justicia y una excepción a la vez. Besito ocasional de Sosa, abrazo al pasar de Gioda al ser reemplazados. Escasas muestras de afecto para un señor de 67 años que se despedía de sus servicios de Bombero Voluntario. Apenas si levantó su mano para agradecer el "Santooooro" colectivo. Después, clavó su gesto y sus codos contra los carteles publicitarios. Hasta ahí había llegado su amor. No su amor por Independiente, claro. Por eso la despedida en una fecha 7, aun cuando dejaba al Rojo a cinco puntos de la cima. Aunque eso, ya se dijo, no era la punta del iceberg. Y todos debían despegarse... Cada cual a su modo. El técnico, dando las hurras y diciendo que "con un cambio de aire les va a ir mejor". El plantel, con un score impensado aunque acorde con la irregularidad reinante. Nadie quería quedar pegado. Si ni siquiera estaba el mandamás... La mancha parecía invisible pero el aroma delataba semejante tufillo...
"Olelé, olalá, Santoro es del Rojo y del Rojo no se va...", lo despedía la tribuna sabiendo que, en 15 días, ante Lanús, habría otro mártir de la casa poniendo la cabeza. Pepé se iba por la puerta grande, entornada intencionalmente sobre la hora. Se iba un ídolo. Se recuperaba a un grande que volverá a formar arquerazos y que ya tiene las puertas abiertas de la Selección. Como hace seis meses... En rueda de prensa, chivado y agotado, negó con un "es mentira" el affaire del vestuario y su paciencia duró casi nada. "Me llevo un recuerdo que no tiene precio. ¿Por qué no cambié mi decisión? Uno quiere pelear batallas y cuando no son leales... Estoy saturado, fatigado. Hablar siempre de renuncias... Hubo un sin fin de mentiras. Esto fue lo mejor. Y fue la última vez", juró. El bronce estaba fundido... Y quebrado...

* LAS IMAGENES

BOCA 3 ARGENTINOS 0

SE LO SACÓ DE ENCIMA
Con Román como figura en su primer partido tras la pelea con Maradona, el Xeneize goleó al Bicho y avisó que está vivo en la pelea por el Clausura. Forlín, Figueroa y Palacio hicieron los goles. La gente eligió a un ídolo: bancó a Riquelme y se la agarró con el DT de la Selección.
Como el primer día. Como aquel regreso triunfal en el 2007. Como si el romance se hubiese renovado, después de la declaración de monogamia, eso de que ahora sólo representa una sola camiseta. Y la confirmación. De que ante la dicotomía, la gente lo eligió a él. De que hoy, con esa decisión de abandonar la Selección, ocupa quizá el lugar más alto entre los ídolos. Imposible saberlo, o negar el voto popular, si no se estuvo en la Bombonera, si no se pudo sentir en la piel el grito de guerra que cambió de apellido, ya no para alargar la o, si no la e, de Riquelme. El fuego en las gargantas para entonar su nombre, para dejar en claro, a quién quiera oír, que si había que elegir, Boca estaba con Román. Y hay amor para rato...
Al tipo le cuesta andar mostrando por ahí sus emociones. Disimula, siempre, con una sonrisa al paso, una minuta. Pero ayer fue genuina esa felicidad y hasta la sensación de victoria. No debe haber tenido tiempo de leer cada una de las banderas que llevaron los hinchas, motu proprio. Hubo camisetas de la Selección con su 10 estampado, trapos de todos los colores, y uno especial: el que llevó su familia ("Papá para nosotros sos de 10", firmada por sus hijos) y colgó en su palco, justo arriba del de Diego, que estuvo vacío, consecuencia de ese divorcio en el que, en la repartija de bienes, la Bombonera quedó para Román. Y una foto, un cuadro colgado en una pared de ese palco: un abrazo entre ellos, en aquellos tiempos felices.
"Fue increíble, va a ser un día inolvidable, emocionante. La gente me dio su apoyo, su cariño. Ellos saben que doy el máximo, es mi club, mi camiseta, intentaré dar lo máximo para darles más alegrías", puso en palabras el 10 después de haber dicho lo mismo con los pies. Porque ayer, taco al margen, le alcanzó para jugar su mejor partido en el 2009. Cuando en el arranque, clavó la pelota en el travesaño, encendió, otra vez, la ovación de sus hinchas, que lo aplaudieron cada vez que mimó la pelota. El único que le robó un ratito fue Lucho Figueroa, su amigo, al que abrazó por su gol, que sintió como propio.
Al minuto del segundo tiempo, explotó la cancha de nuevo, como cuando salió al campo o la voz del estadio pronunció su apellido. Pone la piel de pollo que el enganche se saque a tres tipos de encima y siga corriendo, buscando su propio grito, como en el primer tiempo, el de desahogo, de bronca, de guerra, como el de la gente. Metió un taco (en el arranque de la jugada del gol de Palacio) y latió la Bombonera: "La Selección, la Selección, se va a la p... que lo parió". Suenan los bombos y las cornetas como una sinfonía. "Ahí están, ahí están, renuncien todos, volvé Román". "Román es de Boca, de Boca y nada más". ¿Quedó claro?

