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Mostrando entradas con la etiqueta Argentinos. Mostrar todas las entradas
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ARGENTINOS 0 GIMNASIA(J) 1

SE LA PUSO PEZZUTTI
El Lobo, que llevaba casi un año y medio sin alegrías de visita, pegó justo, sostuvo el 1-0 con el arquero y le dejó un polvorín al Bicho, el único que no ganó en el torneo.
La magra seguidilla que traía Gimnasia de Jujuy como visitante era, a priori, un arma de doble filo para la actualidad de un Argentinos que, con los mismos nombres que lo devolvieron al plano internacional, ahora deambula por la zona baja de la tabla y es el único equipo del Clausura que aún no ganó. Porque para Claudio Vivas (arrinconado por un mal arranque con cuatro empates y tres derrotas), era tan oportuno como peligroso enfrentar a un rival que no cosechaba un triunfo lejos de Jujuy hace 25 partidos. ¿Aguantaría el nuevo DT del Bicho una derrota en casa justo ante el rival más débil? ¿Cambiaría la actitud de su equipo luego del doloroso 0-3 en la Bombonera dejando en el banco a Hauche y a Peñalba?
Quizá la última pregunta contenga la clave del porqué de otro fracaso para el ex ayudante de Bielsa, que se la jugó por relegar a dos de las figuritas de Argentinos justo en un momento picante y la apuesta le salió mal. Metió a Andrés Romero y a Ciro Rius, dos de los más flojitos de ayer, y dejó afuera a los consagrados. Es cierto, ninguno de los dos mostraron su nivel en las fechas anteriores, pero el buen pie de Peñalba se notó desde que ingresó, demasiado tarde, a 12 minutos del final, y la anemia ofensiva de los de La Paternal se hizo evidente.
De todas maneras, tampoco sería justo recaer con todo el peso del fracaso en el técnico. Su Argentinos, de principio a fin, fue el que marcó los tiempos del partido y buscó siempre la victoria. Ortigoza se convirtió en el cerebro del equipo, Prósperi fue siempre una buena salida por la derecha y el gran déficit estuvo en la definición. Quiroga, Rius, Romero y Pavlovich no supieron lastimar como sí lo hizo el team de Arzubialde. Entre los cuatro no pudieron batir a Gastón Pezzutti, figura al taparle un mano a mano a Rius y por simplificar cada jugada de riesgo, y sucumbieron ante la eficacia de Gimnasia. En el único ataque que tuvo la visita mientras el score estuvo en cero, Busse llegó al fondo y tiró un centro atrás que Arraya conectó para el 1-0 final. El plan de Héctor Arzubialde salió a la perfección: aguantar en el fondo, jugar con la desesperación del rival y encontrar el triunfo en el primer tren que abriera sus puertas. Así, logró sumar tres puntos que, si bien aún lo dejan lejos de la Promoción, al menos lo mantiene vivo y con la esperanza intacta de no llegar a las últimas fechas sentenciados a descender.
¿Argentinos? Apenas un manojo de nervios y de incógnitas. El presidente Luis Segura había dicho antes del encuentro que ni aún perdiendo Claudio Vivas sería apartado de su cargo. Quizás el receso por Eliminatorias, y la confianza de revertir un pésimo inicio con más días de trabajo, sea la última cuerda que lo mantiene seguro de no caer al abismo. Materia prima tiene, pero tendrá que ver cómo logra explotarla sin dejarla en el banco.


