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Mostrando entradas con la etiqueta San Martin(T). Mostrar todas las entradas
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RIVER 2 SAN MARTIN(T) 1

EL GALLINA DE HUEVOS DE ORO
Falcao fue el abanderado de la reacción de River y le pidió a Gallardo la pelota más caliente del partido, la del penal: lo metió para quedar a un puntito de Lanús.
Mirá los huevos que tiene este pibe que me viene a pedir el penal en el último minuto". La frase nació de boca de Marcelo Gallardo hacia los oídos de un Diego Barrado testigo del momento más caliente de la tarde. Con el Monumental en ebullición y con los jugadores de San Martín ladrando y haciendo cuernitos, Falcao se acercó al Muñeco y le dijo que quería hacerse cargo del tiro del final. Merecía ser el héroe del triunfo y asumió el riesgo de fallar en una responsabilidad que no le correspondía. Pero no falló. Con apenas unos pasos de carrera, acomodó el tiro contra un palo y desató la locura. La de los hinchas y la propia, saltando los carteles, besándose la camiseta y gritando el gol con tanta furia como la entrega que había dado durante más de 90 minutos.

No falta mucho para que los hinchas empiecen a ovacionar a Falcao. Por su actitud en la cancha, por su entrega, por su garra y por su incansable corazón. A cuatro años de su debut en Primera (se cumplieron el 6 de marzo), el colombiano llegó a un punto de maduración que lo distingue del resto. Es un nueve que no vive en el área listo para empujar la pelota, tal vez por culpa de que sus compañeros nunca le generan una situación así. Por eso, va a los costados, se retrasa unos metros, se esfuerza en cada centro y gana en lo alto, no por estatura sino por su gran salto, como pasó seguido ante los tucumanos. Hace amonestar a los rivales (Pérez Castro y De Muner) y se banca una amarilla injusta porque no simuló: fue un claro penal el que le cometieron en el inicio del segundo tiempo.
Ya tiene admiradoras que lo idolatran como Marta Gallardo -la hermana del Muñeco- que paró a Falcao a la salida del vestuario y se llevó una foto guardada en el celular de su papá Máximo. Y así como hay hinchas que lo ponen entre los elegidos, los propios compañeros del delantero también lo destacan y hasta Gorosito asegura que el colombiano es uno de sus indiscutidos. "He crecido muchísimo en este último tiempo y trato de transmitir con juego y ganas", responde ante los elogios, evitando el autobombo. Entonces, prefiere contar que le pidió el penal a Gallardo "porque el técnico nos da libertad para elegir y yo me sentía con mucha confianza. Marcelo es un gran profesional, me vio con ganas y me lo dejó. Eso demuestra la calidad del grupo".
El grito desaforado del gol fue el desahogo de tanto esfuerzo acumulado, de tanto huevo que puso durante el partido y que él sentía que no había sido suficiente para lograr un triunfo clave tanto para ponerse a un punto de Lanús como para recuperarse de la derrota en la Libertadores y de la mala imagen que había mostrado en el primer tiempo de ayer. "Para nosotros era muy importante ganar. Y por suerte lo pudimos conseguir sobre la hora", explica el emblema de la reacción ante San Martín, el abanderado (junto con Ahumada) de cómo se debe sentir y defender la camiseta de River. Ese es Falcao, el gallina de los huevos de oro.