RACING 1 GODOY CRUZ 0

CAMPEON DEL MUNDO
La Academia le ganó al Tomba y medio Avellaneda lo festejó como la final del 67 ante el Celtic. Caballero, de cabeza, hizo el único gol para la primera victoria del equipo de Caruso, que está en zona de Promoción. Los mendocinos jugaron más de un tiempo con uno menos por la expulsión de Encina. Aire fresco en el Cilindro.
El estruendo llevó a Pablo Caballero a envolverse en el abrazo de todos. Incluso de los muchos que, en la cancha, lo insultaron cuando reemplazó a Castromán (también lo hicieron con Leandro González), sin que siquiera haya tocado el césped de la raya para adentro. Y se desahogó. Y se acordó de todo en el desahogo. Sintió que millones de manos lo palmeaban, le agradecían lo que acababa de hacer, sin pensar ellos que se trataba de apenas un pasito de todos los que tienen que dar para salir de esta cueva espantosa en la que están atrapados desde hace un par de años. Porque la temporada pasada se los vio sudando en la Promoción, mismo sitio en el que están hoy, junto y justo con el Central de Mostaza. Y ahora el pesimismo, ese compañero de camino que fue adoptando Racing en su sinuoso transitar, los muestra con una mueca resignada y cruda: "La Promoción es lo mejor que nos podría pasar", advertían después de ser goleado por Tigre.
Pero la Academia siempre renace. Y los diez partidos sin ganar no fueron once gracias al testazo de un flaco con pinta de desgarbado, típico antihéroe a la medida de Racing... El muchacho, con su gol, untó con antiinflamatorio el corazón que sale con taquicardia a la cancha. Es este mismo grupo que, pese a todo, terminó con algo de paz una semana que había empezado en pie de guerra, por la intervención atroz de los violentos que creen tener la solución en su aerosol intimidante y su lengua lacerante. Porque no faltarán los que digan que se le ganó a Godoy Cruz gracias a la apretada de los barras. Y en realidad fue a pesar de la apretada.
Porque el hincha genuino entiende que son estos jugadores los únicos que podrán despertarlos de la pesadilla del descenso, ésa que sufrieron hace 26 años y le temen más que a la crisis mundial y sus coletazos. Ese hincha, el que mira más la tabla de los promedios que los vaivenes del índice Merval, fue al que Caballero quiso tocar cuando saltó los asientos de las plateas preferenciales en su corrida loca tras el gol. Fue también a ellos que les dijo, con un gesto inequívoco, que le sobraban huevos para soportar este momento.Y su tremendo cabezazo, que buscó ángulo y lo encontró, debía ser el final de un centro enviado por Franco Sosa, el tipo que ha sido partícipe necesario de algunas de las contadas buenas noticias que ha disfrutado esta Academia contemporánea.
Y no es novedad que en Racing está todo patas para arriba. La incoherencia es parte de su inventario. Por eso el equipo que extraña la pequeñez de Maxi Moralez, que está huérfano de fútbol, que llega a los tumbos y que sufre hasta con los laterales a favor que se hacen cerca de su área, encontró en los 192 centímetros de Caballero, en las antípodas del Enano (por altura y por juego) la respuesta a tanta angustia. Es la primera vez en su carrera que hace un gol para ganar, porque hasta aquí habían sido sólo en empates (un 2-2 ante Arsenal, un 3-3 frente a River). "Por suerte se nos dio. Estuvimos laburando duro toda la semana para poder ganar. Esta clase de partidos se los gana así, metiendo. Se sienten los nervios por todo el sufrimiento de la semana, los de la familia y de los hinchas. Por eso hay que dedicarle esto a la gente y a cada una de nuestras familias, que sufre mucho en la semana", definió Pablo. Pueden festejar tranquilos, los que lo insultaron y los que lo bancaron, y también los que se pusieron nerviosos con el gol que no llegaba. No escatimen y aprovechen esta pequeña alegría, que esta vez Caballero paga.