BOCA 3 ARGENTINOS 0

SE LO SACÓ DE ENCIMA
Con Román como figura en su primer partido tras la pelea con Maradona, el Xeneize goleó al Bicho y avisó que está vivo en la pelea por el Clausura. Forlín, Figueroa y Palacio hicieron los goles. La gente eligió a un ídolo: bancó a Riquelme y se la agarró con el DT de la Selección.
Como el primer día. Como aquel regreso triunfal en el 2007. Como si el romance se hubiese renovado, después de la declaración de monogamia, eso de que ahora sólo representa una sola camiseta. Y la confirmación. De que ante la dicotomía, la gente lo eligió a él. De que hoy, con esa decisión de abandonar la Selección, ocupa quizá el lugar más alto entre los ídolos. Imposible saberlo, o negar el voto popular, si no se estuvo en la Bombonera, si no se pudo sentir en la piel el grito de guerra que cambió de apellido, ya no para alargar la o, si no la e, de Riquelme. El fuego en las gargantas para entonar su nombre, para dejar en claro, a quién quiera oír, que si había que elegir, Boca estaba con Román. Y hay amor para rato...
Al tipo le cuesta andar mostrando por ahí sus emociones. Disimula, siempre, con una sonrisa al paso, una minuta. Pero ayer fue genuina esa felicidad y hasta la sensación de victoria. No debe haber tenido tiempo de leer cada una de las banderas que llevaron los hinchas, motu proprio. Hubo camisetas de la Selección con su 10 estampado, trapos de todos los colores, y uno especial: el que llevó su familia ("Papá para nosotros sos de 10", firmada por sus hijos) y colgó en su palco, justo arriba del de Diego, que estuvo vacío, consecuencia de ese divorcio en el que, en la repartija de bienes, la Bombonera quedó para Román. Y una foto, un cuadro colgado en una pared de ese palco: un abrazo entre ellos, en aquellos tiempos felices.
"Fue increíble, va a ser un día inolvidable, emocionante. La gente me dio su apoyo, su cariño. Ellos saben que doy el máximo, es mi club, mi camiseta, intentaré dar lo máximo para darles más alegrías", puso en palabras el 10 después de haber dicho lo mismo con los pies. Porque ayer, taco al margen, le alcanzó para jugar su mejor partido en el 2009. Cuando en el arranque, clavó la pelota en el travesaño, encendió, otra vez, la ovación de sus hinchas, que lo aplaudieron cada vez que mimó la pelota. El único que le robó un ratito fue Lucho Figueroa, su amigo, al que abrazó por su gol, que sintió como propio.
Al minuto del segundo tiempo, explotó la cancha de nuevo, como cuando salió al campo o la voz del estadio pronunció su apellido. Pone la piel de pollo que el enganche se saque a tres tipos de encima y siga corriendo, buscando su propio grito, como en el primer tiempo, el de desahogo, de bronca, de guerra, como el de la gente. Metió un taco (en el arranque de la jugada del gol de Palacio) y latió la Bombonera: "La Selección, la Selección, se va a la p... que lo parió". Suenan los bombos y las cornetas como una sinfonía. "Ahí están, ahí están, renuncien todos, volvé Román". "Román es de Boca, de Boca y nada más". ¿Quedó claro?

