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Mostrando entradas con la etiqueta Fecha Nº 7. Mostrar todas las entradas
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COLON 3 SAN LORENZO 0

MUY FUERTES
Fue 3-0 en Santa Fe con dos bombazos de Fuertes y un cabezazo de Nico Torres. Santana, Bergessio y Bottinelli vieron la roja en el complemento en el Ciclón. Los de Mohamed quedaron a un punto del líder Lanús.
Colón se ubicó como escolta del líder Lanús tras derrotar como local a San Lorenzo por 3-0, en un partido que se desnaturalizó por la expulsión de tres jugadores visitantes en seis minutos. El Sabalero, que suma 14 unidades y escolta a Lanús a uno de diferencia, convirtió sus goles a través de Esteban Fuertes, en dos ocasiones, y Nicolás Torres, todos en el segundo período.

El árbitro Saúl Laverni, de buen arbitraje, expulsó entre los 10 y los 16 del complemento a Santana, por doble amonestación, y a Gonzalo Bergesio y Botinelli por juego brusco.
En el primer tiempo Colón se insinuó como protagonista y sólo por esa actitud acumuló merecimientos para ponerse en ventaja, más allá de que le faltó contundencia en los últimos metros.
Los de Mohamed basaron sus aspiraciones en el aporte de Matías Oyola, en las arremetidas del colombiano Daley Mena, y la siempre amenazante presencia del goleador Fuertes.
De todas formas, con Fuertes demasiado retrasado, y por ende fuera de su hábitat natural, y una marcada ineficacia en los metros finales, el local se fue al descanso con la sensación de haber merecido algo más que la igualdad en cero.
San Lorenzo mejoró en el arranque del complemento, no tanto en el juego como a través de una actitud más activa para buscar el arco de Pozo. Así, las subidas de Adrián González y una mayor movilidad de Bergesio hicieron que Colón debiera necesariamente cuidarse en su última línea, con Marcelo Goux como baluarte.
Y cuando parecía que el segundo tiempo se encaminaba a una brega pareja y emocionante, San Lorenzo tuvo seis minutos de furia y lo pagó con la derrota. Tomo comenzó a los 10 con la expulsión de Santana, por una fuerte falta sobre Sciorilli, con tan mala fortuna para los de Miguel Russo que un minuto más tarde Fuertes clavó un tremendo remate en el arco de Navarro a la salida del tiro libre.
El descontrol azulgrana se completó en los instantes siguientes: Bergesio vio la roja a los 14', por una fuerte falta sobre Rivarola, y dos minutos después Botinelli siguió el mismo camino por un pisotón sobre Alfredo Ramírez.
Con tres hombres más sólo restaba que Colón asegurara el triunfo con otro gol, y lo logró a los 21, cuando Fuertes aprovechó una defectuosa salida de la defensa visitante y decretó el 2-0.
La fiesta de los hinchas locales, que prácticamente colmaron el estadio Brigadier López, se completó a los 39, cuando Nicolás Torres conectó un centro con un cabezazo que dejó sin chances al arquero Navarro.

ESTUDIANTES 0 RACING 0

DE TRIPAS CORAZÓN
Racing fue a La Plata a buscar un punto y Estudiantes, puesto en protagonista, fue muy light. Y ambos edificaron un 0 a 0 que mortificó a un rival común: Gimnasia.
Jueves, contra Deportivo Quito... Estudiantes golea, se florea, Leandro Benítez mete pases entre líneas, Verón pisa el área y llega hasta el fondo, Boselli mete un hat-trick...