NEWELL`S 2 HURACAN 2

NO PIERDE EL ANGEL
Huracán respeta en todo momento el estilo de Cappa: cuando se quedó con diez fue al frente para ganarle a Newell's, en Rosario, y sólo le faltó la puntada final.
De local o visitante. Empatando o ganando. Con 11 jugadores o en inferioridad numérica. Con Cappa en el banco o mirándolo desde el túnel. Huracán tiene lo que todo DT pretende: identidad, un estilo de juego definido que ayer sacó a pasear por Rosario. Hizo más que Newell's, y sólo sacó un empate. Aún así, este Globo tiene Angel.
Hay un conjunto de ideas básicas en el estilo de Cappa y de este Huracán: pararse para ser protagonistas del partido, asociarse con los compañeros (parece primario, pero ayer Newell's mostró que a veces no incorpora ése concepto), ser agresivos sin ser apresurados, siempre intentar jugar.
El Globo también tiene un grupo de actores como para que la obra sea presentada con justeza. Lo que ves es lo que hay. Bolatti mostrando que se puede meter y jugar en la misma medida, parado donde lo necesita el equipo y el partido. De Federico, siempre pensando que le va a llegar la pelota y él debe conducir el ataque hasta el arco rival (sólo le falta tomar más apuntes de definición). Nieto peleando con los defensores sin desentenderse de la bocha, y con la mira puesta en el arco rival. Pastore, González, Díaz, los laterales, todos dispuestos a sumarse a la causa: el fin justificado por los medios, el triunfo como producto del trabajo y la precisión en la puesta en escena de la partitura.
Por eso ayer Huracán mereció más. Los dos tuvieron defensas bajas, expuestas a partir de la idea de buscar el partido, más volantes de buen pie que de pierna fuerte. Pero con el partido abierto fue siempre la visita, a excepción del cierre del PT, quien manejo espacios y pelota. Con Bolatti tapando huecos, con González y Díaz siempre mostrándose y De Federico ganando las espaldas de Bernardi y Bernardello. Si hasta Araujo maradonea y define con clase (no pudo gritarlo por respeto a su ex equipo).
Sabía Sensini que había que ganar el medio. Por eso sacó a Salcedo y sostuvo a Formica, más enganche que delantero. Pero no hubo caso. Newell's le sumó al problema de definición (generado en cómo terminan los avances los volantes) un serio desacople defensivo, pérdida de volumen de juego en el medio, y encima se quedó sin piernas ante un rival con menos jugadores.
Ni la expulsión de Arano, cuando varios habían perdido la paciencia con Abal (¡Lo sacó a Cappa!) le cambió el plan al Globo. Alan Sánchez se paró de lateral, con la 10 en la espalda, y cumplió. Nadie retrocedió. Así, Huracán perdió dos puntos, pero ganó en confianza. Y encima ahora le tocará medirse con el Lanús puntero, otro de los que siempre juega lindo.

