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Mostrando entradas con la etiqueta Estudiantes. Mostrar todas las entradas
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ESTUDIANTES 0 RACING 0

DE TRIPAS CORAZÓN
Racing fue a La Plata a buscar un punto y Estudiantes, puesto en protagonista, fue muy light. Y ambos edificaron un 0 a 0 que mortificó a un rival común: Gimnasia.
Jueves, contra Deportivo Quito... Estudiantes golea, se florea, Leandro Benítez mete pases entre líneas, Verón pisa el área y llega hasta el fondo, Boselli mete un hat-trick...

Domingo, contra Racing. Estudiantes no piensa, se ahoga, Leandro Benítez no le acierta al área en los centros, Verón se fastidia y le pega desde afuera del área (sin atinarle al arco), Boselli tiene un par de chances pero define como un rústico defensor... En suma, volvió a mostrar la cara fea del final del ciclo de Leo nardo Astrada.
El jueves, el gran ganador fue Estudiantes.
El domingo, el gran perdedor fue Gimnasia.
Es necesario aclarar que este plantel de Estudiantes va por su tercer técnico en la temporada (Sensini, Astrada y Sabella), que lejos está del campeón de Simeone (aunque por nombres no es tan distinto) y apenas pudo ganarle 1-0 al Universitario de Sucre y, sí, goleó a un Deportivo Quito con carencias de un equipo de Segunda. Pero este Racing temeroso y rocoso, no es mucho menos, por su juego de segunda selección, que el equipo de outlet ecuatoriano. Y la Academia se fue con el puntito que quería. Plantado con dos líneas de cuatro que estaban cosidas, dispuso de una sola chance clara, de Pablo Caballero, pero éste le acertó a las piernas de Mariano Andújar.
Lo de Racing fue la resultante de una especulación a la que está obligado por ver que patalea pero no logra emerger del fondo del pozo. A Estudiantes, sólo por tener tres jugadores de Selección (Andújar, Angeleri y Verón), se le tiene que pedir más. Porque frases de casete al margen, en el "somos 11 contra 11" deja de tener sentido cuando talla la calidad individual. El Pincha la tiene. Y si Racing la tuviera, no resignaría su pedigree de equipo grande para aferrarse al empate.
También es cierto que este 0 a 0 es lógico considerando que ambos tienen un punto más que el último, Argentinos. Desde ahí, se entiende el juego agresivo para el buen gusto.
No se sabe si Lugüercio (ídolo de las dos hinchadas y promotor de que Racing entrara con una bandera de aliento para el lesionado Alayes) efectivamente habló con sus ex compañeros para que se guardaran para la Copa, como había anticipado. Le queda a Estudiantes como argumento que aguantó hasta el final con Verón y Braña, dos de sus estandartes, amonestados y bajo el riesgo de ver la roja en un ataque de ira y perderse el clásico. Derby en el que enfrentará a un rival que, por el 0-0 de ayer, estará más hundido aún en el descenso, un poco más abajo que Racing...