Domingo, contra Racing. Estudiantes no piensa, se ahoga, Leandro Benítez no le acierta al área en los centros, Verón se fastidia y le pega desde afuera del área (sin atinarle al arco), Boselli tiene un par de chances pero define como un rústico defensor... En suma, volvió a mostrar la cara fea del final del ciclo de Leo nardo Astrada.
El jueves, el gran ganador fue Estudiantes.
El domingo, el gran perdedor fue Gimnasia.
Es necesario aclarar que este plantel de Estudiantes va por su tercer técnico en la temporada (Sensini, Astrada y Sabella), que lejos está del campeón de Simeone (aunque por nombres no es tan distinto) y apenas pudo ganarle 1-0 al Universitario de Sucre y, sí, goleó a un Deportivo Quito con carencias de un equipo de Segunda. Pero este Racing temeroso y rocoso, no es mucho menos, por su juego de segunda selección, que el equipo de outlet ecuatoriano. Y la Academia se fue con el puntito que quería. Plantado con dos líneas de cuatro que estaban cosidas, dispuso de una sola chance clara, de Pablo Caballero, pero éste le acertó a las piernas de Mariano Andújar.
Lo de Racing fue la resultante de una especulación a la que está obligado por ver que patalea pero no logra emerger del fondo del pozo. A Estudiantes, sólo por tener tres jugadores de Selección (Andújar, Angeleri y Verón), se le tiene que pedir más. Porque frases de casete al margen, en el "somos 11 contra 11" deja de tener sentido cuando talla la calidad individual. El Pincha la tiene. Y si Racing la tuviera, no resignaría su pedigree de equipo grande para aferrarse al empate.
También es cierto que este 0 a 0 es lógico considerando que ambos tienen un punto más que el último, Argentinos. Desde ahí, se entiende el juego agresivo para el buen gusto.
No se sabe si Lugüercio (ídolo de las dos hinchadas y promotor de que Racing entrara con una bandera de aliento para el lesionado Alayes) efectivamente habló con sus ex compañeros para que se guardaran para la Copa, como había anticipado. Le queda a Estudiantes como argumento que aguantó hasta el final con Verón y Braña, dos de sus estandartes, amonestados y bajo el riesgo de ver la roja en un ataque de ira y perderse el clásico. Derby en el que enfrentará a un rival que, por el 0-0 de ayer, estará más hundido aún en el descenso, un poco más abajo que Racing...

HURACAN 3 LANUS 0

"QUE DE LA MANO, DE ANGEL CAPPA..."
Huracán recuperó su juego histórico para bailar a Lanús, líder del torneo. Fantasía para atacar, inteligencia para defender. Ilusionate.
Cappa hizo el milagro. Huracán conjuga otra vez los verbos más deseados: ganar, gustar y golear. Huracán está otra vez en el candelero, poniendo arriba de la mesa su historia, las paredes, los tacos, los lujos, los goles. El parteneire, el invitado al teatro Ducó, no fue cualquiera: el Globo bailó a Lanús, al puntero del Clausura, al mejor equipo de los últimos dos años. Entonces, el canto de los 24.000 quemeros surge tímido, pero se impone: "Que de la mano, de Angel Cappa, toda la vuelta vamos a dar". El hit fluye y al cantarla la gente se mira, sonríe en forma casi irónica porque ni el más fanático de los hinchas soñaba con un título cuando empezó el torneo. Nadie daba dos pesos por este equipo y cuando los dirigentes le dijeron de arreglar un premio por salvarse del descenso, el técnico respondió en la intimidad: "Hablemos de uno, pero para estar entre los tres primeros". Lo miraron como quien observa un loco en el Borda...

¿Qué tiene Huracán? El estilo de Angel: salida clara desde abajo por los laterales, Bolatti maneja la batuta, el Maestrico acelera, De Federico y Pastore frotan la lámpara y, a veces, se convierten en Aladino. El Globo disputó su mejor partido en el torneo, aunque siempre jugó de la misma manera: cuando perdió con Boca y Gimnasia, cuando empató con Newell's (con uno menos, y en Rosario, lo fue a ganar) y en las cuatro victorias. El nivel del rival hace nacer el sueño de pelear mucho más que por zafar del descenso porque en La Quema pudo darse una goleada histórica. El local lo pasó por encima de principio a fin. Es verdad que al Grana le faltaron los creativos (Valeri y Blanco) tanto como que Cappa tuvo que inventar un dos (Esmerado -volante- por la lesión de Goltz) y un tres (Cura -zaguero- por el suspendido Arano). La superioridad no se dio sólo en el toque, sino que Huracán es un conjunto solidario donde todos hacen chiches pero también los talentosos deben pasar la línea de la pelota, y ayudar a recuperar el bien más preciado: la redonda. Una mirada panorámica muestra que cuando el rival ataca, el Globo se defiende como cuatro defensores y una línea de cinco volantes. No es un equipo ingenuo que se queda en el jogo bonito, ahora le sumó golpes de nocaut. Así, fue tirando a Lanús (no tuvo juego en los carrileros y le faltó resto físico para correr detrás del toqueteo del rival): primero con el cabezazo de Esmerado, luego con el monopolio de la pelota, después con el zapatazo de Pastore y le puso el sello al partido la jugada messiana de De Federico. Y eso que, por ahora, sólo concreta un 30 por ciento de lo que genera...