LOS PARTIDO DE HOY

TIGRE Vs. BOCA
RIVER Vs. SAN MARTIN(T)
HURACAN Vs. LANUS
COLON Vs. SAN LORENZO
ESTUDIANTES Vs. RACING

SAN MARTIN(T) 1 ESTUDIANTES 0

AIRE FRESCO
San Martín desperdició muchas situaciones y el final fue dramático. Ganó bien y hubo fiesta: dejó la zona roja.
El cabezazo de Alayes que dio en el travesaño y picó cerca de la línea marcó el momento de mayor dramatismo en el partido. San Martín había jugado como para ganarlo tranquilo, pero desperdició tantas situaciones que terminó sufriendo. En el borde en la tabla de promedios, con esa pelota de Alayes que quedó apenas afuera, el equipo tucumano logró pasar del descenso directo a salir incluso de la Promoción. Así de fino es el límite que define la situación y el consecuente estado de ánimo de los comprometidos en ese sentido.
Fue una noche de fiesta -y desahogo después de la angustia- en la Ciudadela porque la victoria significó todavía más que los tres puntos para salir de la zona roja. Fue, para San Martín, el apuntalamiento necesario para creer en la permanencia en Primera. De los cinco partidos de este torneo -el de Godoy Cruz lo tiene pendiente- sumó en cuatro. Y sin renunciar a un estilo de juego marcado por el juego prolijo, el toque a ras del piso, la apuesta ofensiva. En este caso dominó a Estudiantes en casi todo el partido.
De Muner en el fondo, Cantero en el medio y Saavedra en la marca y el desequilibrio resultaron los puntos más altos de un equipo que generó situaciones antes y después del 1 a 0 de cabeza de Villavicencio. Con Canío enfocado, el partido se hubiese terminado mucho antes. Perugini clavó un derechazo en el palo y Andújar le tapó un mano a mano a Pérez Castro. Por eso tuvo que sufrir San Martín...
Estudiantes fue una sombra del equipo acostumbrado a protagonizar partidos y torneos en los últimos años. Con un 4-4-2 demasiado rígido, salió a esperar y no logró controlar la pelota. Menos generar situaciones: un error de los centrales dejó mano a mano a Lentini, la única del primer tiempo. Y en los últimos minutos intentó llevárselo por delante, con poco fútbol y mucho desorden, con Alayes como delantero hasta asustar con ese cabezazo al final.
San Martín lo dominó en el primer tiempo y más todavía en el segundo, con el ingreso de Patricio Pérez: le dio la pausa y la inteligencia necesaria para capitalizar la superioridad en el juego y manejar los contragolpes. Le queda pendiente solucionar el déficit en la definición a San Martín: si la de Alayes picaba adentro o si Estudiantes lo empataba en el barullo del final, se cancelaba la fiesta.



GODOY CRUZ 1 SAN MARTIN(T) 1, Suspendido

TRISTE Y PREVISIBLE
Con un operativo a la altura de un superclásico, Godoy Cruz y San Martín igual se suspendió por incidentes entre hinchas locales y la Policía, que tiró balas de goma.
Entre los destinados a estar dentro del estadio y los que estaban fuera, sumaban 870 policías. ¡870! para custodiar este Godoy Cruz y San Martín de Tucumán, plagado de amenazas desde diversos foros de Internet. Ni con esa cantidad de policías avisados de que podía haber problemas, se pudo evitar lo previsible: incidentes entre hinchas mendocinos y efectivos policiales, que derivaron en la suspensión del partido a los 18 minutos del complemento. "El árbitro preguntó por las garantías y dijimos que las teníamos afuera, no adentro. Por eso paró el partido", explicó el comisario Inspector Angel Fossatti. Lo que uno de los responsables de operativo intentó explicar fue que la mayor prevención estaba en evitar (en la calle) que chocaran ambas hinchadas. Desde esa óptica el operativo podría considerarse un éxito aunque, a juzgar de los hechos, el desbande que comenzó con un grupo de la popular y se extendió en número y espacio, lo desmienten.
¿Qué pasó? Desde el Apertura, cuando los hinchas del Tomba aseguran haber sido víctimas de una emboscada en Tucumán, éstos se juramentaron venganza. Y el día era éste, el del partido por el Clausura. Por eso las amenazas y el celo policial. "Tomaremos todos los recaudos necesarios para que no ocurra nada", anticipaba Hugo Zalazar, jefe de Planeamiento del Ministerio de Seguridad de Mendoza. Así el puñado de 150 tucumanos que llegaron al Malvinas Argentinas, fueron estrictamente escoltados hasta el estadio y no tuvieron contacto con los mendocinos. Cuando éstos trataron de ir a su encuentro, empezó el lío. Unos 100 barras de Godoy Cruz se abalanzaron sobre el alambrado que limita la popular y lo rompieron con el fin de pasar a la platea techada y cruzar la cancha hasta la cabecera visitante. Enseguida, la Policía empezó con los balazos de goma y los hinchas respondieron con piedras. Esto se inició en el entretiempo y continúo con el segundo tiempo jugándose con el constante sonido de los balazos de fondo. La batalla que ya era completamente ajena a los tucumanos e involucraba sólo a la gente del Tomba fue creciendo. "Eran como 500 hinchas contra 100 efectivos que se defendieron con tiros para frenar el avance", señaló el comisario Fossatti, quien dijo que había heridos leves tanto entre hinchas como policías, aunque sin dar mayores precisiones. También hubo discusiones entre dirigentes de ambos clubes, cruzándose acusaciones varias; esto en un marco amargo de un partido que se suspendió por incidentes que todos sabían que podían ocurrir, y nadie pudo evitar.