LOS PARTIDO DE HOY

TIGRE Vs. BOCA
RIVER Vs. SAN MARTIN(T)
HURACAN Vs. LANUS
COLON Vs. SAN LORENZO
ESTUDIANTES Vs. RACING

SAN MARTIN(T) 1 ESTUDIANTES 0

AIRE FRESCO
San Martín desperdició muchas situaciones y el final fue dramático. Ganó bien y hubo fiesta: dejó la zona roja.
El cabezazo de Alayes que dio en el travesaño y picó cerca de la línea marcó el momento de mayor dramatismo en el partido. San Martín había jugado como para ganarlo tranquilo, pero desperdició tantas situaciones que terminó sufriendo. En el borde en la tabla de promedios, con esa pelota de Alayes que quedó apenas afuera, el equipo tucumano logró pasar del descenso directo a salir incluso de la Promoción. Así de fino es el límite que define la situación y el consecuente estado de ánimo de los comprometidos en ese sentido.
Fue una noche de fiesta -y desahogo después de la angustia- en la Ciudadela porque la victoria significó todavía más que los tres puntos para salir de la zona roja. Fue, para San Martín, el apuntalamiento necesario para creer en la permanencia en Primera. De los cinco partidos de este torneo -el de Godoy Cruz lo tiene pendiente- sumó en cuatro. Y sin renunciar a un estilo de juego marcado por el juego prolijo, el toque a ras del piso, la apuesta ofensiva. En este caso dominó a Estudiantes en casi todo el partido.
De Muner en el fondo, Cantero en el medio y Saavedra en la marca y el desequilibrio resultaron los puntos más altos de un equipo que generó situaciones antes y después del 1 a 0 de cabeza de Villavicencio. Con Canío enfocado, el partido se hubiese terminado mucho antes. Perugini clavó un derechazo en el palo y Andújar le tapó un mano a mano a Pérez Castro. Por eso tuvo que sufrir San Martín...
Estudiantes fue una sombra del equipo acostumbrado a protagonizar partidos y torneos en los últimos años. Con un 4-4-2 demasiado rígido, salió a esperar y no logró controlar la pelota. Menos generar situaciones: un error de los centrales dejó mano a mano a Lentini, la única del primer tiempo. Y en los últimos minutos intentó llevárselo por delante, con poco fútbol y mucho desorden, con Alayes como delantero hasta asustar con ese cabezazo al final.
San Martín lo dominó en el primer tiempo y más todavía en el segundo, con el ingreso de Patricio Pérez: le dio la pausa y la inteligencia necesaria para capitalizar la superioridad en el juego y manejar los contragolpes. Le queda pendiente solucionar el déficit en la definición a San Martín: si la de Alayes picaba adentro o si Estudiantes lo empataba en el barullo del final, se cancelaba la fiesta.



ACTUALIDAD DE ESTUDIANTES LP

MUY NEGRO
Leonardo Astrada presentó su renuncia y ya no es más el técnico del Pincha. Los malos resultados en lo que va del año precipitaron la salida del entrenador. Candidatos: Gamboa, Pumpido, Sabella y Capria.
Leo y los Porque de la Renuncia...

ESTUDIANTES 0 VELEZ 1

POR UN OCAMPO
Vélez pasó del brillo al sufrimiento y ganó por el gol del pibe en una gran etapa inicial. Sigue invicto y prendido, y tumbó un largo reinado del Pincha en La Plata.
Fue el mismo equipo el que en el primer tiempo desplegó un fútbol impecable, vertiginoso, audaz y eficaz y el que en la segunda etapa prácticamente se limitó a esperar que Estudiantes no le acertara al empate? Difícil de entender tanta diferencia, más cuando en la última hora de juego Vélez tenía un hombre más...
Si en el primer tiempo Vélez se llevó adelante a su rival con fútbol, en el segundo Estudiantes se impuso por voluntad. El resultado, aunque no hubiese estado mal un empate, terminó premiando al que generó un mayor caudal de juego como para desnivelar. Y al que tuvo mayor eficacia. Vélez ganó por un Ocampo...
En el principio, parecía que lo pasaba por encima. Con tenencia de pelota, movilidad, toque, dejó a Estudiantes desorientado. Aunque eso también dependió del propio esquema dispuesto por Astrada: tres defensores (Ré, Cellay, Desábato), tres volantes (Sánchez, Huerta y Benítez), otra línea de tres ofensiva (Salgueiro, Verón y la Gata Fernández) y Boselli adelante. ¿Volante por derecha? Salgueiro hizo las veces de... Y así Vélez se hizo un festín por esa banda, con Zapata cerrado para que subiera Papa y los avances de Rodrigo López. Lo dicho: manejo de pelota, circulación y llegada. Estudiantes, únicamente, amagaba con acercarse a partir de pelotas paradas. La expulsión de Matías Sánchez y el gol de Ocampo dejaron el panorama todavía más favorable a Vélez, pero entre imponderables (las lesiones de Cabrera y Moralez) y el retroceso del segundo tiempo tuvo que prepararse para sufrir...
Astrada, en la semana, había dicho que su equipo no podía perder más tiempo, porque eso no se recuperaba, en referencia a su tardía reacción en Sarandí, contra Arsenal. En este caso perdió 45 minutos completos, hasta que logró seguir una línea de juego y empujar -incluso con uno menos- a Vélez contra su arco. No generó demasiadas llegadas claras, pero le sacó la pelota y lo dominó en el juego. Y, ninguna novedad, levantó cuando a Verón se le encendieron las luces. Eso sucedió en la primera media hora del segundo tiempo. Con eso, no demasiado, a Estudiantes le alcanzó al menos para desprenderse del largo invicto como local en el torneo doméstico con una imagen digna y en parte lo dejó preocupado a Vélez, más allá del resultado. ¿Por qué se retrasó tanto?
Papa dejó de proyectarse y fue todo un símbolo. Regaló la pelota y ni siquiera mantuvo la expectativa del contragolpe: apenas logró avanzar con peligro en los cinco minutos finales. ¿Fue el mismo equipo el del primer tiempo y el segundo? Fueron dos las imágenes que dejó el -por un rato- puntero del campeonato. Claro que para mantenerse ahí arriba tendrá que parecerse mucho más a la mejor versión de este triunfo en La Plata...