RIVER 2 SAN MARTIN(T) 1

EL GALLINA DE HUEVOS DE ORO
Falcao fue el abanderado de la reacción de River y le pidió a Gallardo la pelota más caliente del partido, la del penal: lo metió para quedar a un puntito de Lanús.
Mirá los huevos que tiene este pibe que me viene a pedir el penal en el último minuto". La frase nació de boca de Marcelo Gallardo hacia los oídos de un Diego Barrado testigo del momento más caliente de la tarde. Con el Monumental en ebullición y con los jugadores de San Martín ladrando y haciendo cuernitos, Falcao se acercó al Muñeco y le dijo que quería hacerse cargo del tiro del final. Merecía ser el héroe del triunfo y asumió el riesgo de fallar en una responsabilidad que no le correspondía. Pero no falló. Con apenas unos pasos de carrera, acomodó el tiro contra un palo y desató la locura. La de los hinchas y la propia, saltando los carteles, besándose la camiseta y gritando el gol con tanta furia como la entrega que había dado durante más de 90 minutos.

No falta mucho para que los hinchas empiecen a ovacionar a Falcao. Por su actitud en la cancha, por su entrega, por su garra y por su incansable corazón. A cuatro años de su debut en Primera (se cumplieron el 6 de marzo), el colombiano llegó a un punto de maduración que lo distingue del resto. Es un nueve que no vive en el área listo para empujar la pelota, tal vez por culpa de que sus compañeros nunca le generan una situación así. Por eso, va a los costados, se retrasa unos metros, se esfuerza en cada centro y gana en lo alto, no por estatura sino por su gran salto, como pasó seguido ante los tucumanos. Hace amonestar a los rivales (Pérez Castro y De Muner) y se banca una amarilla injusta porque no simuló: fue un claro penal el que le cometieron en el inicio del segundo tiempo.
Ya tiene admiradoras que lo idolatran como Marta Gallardo -la hermana del Muñeco- que paró a Falcao a la salida del vestuario y se llevó una foto guardada en el celular de su papá Máximo. Y así como hay hinchas que lo ponen entre los elegidos, los propios compañeros del delantero también lo destacan y hasta Gorosito asegura que el colombiano es uno de sus indiscutidos. "He crecido muchísimo en este último tiempo y trato de transmitir con juego y ganas", responde ante los elogios, evitando el autobombo. Entonces, prefiere contar que le pidió el penal a Gallardo "porque el técnico nos da libertad para elegir y yo me sentía con mucha confianza. Marcelo es un gran profesional, me vio con ganas y me lo dejó. Eso demuestra la calidad del grupo".
El grito desaforado del gol fue el desahogo de tanto esfuerzo acumulado, de tanto huevo que puso durante el partido y que él sentía que no había sido suficiente para lograr un triunfo clave tanto para ponerse a un punto de Lanús como para recuperarse de la derrota en la Libertadores y de la mala imagen que había mostrado en el primer tiempo de ayer. "Para nosotros era muy importante ganar. Y por suerte lo pudimos conseguir sobre la hora", explica el emblema de la reacción ante San Martín, el abanderado (junto con Ahumada) de cómo se debe sentir y defender la camiseta de River. Ese es Falcao, el gallina de los huevos de oro.