LOS PARTIDO DE HOY

LAS PREVIAS

VELEZ Vs. RIVER


NEWELL`S Vs. HURACAN


RACING Vs. GODOY CRUZ


BOCA Vs. ARGENTINOS

COLON 2 BANFIELD 0

SE HIZO LA RABONA
Colón no faltó a la cita, sino que siguió el rumbo marcado por el Turco, que tiró chiches en el banco: con ideas claras, superó a Banfield sin inconvenientes y va...
No es humo. El habano de Mohamed descansa lejos del banco que ya es hogar del entrenador. Sin embargo, su impronta brilla, trasladada a su formación. Entonces es esa rabona ensayada por el Turco en el minuto 23, para devolver una pelota, la que delata de qué la va Colón. Ahí está la búsqueda, en el deleite. Por eso no le cuesta nada sacarse de encima a Banfield, luego de ponerse en ventaja de tanto insistir, para decorar luego la faena con el golazo de Acosta. Está bien encaminado, Colón. Si alguien tiene dudas, que le pregunta a Burruchaga...
Ni siquiera las pretensiones de jugar con dos enganches y dos delanteros favorecieron a Banfield. El más clásico 4-3-1-2 dispuesto por Mohamed se llevó el premio a la efectividad, sostenido por Ferrero y Goux, devoradores de rivales en la cueva y un poco más adelante también, y, a la vez, por Capurro, león del mediocampo. Tamaña eficiencia le dio aire a Acosta para demostrar por qué viste la casaca 10, y a Oyola, Pony pisador. Demasiado para los dubitativos volantes de Banfield y sus descolocados defensores. Desde abajo, Víctor López pareció un principiante al marcar a Goux en el primer gol, mientras que Nasuti quedó pagando en el segundo y luego se fue del partido. Más arriba, Bertolo y Erviti no fueron más que sus intenciones de jugar lindo. Sin ellos en sintonía, Banfield quedó librado a la buena de Dios. Y, sin méritos propios, no contó con ninguna ayuda divina. Así le fue. Firme en sus convicciones, la visita sólo atinó a ver el lento pero constante crecimiento de Colón, plasmado en su segunda conversión, con gambeta y gran definición de Acosta. Y a otra cosa. Ni el Sabalero aceleró más de la cuenta ni Banfield supo cómo revertir la situación, dejando que el partido se le escapara casi sin proponer duelo.
Por eso la rabona del Turco es el símbolo sabalero, en contrapunto con la pasividad del rival de turno. Es así que la preocupación de Colón por ser prolijo e incisivo lo ha catapultado a las altas cumbres del Clausura, amparado en una columna vertebral inquebrantable. Este equipo no vende humo. Su juego está a la (regocijada) vista del mundillo futbolístico. Bienvenido sea.




ARGENTINOS 1 GIMNASIA LP 1

EL RITUAL DE LA BANANA
Maldonado se la picó en contra a Sessa, Scotti pifió y le dio el gol a Romero. Sí: los errores fueron top. El Bicho aún no ganó. El Lobo dejó la cima pero salió de Promo.
Un error trae otro error. Y pifiale que me gusta. Porque hay que agradecerle sentidamente al rechazo en reversa del bueno de Maldonado, fue sin querer queriendo. Porque vale la reverencia al pobre de Scotti y ese revoleo/asistencia que terminó en el derechazo furibundo de Chirola Romero, prácticamente el único que consiguió sacarle una mueca de sonrisa a la pelota en 90 minutos. Porque si no fuera por las macanas, ni el colirio hubiera podido aliviar el ardor de ojos. Presión y contra presión, pulmón versus pulmón, el ritual de la banana fue el único capaz de sacudió la modorra.
Raro lo del Bicho en el pizarrón. O, tal vez, no del todo resuelto lo previsto en los dibujitos. Porque no terminó de decidir si lo suyo era con línea de tres o cuatro en el fondo; si Ojeda debía dar el paso al frente para moverse a la vera de Ortigoza, o si el volante tenía que correrse hacia la izquierda. Y en la primera etapa se la pasaron hablándose, para nunca acomodarse. Hay que decirlo, no fue sólo por eso que Argentinos no alcanzó una fisonomía. Peñalba leyó la partitura sólo a pantallazos, y Hauche y Pavlovich tuvieron que retrasarse para ver la pelotita. Lo del Buitre pivoteando fue digno. De hecho, en una de sus intentonas, casi abre el marcador con prepeada y derechazo.
El Lobo tampoco supo cómo aprovechar ese vericueto táctico del rival con Piatti, su hombre más desequilibrante, moviéndose por el sector. En algunos ponchazos se observó que ahí lo esperaba el negocio. De hecho, hacia la mitad del primer tiempo, Madelón lo mandó a Cuevas expresamente hacia la derecha del ataque, para crearle un socio. Pero el petiso no llevó la pimienta, salvo en una mediavuelta que le tapó Sessa. Sí da para destacar el trabajo del doble cinco de la visita. Asombrosamente intenso, Rinaudo y Romero fueron las manos en el pescuezo de la generación de Argentinos, siempre listos para enturbiar las ofensivas en su nacimiento. Y, en todas las líneas, el concepto solidario se contagió.
Tal vez por observarse en su propio hogar, el equipo de Claudio Vivas empujó en la segunda parte. Un par de centros arrimaron, pero el destino del partido parecía inexorablemente asociado a la irrupción de un blooper. Casi como un vaticinio, tres minutos antes del 1-0, Agüero discutió con la bocha al querer pararla, y Hauche no usufructuó. Pero llegó Maldonado y su globito tras un centro inocentón de Andrés Romero. Y devolvió gentilezas Scotti, para que el orgullo de su colega adversario no fuera el único mancillado. No le alcanzó a Argentinos para saciar el apetito de triunfos. Tampoco a Gimnasia para resistir en la punta, aunque el poroto fue bienvenido, ya que con el 1-1 y la derrota de Racing, salió de Promoción. Pero entregaron las emociones de un partido diet. Gracias por los errores.