ARSENAL 3 ESTUDIANTES 1

TAMATE UNA LEGUI
Arsenal gusta y está dulce. Con un Leguizamón inspirado, embriagó de fútbol a sus hinchas en el primer tiempo y, aunque terminó sufriendo, se subió a la punta.
La crisis internacional no permite derroches. Por estos días, son buscados aquellos que cumplen al pie de la letra las recomendaciones de austeridad y administración de recursos. El fútbol no escapa a las generales de la ley y es por eso que hay que agudizar el ingenio para arreglarse con unos pocos pesos y ser prácticos más que vistozos. En eso el Arse da cátedra, hace rato que se recibió de administrador futbolístico y ayer tuvo otra función de gala. Con Leguizamón como abanderado, lo bailó al Pincha en el primer tiempo, descorchó champagne por momentos y dejó en ridículo a un equipo sin identidad. El goleador jugó de todo y para todos. Le hizo hacer un gol a Mosquera, gritó el segundo con su especialidad, los tiros libres, y hasta se animó con un par de lujos para divertir a su gente. Pero ni a él, ni a su equipo, le sobró nada para gastar en la segunda parte y por eso la tuvieron que yugar. Se apichonó contra su arco y especuló sin intentar demasiado. Por suerte para ellos, el Pincha solito se complicó y le aflojó la soga que, con el ingreso de Calderón, amagaba con cortarle la respiración a los del Viaducto. Brindó Arsenal con una buena Legui en el primer tiempo y terminó festejando la punta con agua de la canilla...
Habrá que tener en cuenta al equipo de Garnero si juega como en los primeros 45 minutos. Porque a la voluntad ya conocida, les sumo fútbol en las subidas de Yacuzzi y presición para ponerse arriba en las primeras llegadas a fondo. Es el mismo equipo de siempre. En el medio Casteglione se pega a la línea de fondo y le permite a Pellerano tener más panorama para jugar. Con Pelle suelto, más la movilidad de Leguizamón, no sienten la ausencia del Papu Gómez. Atrás Mosquera no se permite lujos pero ahora es más desequilibrante en el área rival. Mientras Estudiantes perdió la memoria y ya no sólo extraña cuando no juega Verón, sino que su amnesia es de actitud. Ese León que peleaba hasta el final, ahora es apenas un lindo gatito.
Deberá Garnero tomar mucha nota de lo que le pasó en el segundo tiempo. Si fue por exceso de confianza no será tan preocupante, pero si se metió tan atrás por temor, si prefirió revolearla para no asumir el compromiso de golear al rival, si nunca acertó una contra por desconfianza, entonces este lugar de privilegio que ocupa finalizada la cuarta fecha, pronto lo tendrá desalojado. A Astrada sólo le queda las ganas de Caldera y la actitud de un par de jugadores para vender cara la derrota. Demasiado poco para un equipo que el año pasado jugó la final de la Sudamericana. Sigue brindando el Arse y está en la cima. Con champagne, agua, o Legui ¿A quién le importa?