TIGRE 0 BOCA 0

ASI NO LO VAS A ALCANZAR
Boca mereció ganar para quedar a tres de la punta, pero Figueroa, el nueve que va en la ruta de Palermo, erró un gol insólito y le anularon mal otro. ¡Es una Lucho!
Párenlos...", fue la gráfica exclamación de un plateísta desesperado. Boca había arrancado con la determinación de los hambrientos, con la resolución de los confiados. El rubio que no es Palermo pero que multiplica su voracidad, la había mandado alta, apenas lanzado el pleito. Y ahora, a los 6', miraba cómo el Krupoviesa que no sólo se dedica a meter caños, direccionaba la mira y la condimentaba con picante. Islas macaneó: no retuvo. Y ese rubio de escaso pelo la hizo como exige el manual, salvo el toque final: le dio demasiado abajo, la devolvió el horizontal.
El mejor Boca. La culpa era de Gaitán. Desde su deambular por el lateral zurdo, manejó los hilos el rato en que su equipo atosigó. Pero el talentoso pibe y su equipo se fueron derritiendo en la tarde bochornosa, y Gracián no aceptó el convite. Cuando el 28 retomó aire y se situó como raro segundo enganche, comodín en la conducción, su DT lo cambió por Mouche, y mantuvo a un reemplazante de Román con menos méritos para seguir en cancha.
Un rato antes, el rubio apellido Figueroa había recibido una sesión de fantasía de Gracián. Su resolución fue exquisita y eficaz. Pero no lo fue la mirada del línea que marcó un offside que no fue. Un rato después, Palermo la hizo correr por la línea para que alguno la empujara, pero nadie estaba para tal faena.
El otro Boca. Sí, con jerarquía, Forlin con se hace patrón de la última línea. Roncaglia también, aunque apelando a rispideces que lo deslucen. Battaglia pone siempre el alma, vaya novedad... Vargas auxilia mientras le da el cuero. Boca padece de intermitencias, pero aún así es más, bastante más, que un Tigre al que primero le cuesta horrores dar pases de mínima precisión, luego acierta a pararse muy atrás, pero con alguna solidez, asentado en Castaño y Paparatto. Y hasta emparcha con el sacrificio de los que menos saben, la abulia exasperante de algunos y la tozudez por el lucimiento personal de otros...
Todo estaba a pedir de Boca. Pero... Goles que no hace, conductores que no conducen, alternativas que sirven por un lapso menor de lo requerido. Cambios raros. El calor. El árbitro que le pita mal. ¿Grageas que contribuyeron a que no ganara? ¿Sólo excusas? Debió hacerlo. Lo mereció. Pero se le escapó como el agua entre los dedos. Ese punto que le descontó a Lanús suena escaso. Así no lo va a alcanzar.

LOS PARTIDO DE HOY

TIGRE Vs. BOCA
RIVER Vs. SAN MARTIN(T)
HURACAN Vs. LANUS
COLON Vs. SAN LORENZO
ESTUDIANTES Vs. RACING

CENTRAL 1 VELEZ 1

PILCHA QUE SUMA
Gareca mantuvo su campera fetiche y Mostaza le respondió con la camisa rosa que le había dado dos victorias. Así, ninguno podía perder y se repartieron los puntos.
Una es negra, deportiva y llegaba avalada por el arco menos vencido, ni una derrota en el lomo y la pinta de equipo serio. La otra es rosa, elegante y aparecía como uno de los secretos de la resurrección, de esos dos triunfos implacables. Y aunque los colores, las formas y las perchas sean muy distintas, no hay dudas de que tanto la campera de Gareca como la camisa de Merlo dan resultado. Porque así como Vélez dominó, la gastó y jugó un primer tiempo excepcional, Central reaccionó, se creyó que la vida es mostaza, lo empató y hasta terminó mejor parado que su rival.
Cuando las diferencias entre un equipo y otro son tan grandes como lo fueron durante el primer tiempo, se hace difícil definir con exactitud si es por virtudes propias o por debilidades ajenas. Pero, más allá de eso, lo concreto es que de arranque hubo un solo equipo en cancha: Vélez. Un Vélez sólido atrás, ordenado, demoledor físicamente y que de mitad de cancha en adelante es la envidia de muchos. ¿Por qué? Porque tiene a Larrivey y al uruguayo López, dos 9 que pivotean, que se tiran atrás, que no chocan y que, ya sea en yunta con Moralez, Ocampo, Zapata o quién se lo propusiera, se hicieron un festín entre los volantes y la última línea de Central. Ahí gestó el gol (sutileza de Zapata y gran definición del Bati) y desde ahí pudo haber hecho no dos o tres goles más, sino dos o tres golazos.
Pero no los hizo y le abrió la puerta a Central. Y Central cambió. Porque dejó de utilizar los pelotazos como único argumento de ataque y encontró en el Equi González al armador que le había faltado. Entonces, Escobar se acomodó, Méndez creció, Alvarez y Núñez se animaron a cruzar el medio y Caraglio, con picardía, como un mini Fabbiani, ya no perdonó.
Pudo llevárselo Vélez con el cabezazo de Nanni, sí. Pero Broun con una atajada-gana-partidos se lo impidió. Pudo quedárselo Central, también. Pero Lunati se equivocó al no cobrar penal de Cubero a Moreno y Fabianesi. Así que no fue de ninguno. Y la campera del Tigre y la camisa de Mostaza terminaron a los abrazos, invictas, contándose sus secretos.