RACING 1 ARGENTINOS 1

LE SALIO CARUSO
Era la noche de Caruso, que debutaba con triunfo por un golazo de jugada colectiva. Pero al final, de un foul que no fue, llegó el horror de Campa. La Promo está ahí...
Era, hasta el último instante, una noche para hablar del efecto Caruso. Para afirmar que ese shock que se buscó al contratar al "Fabbiani de los técnicos" había dado inmediatos resultados. Pero no... Toda la energía, el optimismo y las ganas (al fútbol habrá que esperarlo) que había contagiado el nuevo técnico, y que se traducían en una breve pero justa victoria sobre Argentinos, se fueron al tacho en el cierre. Un tacho al que Campagnuolo le levantó la tapa. Pero es inevitable no pensar que se trata de ese otro efecto, el efecto Racing, que ayer terminó diluyendo al aura motivadora del técnico debutante.
Si, como parecía, Racing le ganaba a Argentinos, le iba a quedar mucho trabajo por hacer a Caruso. Pero con los tres puntos en el bolsillo, se sabe, la tarea resultaría menos penosa. Ahora, en cambio, al bajón de este empate con pinta de derrota, de dura derrota, hay que sumarle otro dato inquietante: quedó en zona de Promoción.
Quedó claro también que en el fútbol no se puede patentar una fórmula para ganar, que no hay una ecuación de manual para conseguir puntos. Porque Vivas, que respondió a la lesión de Sabia, un defensor, agregando a un delantero (Abán), terminó logrando menos peso ofensivo con tres puntas que con su esquema original. En el 11 de arranque, Peñalba, en rol de enganche, hilvanaba juego. Pero cuando se metió de doble cinco, la idea se diluyó y hasta generó que el comienzo de Mercier, su socio como pivote, también se desdibujara.
¿Y Racing? Desde los nombres, parecía la antinomía de lo que paraba Argentinos. Un defensor central de 4, otro de 8, otro de volante central... Y todo el protagonismo para la enorme figura de Lugüercio. Era el argumento ofensivo de Caruso, que como diferenciadores de la propuesta de Llop mostró mayor orden defensivo, despliegue superior para recuperar en la zona de volantes y una exacerbada utilización del centro como arma de ataque. Ante este repertorio, resultó irónica la forma en que llegó al gol. Fue una jugada digna de un equipo con sólidos fundamentos ofensivos. Mercado pasó al ataque, ensayó la pared con Sosa, el volante derecho, cambió el sentido del juego con otra pared, esta vez con González, y culminó su faena con el preciso centro (nada de cerrar los ojos y pegarle al arco) para el cabezazo de Lucero.
Y en tren de ironías llegó lo del cierre. Que un Argentinos que usó casi todo el partido tres puntas llegara al gol así, con el error amateur. Cierto es que no fue falta a Pavlovich la que sancionó Furchi. Pero lo del arquero fue tan grotesco que no invita a discutirlo. Tanta previsión de Caruso se le hizo trizas por culpa del tipo al que le confió el puesto más sensible del equipo. Y... Así es Racing.