ESTUDIANTES 2 SAN LORENZO 1

TE PINCHA EL GLOBO
San Lorenzo sufrió su miniclásico: un gol de Cellay y un buen partido de Sánchez Prette, dos ex Huracán, lo voltearon y le dieron el primer triunfo a Estudiantes.
Ole, lé; ola, lá, Cellay es de Pompeya y es hincha de Huracán..." No fue un derby Parque Patricios-Boedo. Fue en La Plata, fue Estudiantes el protagonista del triunfo, el primero en lo que va del torneo, un estímulo para una campaña que se venía desdibujando (incluyendo la Libertadores). Sin embargo, para algunos sí fue un clasiquito personal; y ese centro perfecto de Sánchez Prette y cabezazo impecable, goleador, de Christian Cellay, hizo revivir viejos duelos entre Quemeros y Cuervos. Que esta vez, como detalle, tuvo a miles de pinchas en primera fila, disfrutando la alegría. Que se sostuvo hasta el final y que se descargó fuerte en el último pitazo porque, también, hubo antes un espacio para la tensión, provocada por otro hombre del Globo: Andújar, quien con un regalito le dio vida al Ciclón cuando el partido ya estaba casi fumado y apenas quedaba la colilla.
Un premio consuelo para San Lorenzo, aunque no hay quién lo consuele en realidad. El equipo volvió a mostrar la misma incapacidad creativa que viene dejando ver en los últimos juegos, algo que se potenció desde el momento en que salió lesionado Pablo Barrientos. Afectado anímica y futbolísticamente, esta baja profundizó los problemas y dejó como conclusión un partido en el que, exceptuando dos remates desde afuera del área del Pitu, San Lorenzo no arrimó ninguna jugada complicada para Andújar salvo las dos que el propio arquero se encargó de complicar (una terminó en gol). Pero antes y después, hubo grandes debilidades defensivas y muy pocos méritos ofensivos. Quizá en la contracción al trabajo, en la aplicación y en la disciplina táctica que tuvo Estudiantes pueda encontrarse el porqué de este triunfo, o, al menos, la principal diferencia entre ambos equipos, igual de cansados por los partidos coperos de entre semana jugados en el exterior e igual de necesitados por poner blanco sobre negro en sus cuestionados rendimientos.
El partido en sí contó con la particularidad de tener un desarrollo opaco hasta que sufrió un repentino sobresalto, el que le dio Sánchez Prette. Desde sus pies Estudiantes encontró la llave y abrió la puerta, con su verticalidad generó infracciones y grietas en una endeble defensa de San Lorenzo. Y permitió que su equipo se relajara y le pasara la presión al rival, que ni con las variantes que intentó Russo en el entretiempo -Ledesma y Silvera por Solari y Chávez- se equilibró. Al contrario, fue más de lo mismo. Estudiantes, aplicado y, en ventaja, suelto; San Lorenzo seco de ideas y desmoralizado. Ni con el regalito de Andújar levantó: ya bastante tenía con el gol de Cellay y el partido de Sánchez Prette...