* LAS IMAGENES

ARGENTINOS 0 GIMNASIA(J) 1

SE LA PUSO PEZZUTTI
El Lobo, que llevaba casi un año y medio sin alegrías de visita, pegó justo, sostuvo el 1-0 con el arquero y le dejó un polvorín al Bicho, el único que no ganó en el torneo.
La magra seguidilla que traía Gimnasia de Jujuy como visitante era, a priori, un arma de doble filo para la actualidad de un Argentinos que, con los mismos nombres que lo devolvieron al plano internacional, ahora deambula por la zona baja de la tabla y es el único equipo del Clausura que aún no ganó. Porque para Claudio Vivas (arrinconado por un mal arranque con cuatro empates y tres derrotas), era tan oportuno como peligroso enfrentar a un rival que no cosechaba un triunfo lejos de Jujuy hace 25 partidos. ¿Aguantaría el nuevo DT del Bicho una derrota en casa justo ante el rival más débil? ¿Cambiaría la actitud de su equipo luego del doloroso 0-3 en la Bombonera dejando en el banco a Hauche y a Peñalba?
Quizá la última pregunta contenga la clave del porqué de otro fracaso para el ex ayudante de Bielsa, que se la jugó por relegar a dos de las figuritas de Argentinos justo en un momento picante y la apuesta le salió mal. Metió a Andrés Romero y a Ciro Rius, dos de los más flojitos de ayer, y dejó afuera a los consagrados. Es cierto, ninguno de los dos mostraron su nivel en las fechas anteriores, pero el buen pie de Peñalba se notó desde que ingresó, demasiado tarde, a 12 minutos del final, y la anemia ofensiva de los de La Paternal se hizo evidente.
De todas maneras, tampoco sería justo recaer con todo el peso del fracaso en el técnico. Su Argentinos, de principio a fin, fue el que marcó los tiempos del partido y buscó siempre la victoria. Ortigoza se convirtió en el cerebro del equipo, Prósperi fue siempre una buena salida por la derecha y el gran déficit estuvo en la definición. Quiroga, Rius, Romero y Pavlovich no supieron lastimar como sí lo hizo el team de Arzubialde. Entre los cuatro no pudieron batir a Gastón Pezzutti, figura al taparle un mano a mano a Rius y por simplificar cada jugada de riesgo, y sucumbieron ante la eficacia de Gimnasia. En el único ataque que tuvo la visita mientras el score estuvo en cero, Busse llegó al fondo y tiró un centro atrás que Arraya conectó para el 1-0 final. El plan de Héctor Arzubialde salió a la perfección: aguantar en el fondo, jugar con la desesperación del rival y encontrar el triunfo en el primer tren que abriera sus puertas. Así, logró sumar tres puntos que, si bien aún lo dejan lejos de la Promoción, al menos lo mantiene vivo y con la esperanza intacta de no llegar a las últimas fechas sentenciados a descender.
¿Argentinos? Apenas un manojo de nervios y de incógnitas. El presidente Luis Segura había dicho antes del encuentro que ni aún perdiendo Claudio Vivas sería apartado de su cargo. Quizás el receso por Eliminatorias, y la confianza de revertir un pésimo inicio con más días de trabajo, sea la última cuerda que lo mantiene seguro de no caer al abismo. Materia prima tiene, pero tendrá que ver cómo logra explotarla sin dejarla en el banco.