ARGENTINOS 2 SAN MARTIN(T) 2

NO VIO EL VIDEO...
Al equipo de Vivas, meticuloso como su maestro Bielsa, le volvieron a empatar de pelota parada a los 49' por otra falta ingenua de Mercier. Al Bicho le falta juego.
Un técnico que leyó mal el partido. Un chico con apenas 53 minutos en Primera que se asustó en el momento menos indicado. Un jugador con mil y un batallas en el lomo que volvió a pecar de ingenuo (utilizamos este término para no ser groseros nomás). Una defensa que perdió la segunda jugada y permitió que el delantero rival, en el minuto 49, tenga tiempo hasta de frenar la pelota. Un arquero que no te salva nunca. Por todo esto, y varias cosas más, a Argentinos le empataron el partido en el último instante.
Meticuloso y detallista como su maestro Bielsa, esta vez Claudio Vivas no vio el video del encuentro con Vélez. Y tampoco Mercier. Otra falta innecesaria cerca de la línea de cal del jugador fetiche de Gorosito, y otra vez al Bicho le igualaron de pelota parada. Le falta suerte, sí, pero también argumentos futbolísticos para no sufrir.
La propuesta de Vivas de jugar con la pelota al piso es interesante, pero el equipo todavía no rinde ni la mitad de lo que acostumbró en el semestre pasado (es la misma formación, salvo Escudero). Así, con un Mercier desconocido y un Ortigoza infantil (le pagó viejas cuentas a Pérez Castro) a Argentinos se le complicó. Salvo los intentos de Peñalba (las pidió todas) y un par de arrestos individuales de Hauche (clave en el primer gol), el Bicho nunca entendió cómo vulnerar a San Martín, un equipo que pelea por evitar el descenso pero que se resiste a los pelotazos sin sentido. Una línea de tres que por momentos se transforma en cinco, el correctísimo manejo de Pérez Castro y las ganas del resto, le alcanzaron.
Decíamos que Vivas leyó mal el partido. El ingreso de Prósperi (jugó bien) a los 39' ST por Hauche fue la pauta de que había que aguantar. Pero sus muchachos lo interpretaron mal. Cedieron la bola (sólo Peñalba entendió aquello de 'defenderse con la pelota'), se replegaron atrás y dejaron que los tucumanos se agrandaran. Así, tras un córner, a Ciro Rius (otra apuesta del DT) le tembló el pie, le dejó la pelota en mitad de cancha a Gutiérrez cuando el arco estaba vacío y tenía todo el campo a su disposición, y luego, sí, llegó la inoportuna falta de Mercier. Otra vez igual. Un déjà-vu. A repasar los videos muchachos...


VELEZ 1 ARGENTINOS 1

LA PISTOLA DESNUDA
Nanni, el ingresado Pistolero, le dio el 1-1 a Vélez recién en el minuto 94. El Fortín es candidato de refuerzos fuertes y pólvora mojada. El Bicho le corrió el maquillaje.
Fácil caer en la figura del Pistolero, en la tanguera metáfora del tiro del final, en los lugares comunes que pintan un gol en la hora y con implicancias para el resultado. Más fácil resulta todavía cuando quien quema los papeles es el gigante (y cargoseado) Roberto Antonio Nanni y el merecido 1-1 de Vélez cae en el minuto 94. Hasta ahí Argentinos aguantó el triunfo. Con un Ortigoza todoterreno que fue volante central, enganche y goleador (de penal) en un Bichito versión Claudio Vivas que sigue llenando sus calzones de clorofila de tanto rasparse contra el pasto. En su espíritu de Ascenso (y en ascenso) parece basarse el post Carusismo (con muy leves toquecitos de Gorosito). Pero ya no alcanza. Ese 3-5-2 archiflexible que planta la vieja mano derecha de Bielsa sólo basta para recuperar la bola y eclipsar a las onerosas estrellas del rival. Recién se suelta cuando Peñalba se libera, Hauche pica al vacío, y Montoya comete el infantilismo de tocar abajo al rapidito en una de esas jugadas donde el arquero tiene todas las de perder. Por eso, caía Vélez a los 33'. Y por su flaca ofensiva. Sin pólvora. A puro centro (una decena) para López.
Primero Gareca sacrificó a Ocampo. El doble enlace con Maxi Moralez no funciona. Encima el Enano se emperró en jugársela en el uno contra uno contra medio Paternal. Argentinos jugaba al límite y Brazenas era algo permisivo (les cobró 12 foules). Entró Cristaldo, recién llegado del fracaso venezolano, con una lección aprendida: botines no carnavaleros y cambiar firulete por peligro. Así Torrico, de a poco, comenzaba a ser figura. Como Sebastián Domínguez, quien abortaba contragolpes ajenos y se mandaba al ataque. Al Fortín le faltaba un tipo con personalidad entre tanto piberío. Y un poco de puntería en el último arresto. Por algo llevaba 450 minutos sin meterla hasta el tiro libre de Papa (en su única intervención destacable después de enfrentar a Ribery) y el testazo que hizo feliz al Tigre. Tanto como la presentación de Larrivey, quien ya se relamía en un palco como el millar de hinchas de Argentinos que pensaba embanderar Juan B. Justo a la salida. Sí, juegan bien (no tan lindo) pero sólo suman un punto. ¿Vélez? Ni una cosa ni la otra, aunque exhibe un plantel que da para más que dos pobres empates. Ayer lo salvó un Pistolero. Pero esa pistola, lejos de la comedia, también desnuda otras realidades. Así como hay un dedo que apunta, hay otros tres que te pueden disparar. Nanni dio en el blanco pero el buen candidato acumula cinco partidos sin triunfos. El Bicho combativo también. ¿Entonces? ¿Así quién gana?