SAN MARTIN(T) 2 TIGRE 2

LOS PRÓCERES NUNCA MUEREN
San Martín caía 2-1, como ante Argentinos, y otra vez salvó un punto en el minuto 48. Quinteros, el héroe.
Otra vez, inmortal. Otra vez lo dejaron tirado, sangrando, en el suelo, pero otra vez se paró, blandió su espada, se salvó. Ante Argentinos, una fecha atrás, había sido Ibáñez con un agónico zapatazo en el área grande. Y ayer fue Quinteros, también con un agónico zapatazo en el área grande, los dos gritos en el tercer minuto de descuento. Los dos, para un 2-2. Los dos, para salvar la ropa. Más respeto para los próceres, que nunca mueren. San Martín sufrirá, agonizará, pero jamás le cantan el final.
El local terminó el partido con cuatro delanteros, Vega, Urbano, Ibáñez y Herrera, señal de que en Tucumán manda la urgencia, la necesidad, todo lo contrario de cómo Tigre había empezado el encuentro. El equipo de Cagna, también necesitado, no arrancó como solía hacerlo, atacando, proponiendo, sino que se cuidó, previsor. La iniciativa, así las cosas, fue de San Martín, que pese a La Paglia (flojito) salió con sus habituales armas: orden, toque por abajo, avance paciente. Así llegó, por ejemplo, a poner mano a mano al Leche con Islas, que venció en el primer round pero no en el segundo, cuando festejó Perugini. Era justo, inesperado pero justo, hasta que apareció Luna.
Porque aquí estaríamos hablando solamente de Luna si Quinteros no hubiera aparecido en el final. El Chino metió, a los ocho minutos del 1-0, un zapatazo terrible, y al Santo lo ganó la desesperación. Y lo mismo en el arranque del segundo tiempo: Lazzaro salió del área (al Matador le costaba muchísimo llegar, de frente, con pelota dominada), tiró un muy buen centro y el cabezazo de Luna fue, todavía, mejor. Cagna se encontraba con un 2-1 que no cerraba demasiado, y entonces, claro, lo quiso cerrar: Villegas y Rusculleda adentro, para tener, dominar, seducir definitivamente a la pelota. Para asegurar la primera victoria del Clausura.
Sin embargo, el temor del visitante pudo más. Roldán le respondió con más delanteros, hambre, y el local lo acorraló a Tigre con el mérito de las ganas, la necesidad, lo que urge sí o sí: puntos para gambetear el descenso, la Promoción. Centros, empuje, victorias en las segundas jugadas, y una certeza: San Martín tuvo siempre la paciencia que Tigre tanto erigió, y San Martín supo siempre que los partidos duran hasta el final. Pregúntenle a Vivas, a Argentinos. Pregúntenle a Cagna, al Matador.