VELEZ 1 RIVER 1

EL MUÑECO Y EL PRINCIPE
Villagra se vistió de Gallardo y López imitó la chilena de Francescoli. River y Vélez empataron, y sacaron conclusiones positivas: van a pelear el campeonato.
ARRIBA: 0-1, Villagra y un Gol, al de Gallardo a Arsenal)
ABAJO: 1-1, Hernán Rodrigo López y un Golazdo a lo Enzo)

¿Te acordás del día que Villagra hizo un gol de Gallardo? ¿Y te acordás de que ese mismo día, y en esa misma cancha, el uruguayo Hernán Rodrigo López imitó a Francescoli?
Es muy difícil que un 1-1 en la sexta fecha de un campeonato pase a la historia, pero este Vélez-River de muy buenas intenciones, de pelota al piso y ataque contra ataque, se transformó en partidazo y tendrá ribetes de histórico por esos dos golazos.
Fue extraordinario lo que hizo Villagra, quien tiene la notable capacidad de convivir entre esa rara gambeta a los tropezones y genialidades como la de ayer. Porque no hay otra manera de llamarle a esa definición que mezcló precisión, técnica en el remate, visión de la jugada, inteligencia y atrevimiento. Por las dudas se repite: lo hizo Villagra.
Resultó más extraordinaria todavía la pirueta de López, otro de una capacidad especial para ser demonio y ángel para su gente en un mismo cuarto de hora. Recibió de Zapata, paró la pelota de pecho, aprovechó la siesta de Villagra al habilitarlo y desenfundó esa cabriola llamada chilena sólo apta para elegidos (no se recomienda para un picado entre amigos y con piso duro). Vale la insistencia y va con aclaración: este uruguayo se llama López y no tiene nada que ver con Enzo.
Antes y después de esas dos explosiones en sólo cuatro minutos quedaron dos conclusiones colectivas y una revelación, con cierto aroma a consagración, individual.
River es otro. Es cierto que se comió cinco con San Lorenzo y penó afuera por la Copa, pero hay atisbos de una recuperación que puede ser duradera. Y la base es la decisión, y la bandera de esa decisión es Ahumada. Muy solo en la recuperación, se rompe el alma por el equipo. Eso genera contagio y entonces el objetivo de enterrar el oprobioso último puesto es posible. Es cierto que en defensa siempre parece al límite, que Abelairas casi no acierta ni con su pegada, que a Buonanotte le pesa ser enganche y que le falta paciencia para manejar la pelota, pero acumula síntomas positivos: no necesita ser superior al rival para generar peligro, tiene dos 9 que aun en una tarde sin brillar dan sensación de riesgo, Fabbiani absorbe presiones, muestra un orden que parecía olvidado y Gallardo está bien, muy cerca de la titularidad.
Vélez va a pelear el torneo. Mejor dicho, lo va a jugar porque lo distingue la circulación de pelota desde Cubero y Papa, y Razzotti y Zapata. Puede disimular una baja producción de Moralez, sus delanteros son peligrosos, el arquero es poco ortodoxo pero buen atajador y Gareca no se achica (junta a tres atacantes) pero tampoco mastica vidrio (Díaz por Larrivey con uno menos).
A esa estructura la banca un zaguero al que seguramente ya habrá marcado Maradona: Nicolás Otamendi. Una roca que se comió a Falcao-Fabbiani, rápido, ningún chambón con la pelota y con la agresividad que cualquier manual pide para el puesto.
Impresionó Vélez de arranque, lo arrinconó River al final. El punto los aleja de Lanús pero las formas los debe dejar conformes: de mantenerlas, quedarán más cerca de que el Clausura les resulte histórico.