ARGENTINOS 0 ARSENAL 2

AGUA VIVAS
Técnico que debuta no siempre gana: el Bicho no pudo con el Arse. Igual, al menos mereció empatar.
No puede (y no debe) ser una historia triste este comienzo para Argentinos. Habría que tomárselo con esta filosofía. Que no hay nada más decepcionante que arrancar un torneo así, nadie lo discute, aunque siempre es saludable remover el agua y ver qué hay debajo de lo turbio. El 0-2 no fue un resultado mentiroso. Fue una farsa. De todas maneras, en el fútbol pasa como en la vida: gana el que hace goles, no el que tiene buenas intenciones... Y el que se llevó todo, en este caso, fue el más mezquino.
"Yo no soy Bielsa, soy Vivas", fue la primera frase que entregó el nuevo DT para que lo separaran quirúrgicamente de su mentor deportivo. Y no mintió. Si ayer hubiese copiado el manual de su maestro, podría haber encontrado la suerte que le fue esquiva: Argentinos nunca supo explotar los laterales, el famoso "abrir la cancha", esa idea antiquísima que muchos quieren jubilar aunque aún no haya surgido una fórmula más eficiente para romper a esos equipos que juegan a no perder o a cuidar lo conseguido. Porque Arsenal, por una falta tonta de Caruzzo a Leguizamón, se encontró con un penal cuando apenas iban dos minutos. Desde ahí, el local tuvo la posesión de la pelota casi en un 99% del partido. Esta cifra positivista también puede ser negativa: ¿qué hizo con el balón durante tanto tiempo? Ese dominio primero gustó, a la media hora generó incertidumbre y sobre el final hartó un poco. Toques para atrás, para el costado, para atrás, casi una réplica de esos equipos colombianos que de tanto mover la pelota se olvidan de que el arco está enfrente. El Bicho se conformó con esa potestad y, encima, fue demasiado pulcro, ordenadito, como esos pibes que van al colegio siempre bien peinados y con el delantal blanco inmaculado. ¿Y la rebeldía natural? Le faltó uno (o varios) que decidiera ir al frente, un descontrolado que contagiara al resto para romper a ese Arsenal que, con Sava expulsado, fue un equipo de handball: todos al borde del área.
Esta historia no debe ser triste: Argentinos, al menos, debió empatar. Porque esa muralla de enfrente tuvo fisuras, pero todo el que logró filtrarse se topó con Campestrini, quien en un futuro será arquero de equipo grande. Si no fuera por él, el final hubiese sido otro. La belleza del gol de contra de Yacuzzi justifica un poco el final. Apenas...