GODOY CRUZ 1 GIMNASIA LP 1

SUS UN CONTRA TUYO
Godoy arrancó mejor y arriba en el resultado, pero se retrasó y dejó venir a Gimnasia: un autogol y 1 a 1...
Godoy Cruz pegó primero, dejó a Gimnasia herido y quedó mejor posicionado para lo que quedaba del partido, para plantarse y aprovechar la localía, para sacar ventaja de la desesperación de un rival comprometido. Pero no. Dejó de jugar como hasta ese momento, se retrasó en el campo y le cedió la iniciativa a su adversario. Los volantes dejaron de desprenderse y Caruso y Borghello, allá arriba, quedaron demasiado solitarios. Gimnasia recorrió el camino inverso: arrancó estructurado, con un 4-4-2, a partir de la desventaja quedó obligado a salir y con los cambios del segundo tiempo se llevó por encima a Godoy. Pudo ser para cualquiera y, a fin de cuentas, el 1-1 le cayó un poco mejor al local.
Godoy Cruz tuvo sus mejores momentos cuando el partido estuvo empatado. Peligroso Aguirre por la derecha, criterioso Figueroa, el medio intentó controlar la pelota y llevársela limpia a los delanteros para elaborar circuitos ofensivos interesantes. Decisión consciente o no, el 1 a 0 le quitó la parte audaz y mostró su peor cara, una invitación al empate. Tuvo que meter el gol Gimnasia (Dutari en contra) para que Godoy volviera a inquietar a Sessa, tres veces: el arquero tapó ante Caruso, Pinto y Aguirre. ¿Por qué no mantuvo esa postura?
A Gimnasia le dejaron la iniciativa y se hizo cargo. En el primer tiempo le costó, porque Romero no encontró la pelota y Piatti anduvo impreciso, por lo que Niell y Sosa quedaron aislados en la ofensiva. Así, el centro para el grandote fue una tentación para disimular falencias en el armado del juego y saltear pasos para lo que era imperioso lograr. Pero los envíos resultaron tan imprecisos que fue una pérdida de tiempo. Recién con los ingresos de Cuevas (por Piarrou, cambio ofensivo que ubicó a Villar como lateral-volante) y Messera (por Piatti) Gimnasia consiguió lastimar con otros recursos, en especial por el toque preciso del 10, y así llegar a un empate que mereció. Al final, el Lobo se retrasó para intentar el triunfo de contra sin resignarse al empate: hasta se lo vio más apurado que su rival. La lucha continúa...



LAS PREVIAS


BANFIELD 2 ARSENAL 0

LUCCHETTI SOLOS...
Burruchaga tocó el equipo, pero el fútbol no apareció. Sí lo hizo el arquero, que metió los dos penales (uno inexistente y otro polémico) que le dio el árbitro Ruiz.
¿Así que hacía falta una demostración de mano dura? Bueno, acá tiene: Bertolo y Bustamante al banco, el niño Pio que dicen que era su pichón intocable, también afuera. Es cierto, fue apenas una pincelada la que dio el técnico Burruchaga, pero le dio resultado. De esta manera, Banfield pudo sacarse el molesto polvo de una semana de peleas internas, de silencio colectivo del plantel y de malestar general en el club.
Debe ser difícil saber sobrellevar la pesadísima cruz que significa venir de capa caída, de derrotas duras, como las que arrastraban tanto Banfield como Arsenal, de dudas sobre el futuro del técnico, como en el caso del local. Se notó que fue demasiado lastre para intentar jugar un poquito al fútbol. Se prestaron la pelota, la dividieron, ninguno de los dos fue capaz de hilvanar siquiera una humilde y tan preciada pared. De hecho, si el árbitro Javier Ruiz no hubiese inventado un penal absurdo seguramente se habrían ido al descanso sin goles. ¿Por qué? Porque sin Bertolo el Taladro no tuvo una usina de fútbol, por más que al volante le achaquen que "no corre". Erviti, el otro con las características necesarias para ser el eje, fue tan intermitente que casi se apaga del todo... Y el pobre Raymonda todavía está en ablande, luego de que le hicieran el motor con la operación de ligamentos. Va despacio.
Del otro lado, la mano no fue muy distinta: el 4-4-2 de Garnero bien podría traducirse en 8-2. Sí, todos a defender menos Leguizamón y Matos, que estuvieron demasiado lejos, aislados. Pellerano tuvo una pequeñísima gota para armar algo decente, pero le faltó un socio, porque Marcone estuvo más para correr y ensuciar que para mostrarse. Qué pobre...
De todas maneras, y pese a esos raros penales de Ruiz (sí, en el segundo tiempo dio otro conflictivo que Lucchetti volvió a meter), Banfield mereció irse con un poco más. Sobre todo porque cambió el espíritu: volvió a carecer de juego como ante San Lorenzo, pero esta vez al menos hubo cierta rebeldía para empujar, para ir a los tumbos, para tirarse al piso y dejar en claro que la crisis interna se había quedado dentro del vestuario. No es poco, pero deberá mejorar mucho, mucho...