LOS PARTIDO DE HOY

LAS PREVIAS

VELEZ Vs. RIVER


NEWELL`S Vs. HURACAN


RACING Vs. GODOY CRUZ


BOCA Vs. ARGENTINOS

SAN LORENZO 3 BANFIELD 1

LA MEJOR DEFENSA
No, San Lorenzo no rompió su racha y sigue sin terminar con el arco en cero. Pero la mejor noticia se la dio el fondo de Banfield: falló grande y simplificó la victoria
A veces, sólo a veces, la realidad deja en ridículo a los técnicos y sus delirios persecutorios, sus jeroglíficos misteriosos y sus temores ocultos detrás de maniobras inútiles y esquemas telefónicos sin tono. Anoche, Jorge Burruchaga jugó al espía con la formación del equipo, al extremo de demorar la difusión de los once titulares con la convicción de que la martingala más propia del 007 que de un entrenador le daría la llave del partido. Pero Miguel Russo, con menos vueltas, apenas tardó unos minutos en ordenar a sus volantes externos (Rivero y Alejandro Gómez) que jugaran bien abiertos, a espaldas de los laterales-volantes rivales que quedaron a media agua como todo Banfield, que jamás se logró acomodar a un dibujo que le permitiera salir del lodazal.
El resto es obra de los jugadores del Taladro, que hicieron su parte como para que el partido fuera una goleada conceptual, más allá que el resultado real no refleje la comodidad con la que transitó San Lorenzo una de las noches que parecía ser de las más complicadas del semestre. El Ciclón edificó su dominio desde los costados hacia el centro, con cambios de frente constantes de Rivero para Aureliano o el Papu, o de éstos hacia aquél, y con la movilidad de los puntas y el control de juego que le daban Adrián González y Ledesma parecía haber un solo equipo en la cancha. Pero el local no lograba la precisión necesaria para el pase quirúrgico que dejara a un delantero cara a cara con Luchetti. No había caso. Hasta que de un centro roto por un despeje la pelota le quedó a Bottinelli, quien envió un centro pasado, de los de resolución fácil. Encima, fueron dos defensores, pero Víctor López y Bustamante se molestaron entre sí, y el rechazo corto le quedó a Aguirre, quien definió con un puntinazo certero.
San Lorenzo ya tenía la noche resuelta, porque Banfield ni siquiera tuvo la claridad mental de probar de lejos a un arquero de estreno que jamás fue probado, salvo por una salida rápida a los pies de Fernández. Lo más peligroso del Taladro era su propia defensa, que volvió a pifiar (esta vez Dos Santos) para regalarle el gol a Bergessio. El segundo tiempo sólo sirvió para ver el golazo del Papu Gómez, para que la gente del Ciclón combatiera el fresquete a puro aplauso, y para que Banfield siguiera persiguiendo su propia cola. Y todavía no la alcanzó.