ARGENTINOS 2 SAN MARTIN(T) 2

NO VIO EL VIDEO...
Al equipo de Vivas, meticuloso como su maestro Bielsa, le volvieron a empatar de pelota parada a los 49' por otra falta ingenua de Mercier. Al Bicho le falta juego.
Un técnico que leyó mal el partido. Un chico con apenas 53 minutos en Primera que se asustó en el momento menos indicado. Un jugador con mil y un batallas en el lomo que volvió a pecar de ingenuo (utilizamos este término para no ser groseros nomás). Una defensa que perdió la segunda jugada y permitió que el delantero rival, en el minuto 49, tenga tiempo hasta de frenar la pelota. Un arquero que no te salva nunca. Por todo esto, y varias cosas más, a Argentinos le empataron el partido en el último instante.
Meticuloso y detallista como su maestro Bielsa, esta vez Claudio Vivas no vio el video del encuentro con Vélez. Y tampoco Mercier. Otra falta innecesaria cerca de la línea de cal del jugador fetiche de Gorosito, y otra vez al Bicho le igualaron de pelota parada. Le falta suerte, sí, pero también argumentos futbolísticos para no sufrir.
La propuesta de Vivas de jugar con la pelota al piso es interesante, pero el equipo todavía no rinde ni la mitad de lo que acostumbró en el semestre pasado (es la misma formación, salvo Escudero). Así, con un Mercier desconocido y un Ortigoza infantil (le pagó viejas cuentas a Pérez Castro) a Argentinos se le complicó. Salvo los intentos de Peñalba (las pidió todas) y un par de arrestos individuales de Hauche (clave en el primer gol), el Bicho nunca entendió cómo vulnerar a San Martín, un equipo que pelea por evitar el descenso pero que se resiste a los pelotazos sin sentido. Una línea de tres que por momentos se transforma en cinco, el correctísimo manejo de Pérez Castro y las ganas del resto, le alcanzaron.
Decíamos que Vivas leyó mal el partido. El ingreso de Prósperi (jugó bien) a los 39' ST por Hauche fue la pauta de que había que aguantar. Pero sus muchachos lo interpretaron mal. Cedieron la bola (sólo Peñalba entendió aquello de 'defenderse con la pelota'), se replegaron atrás y dejaron que los tucumanos se agrandaran. Así, tras un córner, a Ciro Rius (otra apuesta del DT) le tembló el pie, le dejó la pelota en mitad de cancha a Gutiérrez cuando el arco estaba vacío y tenía todo el campo a su disposición, y luego, sí, llegó la inoportuna falta de Mercier. Otra vez igual. Un déjà-vu. A repasar los videos muchachos...


SAN MARTIN(T) 3 INDEPENDIENTE 0

LA HISTORIA A LOS CANÍOS
Independiente puso a Bochini y Erico, pero un chileno lo humilló con tres golazos. Y encima llega Racing...
En el arco, Santoro. La línea de fondo: Clausen, Villaverde, Trossero y Pavoni. En el medio, guapo, guerrero y solo, Pastoriza, quien a la derecha goza con el vuelo de Burruchaga, y a la izquierda, con el de Bertoni. Y lo de arriba, bueno, lo de arriba directamente es un afano, suspendanló: Bochini, Agüero y Erico. Esos recuerdos, esos apellidos, hubieran necesitado Independiente para volver a ser Independiente, de una buena vez, y que el Santo tucumano no lo humillara como, vergonzosa costumbre, ya lo han humillado tantos. Independiente jugó anoche como si tuviera a Bertoni, pero el Bertoni de hoy, con sus kilos y sus nietos de hoy.
A los diez minutos, diez minutos nada más, Mancuello y Fredes ya habían regalado dos pelotas que Cantero y Canío aprovecharon, sorprendidos y apurados, pegándole por arriba del travesaño. Repetimos: diez minutos. Y tampoco es que San Martín fuera una máquina fatal: el equipo de Roldán se movía en bloque, todos juntos, con La Paglia ofreciéndose y abriendo la cancha con Quinteros o Leone, descansando en la movilidad de Ibáñez, buscando los huecos que ya iban a venir. Pases cortos, veloces triangulaciones (Mareque peleaba solo ante Quinteros que subía, el Leche que conducía e Ibáñez que recibía), hambre, actitud, condiciones que no deberían asombrar pero que ante Independiente se potencian como si estuviéramos viendo al Barcelona.
Inmediatamente después del 0-0 ante Vélez en el debut, Santoro, Montenegro y Assmann dijeron que se había jugado bien, que el resultado había sido positivo, que el rival sería candidato y entonces era bueno no perder (de local), palabras que están demasiado lejos de lo que un grande debe pretender. Independiente juega cada partido como si fuera una continuidad del anterior, y la sensación es que jamás generará una chance limpia de gol. Se nota que Mancuello sabe lo que es dársela a un compañero, pero Higuaín se le acerca poco y el Rolfi entiende que la única ruta es pegarle desde afuera (Gutiérrez le abortó dos derechazos). Del otro lado, en tanto, Moreira no pasa la mitad, y Fredes, quien tampoco llega nunca al fondo, la única vez que lo hizo se la bajó bien al Pipita, que lo pegó cruzado y con menos fuerza que la oposición nacional. Para entenderlo mejor: las más claras del Rojo fueron un penal que ni le acertó al arco y un bombazo de zurda de Rodríguez (ejemplo de rebeldía pero de desorden también, porque la jugada no nació de un tiro libre o córner) que tapó bárbaro la Anguila.
Y el equipo de Roldán, con su paciencia inusual, se aprovechó de todo eso y de los donativos metros que había entre Vittor y el fondo. El 1-0 fue denunciante: Perugini (entró por Quinteros: gran acierto del DT) metió un pase de 25 metros y Canío la puso en un ángulo. Una jugada así tuvo Independiente nueve minutos después, pero Gutiérrez desactivó el zurdazo de Mancuello. Hablábamos de paciencia: el 3-0, con 13 pases previos al sombrero de Canío, sentencia que en el fútbol hay que tocar, moverse, esperar, entender que la serenidad de uno es la desesperación del rival. La desesperación de Independiente, ayer otra vez, que aún tiene menos definición que la inauguración de su estadio. Y ni digamos, mejor, que se viene Racing.