BANFIELD 1 ESTUDIANTES 0

TE DIBUJO UNA ILUSIÓN
Con tres en el fondo y Bertolo y Erviti de doble enganche, un Banfield remixado jugó bárbaro pero falló en la red. Tiene magia, pero lo salvaron Nasuti y Lucchetti.
Las películas nos han enseñado, plagiándose densamente entre sí, el repetido destino de un extorsionador: la muerte. Apenas iluminado en un cuarto oscuro, el extorsionador le pega a su víctima, se le ríe al verla atada, la tajea con un cuchillo que jamás será mortal. En algunos casos, encima, hasta le cuenta su plan. El extorsionador se siente un dios, un rey, como Banfield ayer, pero el balazo no llega nunca. Sangrientos amagos, sufrimiento, pero la víctima, al fin, sigue viva. Y aunque Estudiantes no haya podido escaparse en el Sur, Banfield lo dejó respirando de más, gozando, enamorado, de su poder. Nuestros aplausos para el remixado equipo de Burruchaga, hermoso el juego que nos dio, pero que alguien anote: demasiada misericordia, demasiado perdón.
Banfield fue otro y fue, a la vez, el mismo del 08: con un esquema nuevo (tres atrás, tres en el medio y Bertolo y Erviti, libres, de doble enganche), volvió a sufrir ante la red. En el ganador no hubo un orden conocido, fácil de ver. Erviti arrancó por la derecha, tocando corto, de primera, a Bertolo o a Pio, a quienes siempre tenía ahí (Iberbia y Díaz nunca entendieron cómo había tantos rivales en su sector), y al minuto ya estaba en la izquierda. Bustos achicaba bien, Bustamante y Pio se cerraban para ayudarlo, Bertolo y Erviti volvían con velocidad, y cuando la pelota salía rápida Alayes y Desábato tenían que alejarse demasiado por un Fernández insoportable, inquieto, letal. Irreconocible Estudiantes, para colmo, sólo buscando con centros, sufriendo el toque, la presión. El gol, injustamente único gol, nació de un robo de Bertolo a Matías Sánchez, la pared con el uruguayo y su derechazo cruzado, goleador.
Hace casi un torneo, por la tercera fecha, Banfield le ganaba 2-1 al River campeón de Simeone jugando como lo hizo ayer. Entonces tentaba escribir que tenía gruesos puños para pelear, lo mismo que hoy, pero el torneo siguió y Banfield fue lo que fue: una lágrima. Ahora parece, al menos, que a la defensa se la verá más segura, más blindada, y que acaso Silva (erró un mano a mano y fue demasiado generoso en otros dos) ya no aplauda y que prometa, en serio, que los goles van a venir. Que no siempre debe buscarse el grito inmortal. Que no siempre Lucchetti tendrá la doble atajada del final. Que Banfield alguna vez tendrá que disparar, a sangre fría, sin preguntar.


ESTUDIANTES 0 CENTRAL 0

PINCHA PERO LE CUESTA CORTAR...
Estudiantes volvió a sufrir su falta de contundencia. Como en la Copa, aunque esta vez sin un salvador.

Resultó casi una secuencia fotográfica del partido del miércoles, ante el Sporting Cristal. Las imágenes mostraron a un Estudiantes dispuesto a dar la vida por una victoria, yendo incesantemente, arriesgando, buscando de principio a fin los tres puntos. Pinchando por acá y por allá, pero sin filo para cortar. Esta vez ni con el ingreso de Ramón Lentini, el juvenil héroe que salvó las papas -y posibilitó la clasificación a la fase de grupos- contra los peruanos en la Copa Libertadores, Estudiantes logró abrir esa cerradura inexpugnable llamada arco contrario.
Y eso que apenas 15 minutos, los primeros del partido, fueron los que demoró al equipo de Astrada en tomarle la mano al desarrollo. Luego de aquel cuarto de hora, en el que Central amagó a imponer ese pentágono que Alfaro plantó en el medio -con la idea de que Franzoia desbordara por derecha para que Choy apareciera sorpresivamente por el medio, mientras Caraglio se llevaba la marca-, el Pincha se adueñó de las acciones, de las intenciones aunque no de las emociones. Si bien tuvo algunas jugadas de gol, incluso un penal no sancionado por Maglio contra Boselli (agarrón de Pablo Alvarez), no logró generar situaciones de ésas claritas que hicieran revolcar de palo a palo al arquero. Pero las tuvo. Un par de la Gata Fernández, otro tanto de Boselli, un tiro libre de Verón que cerró justito Ribonetto.
La impresión que daba el partido era que se jugaba de un solo lado, porque mientras uno iba e iba, el otro cada vez esperaba y se agrupaba más. Y mejor, vale la pena reconocerlo. Porque Central se fue conforme con este punto que suma más que uno con la derrota en paralelo de Racing contra Lanús, y entre sus méritos está haber dejado seco de iras a su rival, que en la parte final del partido llenó la parrilla con todo lo que tenía a mano. Y ahí radicó la gran diferencia con la secuencia fotográfica del partido del miércoles ante el Cristal. Esta vez, la última foto, no fue gol.