LANUS 2 COLON 1

GRANA Y ZUBE
Lanús se dio el lujo de guardar para la Copa y ganar igual, cuatro de cinco, 2-1 a Colón con golazos. Cuatro puntos sobre Vélez y a la gente, confiada con otra vuelta: "Que de la mano, de Zubeldía...".
La fiesta es tal que parece excesiva, ¿pero lo es? ¿Es exagerado lo de esta gente, la de Lanús, que celebra así el 2-1, la punta, los cuatro puntos de diferencia por sobre Vélez? Es verdad, sí, que ve que hay sol a pesar de que está lloviendo. No brilla todo, no, y sin embargo hay un grito pasional, sentido, confiado: "Que de la mano, de Zubeldía, todos la vuelta vamos a dar...".
En la fecha 6.
Pero ahí está Lanús, otra vez arriba de todo, de todos, después de mojarse los zapatos para saltear el charco, de enlodarse para ganarle a Colón. No la pasó bien, no deleitó, pero se floreó dos veces y dejó a todos con la boca abierta, con la sensación de que la flojera de la Copa es solamente eso, ya va a pasar.
"Tuvimos la suerte de convertir dos goles en un minuto y eso simplificó todo", resume Chiquito Bossio, aún exhausto por los revolcones de los últimos minutos, también por su mala salida que permitió el 1-2 ajustado. Y tiene razón el arquero. Lanús ganó, y ganó bien, pero sin mostrar todo lo que puede, todo lo que sabe. Se arremangó para pelearle el partido a un Colón que salió a apretarlo, a pelearle la pelota en su propio campo. Y se quedó en eso, en la batalla, en el poco riesgo, lo mismo que había sufrido entresemana en Chile. Se encerró en sus temores.
Fue tan pobre todo, tan carente de ideas de los dos lados, que la primera llegada en serio del local en el primer tiempo fue a los 39 minutos, por un remate de Valeri que tras un roce terminó en el córner. Lo de Colón, en la primera parte y durante todo el partido, fue únicamente eso: probar de media distancia, sacar provecho de la cancha rápida por los chaparrones. Excepto en el gol (llegó de un córner, la mala salida de Bossio y un cabezazo de Rivarola), no pisó el área con peligro. Nunca.
Y Lanús esperó. Esperó. Esperó. Y se lució dos veces, en una ráfaga de fútbol, en un tiqui-tiqui que tuvo a Lagos como protagonista, como asistente en los goles de Valeri -preciosa pared entre ambos- y en el de Menéndez, que aprovechó un error de Rivarola en el arranque de la jugada. Fue eso. Y eso fue suficiente. El esfuerzo del rubio delantero, más importante por las ganas que por la resolución de sus ideas; la movilidad de Diego González, ubicuo, criterioso y sencillo para entregar la pelota; la sociedad entre Valeri y Lagos por la izquierda, punzante, temible en esos (pocos) estallidos.
Estallidos que generaron goce, pasión, una tremenda confianza de cara a lo que sigue. Y que dejan a Lanús en la punta, con méritos, habiendo guardado jugadores, pero con lagunas que deberán corregirse a tiempo para evitar seguir creyendo que el verano no termina en unos días, que la lluvia no existe y que Sand y Menéndez son mellizos. En todo sentido.



SAN MARTIN(T) 1 ESTUDIANTES 0

AIRE FRESCO
San Martín desperdició muchas situaciones y el final fue dramático. Ganó bien y hubo fiesta: dejó la zona roja.
El cabezazo de Alayes que dio en el travesaño y picó cerca de la línea marcó el momento de mayor dramatismo en el partido. San Martín había jugado como para ganarlo tranquilo, pero desperdició tantas situaciones que terminó sufriendo. En el borde en la tabla de promedios, con esa pelota de Alayes que quedó apenas afuera, el equipo tucumano logró pasar del descenso directo a salir incluso de la Promoción. Así de fino es el límite que define la situación y el consecuente estado de ánimo de los comprometidos en ese sentido.
Fue una noche de fiesta -y desahogo después de la angustia- en la Ciudadela porque la victoria significó todavía más que los tres puntos para salir de la zona roja. Fue, para San Martín, el apuntalamiento necesario para creer en la permanencia en Primera. De los cinco partidos de este torneo -el de Godoy Cruz lo tiene pendiente- sumó en cuatro. Y sin renunciar a un estilo de juego marcado por el juego prolijo, el toque a ras del piso, la apuesta ofensiva. En este caso dominó a Estudiantes en casi todo el partido.
De Muner en el fondo, Cantero en el medio y Saavedra en la marca y el desequilibrio resultaron los puntos más altos de un equipo que generó situaciones antes y después del 1 a 0 de cabeza de Villavicencio. Con Canío enfocado, el partido se hubiese terminado mucho antes. Perugini clavó un derechazo en el palo y Andújar le tapó un mano a mano a Pérez Castro. Por eso tuvo que sufrir San Martín...
Estudiantes fue una sombra del equipo acostumbrado a protagonizar partidos y torneos en los últimos años. Con un 4-4-2 demasiado rígido, salió a esperar y no logró controlar la pelota. Menos generar situaciones: un error de los centrales dejó mano a mano a Lentini, la única del primer tiempo. Y en los últimos minutos intentó llevárselo por delante, con poco fútbol y mucho desorden, con Alayes como delantero hasta asustar con ese cabezazo al final.
San Martín lo dominó en el primer tiempo y más todavía en el segundo, con el ingreso de Patricio Pérez: le dio la pausa y la inteligencia necesaria para capitalizar la superioridad en el juego y manejar los contragolpes. Le queda pendiente solucionar el déficit en la definición a San Martín: si la de Alayes picaba adentro o si Estudiantes lo empataba en el barullo del final, se cancelaba la fiesta.