HURACAN 1 SAN MARTIN (T) 0

NINGUNOS SANTOS
El Globo lo durmió a San Martín con una avivada del Maestrico, un centro al arco de Toranzo y un testazo de Bolatti. Hubo muchos lujos en un juego de necesitados.
 
"Toque Globo", pedía una bandera que colgaba en la Miravé. Ese mismo toque que pregona Angel Cappa y que Carlos Roldán también les predica a sus jugadores. Lo hubo. Los ojos quedaron satisfechos por la prolijidad del juego, por intentar más allá de las imprecisiones lógicas culpables de una pretemporada. Huracán y San Martín jugaron como dos equipos que no estuvieran tan necesitados de puntos, casi sin arcos. Porque ese toqueteo no generaba peligro, ni era la búsqueda del inicio de ese ataque que nunca llegaba... La diferencia que le dio este valioso triunfo a Huracán fue una avivada que, salvando las distancias, arrancó como la de Maradona y Caniggia en el Mundial 1994, contra Nigeria: mano de Quinteros, el Maestrico González se apuró en un tiro libre sobre la banda izquierda, a Toranzo el tiro al arco le salió derechito a la cabeza de Bolatti y victoria. Aparece en el Globo la tranquilidad que le da sumar. Y se instalan la bronca y la preocupación en este San Martín que naufraga cada vez más en el descenso.
Por sus realidades, unos y otros quisieron mostrar mucho lujo cuando lo que se necesita es llegar, atacar, generar. Pastore tiene las condiciones para ser un fenómeno; sin embargo, cuando no abusa del tirar caños, entra en una laguna. La Paglia maneja los tiempos del Santo, se muestra y distribuye, pero está fuera de estado y le cuesta meter segunda. Nieto hace méritos para que Cappa lo saque en el entretiempo, De Federico falla antes de pisar el área... El Ratón Ibáñez no desborda, lo que mejor hace, y está a kilómetros de parecerse a Speedy González. El chileno debutante Canío también brilla por su ausencia y así el panorama se oscurece cerca de los arcos.
San Martín, que desde la pizarra (3-4-1-2) parecía que sería ofensivo, fue el que menos buscó. Encima, Villavicencio colaboró para que Pastore tuviera una de las más claras (lo atoró en la salida, se la quitó y el tiro de zurda rozó el palo). El Globo empezó como terminó el Apertura: ganando. Y lo hizo con el plus de intentar jugar como se lo pide Cappa: con toque. Las lunas, anoche, estuvieron alineadas para el pueblo quemero. Pero Angel tendrá que pensar que no siempre podrá ganar llegando tan poco al área rival. Porque ayer a Huracán lo terminó salvando una piolada, no ese "Toque Globo" que pedía, que suplicaba, la bandera en la Miravé...