*LAS IMAGENES

INDEPENDIENTE 4 NEWELL`S 1

AL PEPE...
Santoro se fue del Rojo sabiendo que el 4-1 nada reparaba. Se mostró en paz, aunque previo al partido le puso los puntos al plantel. Y el hincha ovacionó al ídolo.
Si fuera, en serio, el equipo de Pepé -tal como sentenció buena parte del Ducó-, lo de Santoro hubiese durado un poco más. Hasta junio al menos. Pero no. Ni siquiera, a pesar del 4-1. De los oles con telaraña. De las súplicas de la popu. A esa altura de la noche, en Patricios, el adiós del abuelo estaba consumado. Porque no era cuestión de resultados. "Sé que, con otro técnico, les va a ir mejor. Pero también sé que no me quieren", les habría dicho el, ahora, ex DT en el vestuario rato antes de arrancar la goleada a Newell's. Por eso, Comparada, testigo de lujo de la arenga-puesta de puntos, se fue a las 18.40 del Palacio. Ya no tenía nada por hacer. Chau convencimiento. El bronce estaba fundido...
Las famosas tres patas rengueaban fiero. Y encima olía a podrido. No había unión. Ni siquiera en la mismísima extrema unción. La exclusión express de la Vieja Reinoso y el profe Escribano terminó por romper el vínculo con un plantel algo quejoso y de autocrítica, muchas veces, de cassette. Verlo a Assmann yendo al encuentro de su mentor resultó un acto de justicia y una excepción a la vez. Besito ocasional de Sosa, abrazo al pasar de Gioda al ser reemplazados. Escasas muestras de afecto para un señor de 67 años que se despedía de sus servicios de Bombero Voluntario. Apenas si levantó su mano para agradecer el "Santooooro" colectivo. Después, clavó su gesto y sus codos contra los carteles publicitarios. Hasta ahí había llegado su amor. No su amor por Independiente, claro. Por eso la despedida en una fecha 7, aun cuando dejaba al Rojo a cinco puntos de la cima. Aunque eso, ya se dijo, no era la punta del iceberg. Y todos debían despegarse... Cada cual a su modo. El técnico, dando las hurras y diciendo que "con un cambio de aire les va a ir mejor". El plantel, con un score impensado aunque acorde con la irregularidad reinante. Nadie quería quedar pegado. Si ni siquiera estaba el mandamás... La mancha parecía invisible pero el aroma delataba semejante tufillo...
"Olelé, olalá, Santoro es del Rojo y del Rojo no se va...", lo despedía la tribuna sabiendo que, en 15 días, ante Lanús, habría otro mártir de la casa poniendo la cabeza. Pepé se iba por la puerta grande, entornada intencionalmente sobre la hora. Se iba un ídolo. Se recuperaba a un grande que volverá a formar arquerazos y que ya tiene las puertas abiertas de la Selección. Como hace seis meses... En rueda de prensa, chivado y agotado, negó con un "es mentira" el affaire del vestuario y su paciencia duró casi nada. "Me llevo un recuerdo que no tiene precio. ¿Por qué no cambié mi decisión? Uno quiere pelear batallas y cuando no son leales... Estoy saturado, fatigado. Hablar siempre de renuncias... Hubo un sin fin de mentiras. Esto fue lo mejor. Y fue la última vez", juró. El bronce estaba fundido... Y quebrado...

* LAS IMAGENES