GIMNASIA LP 0 TIGRE 1

¡NIETO 'E TIGRE!
El Lobo ve al Matador y llora: perdió los cuatro partidos desde que el team de Cagna volvió a la A. Ayer lo volvió a hundir en descenso
Este Gimnasia que persigue el objetivo de mantenerse en la elite sabe que su camino será oscilante. En lo deportivo y en lo emocional. Por eso de llegar con la ilusión de subirse a la punta del Clausura, el hincha se fue preocupado y otra vez en descenso directo. Y ayer recibió una zancadilla no previsible, pero sí lógica. Deben ponerse en duda las teorías sobre las casualidades si un equipo te gana los últimos cuatro partidos, todos desde que el rival volvió a Primera, y si un sólo jugador te convierte más de la mitad de los goles (cuatro de siete) que te metieron en esos encuentros. Porque Tigre volvió a ganarle al Lobo. Y Martín Morel volvió a gritarle en la cara al Tripero. Sí: un nieto para dos abuelos.
El gol llegó por culpa de la única (y fatal) combinación de desajustes de Gimnasia, que hizo más que el rival para ganar pero se fue vacío: error de Agüero en la marca de Luna, Morel es derrumbado por Ormeño cuando se iba al gol, y el propio 10 del Matador le dio a lo Cristiano Ronaldo, aunque esa folha seca no atenuó la responsabilidad de Bangardino, el reemplazante de Sessa, a quien la pelota por poco le pega en la cara y ni así se dio cuenta de que le llegaba.
Gimnasia, empujado por la patriada de sus próceres y un pueblo que apuesta fuerte por bancarlos, se acomodó mejor en el segundo tiempo (después de un primero que, salvo por un par de cabezazos del Pampa Sosa, se contaminó con el fútbol putrefacto en ambos) a partir de la buena lectura que hizo Madelón para los cambios: el costado derecho de Tigre, con Jerez y Rosano, fue el que más trabajó y terminó cansado. Y por ahí, con Cuevas e Iriarte, volcó el juego dominante en posesión pero infértil en concreción: mientras el plan sea buscar con centros a Sosa o a Alonso (que está peor que el Pampa), dependerá de que los centrales rivales se equivoquen para generar peligro. Sucedió así en la etapa inicial (cuando Islas se hizo grande), pero en el complemento Paparatto y Fontanello se acomodaron y ya no hubo riesgos. Por eso la sensación de peligro del Lobo se limitó a los gritos de los hinchas pidiendo penal en cada roce en el área y en algún zapatazo de Ormeño, que el arquero visitante conjuró.
Enfrente, y ahí las rarezas del fútbol, los cambios de Cagna no funcionaban, hasta que se encendió Morel, cazó una pelota suelta y después terminó de darle forma a este ritual que tiene por costumbre Tigre desde su regreso a la A: amargar a Gimnasia...