¿Queres Participar del Blog?
Envianos tus sugerencias a: infoclausura2009@gmail.com, infoclausura2009@gmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta Gimnasia LP. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gimnasia LP. Mostrar todas las entradas

GODOY CRUZ 1 GIMNASIA LP 1

SUS UN CONTRA TUYO
Godoy arrancó mejor y arriba en el resultado, pero se retrasó y dejó venir a Gimnasia: un autogol y 1 a 1...
Godoy Cruz pegó primero, dejó a Gimnasia herido y quedó mejor posicionado para lo que quedaba del partido, para plantarse y aprovechar la localía, para sacar ventaja de la desesperación de un rival comprometido. Pero no. Dejó de jugar como hasta ese momento, se retrasó en el campo y le cedió la iniciativa a su adversario. Los volantes dejaron de desprenderse y Caruso y Borghello, allá arriba, quedaron demasiado solitarios. Gimnasia recorrió el camino inverso: arrancó estructurado, con un 4-4-2, a partir de la desventaja quedó obligado a salir y con los cambios del segundo tiempo se llevó por encima a Godoy. Pudo ser para cualquiera y, a fin de cuentas, el 1-1 le cayó un poco mejor al local.
Godoy Cruz tuvo sus mejores momentos cuando el partido estuvo empatado. Peligroso Aguirre por la derecha, criterioso Figueroa, el medio intentó controlar la pelota y llevársela limpia a los delanteros para elaborar circuitos ofensivos interesantes. Decisión consciente o no, el 1 a 0 le quitó la parte audaz y mostró su peor cara, una invitación al empate. Tuvo que meter el gol Gimnasia (Dutari en contra) para que Godoy volviera a inquietar a Sessa, tres veces: el arquero tapó ante Caruso, Pinto y Aguirre. ¿Por qué no mantuvo esa postura?
A Gimnasia le dejaron la iniciativa y se hizo cargo. En el primer tiempo le costó, porque Romero no encontró la pelota y Piatti anduvo impreciso, por lo que Niell y Sosa quedaron aislados en la ofensiva. Así, el centro para el grandote fue una tentación para disimular falencias en el armado del juego y saltear pasos para lo que era imperioso lograr. Pero los envíos resultaron tan imprecisos que fue una pérdida de tiempo. Recién con los ingresos de Cuevas (por Piarrou, cambio ofensivo que ubicó a Villar como lateral-volante) y Messera (por Piatti) Gimnasia consiguió lastimar con otros recursos, en especial por el toque preciso del 10, y así llegar a un empate que mereció. Al final, el Lobo se retrasó para intentar el triunfo de contra sin resignarse al empate: hasta se lo vio más apurado que su rival. La lucha continúa...



GIMNASIA LP 0 TIGRE 1

¡NIETO 'E TIGRE!
El Lobo ve al Matador y llora: perdió los cuatro partidos desde que el team de Cagna volvió a la A. Ayer lo volvió a hundir en descenso
Este Gimnasia que persigue el objetivo de mantenerse en la elite sabe que su camino será oscilante. En lo deportivo y en lo emocional. Por eso de llegar con la ilusión de subirse a la punta del Clausura, el hincha se fue preocupado y otra vez en descenso directo. Y ayer recibió una zancadilla no previsible, pero sí lógica. Deben ponerse en duda las teorías sobre las casualidades si un equipo te gana los últimos cuatro partidos, todos desde que el rival volvió a Primera, y si un sólo jugador te convierte más de la mitad de los goles (cuatro de siete) que te metieron en esos encuentros. Porque Tigre volvió a ganarle al Lobo. Y Martín Morel volvió a gritarle en la cara al Tripero. Sí: un nieto para dos abuelos.
El gol llegó por culpa de la única (y fatal) combinación de desajustes de Gimnasia, que hizo más que el rival para ganar pero se fue vacío: error de Agüero en la marca de Luna, Morel es derrumbado por Ormeño cuando se iba al gol, y el propio 10 del Matador le dio a lo Cristiano Ronaldo, aunque esa folha seca no atenuó la responsabilidad de Bangardino, el reemplazante de Sessa, a quien la pelota por poco le pega en la cara y ni así se dio cuenta de que le llegaba.
Gimnasia, empujado por la patriada de sus próceres y un pueblo que apuesta fuerte por bancarlos, se acomodó mejor en el segundo tiempo (después de un primero que, salvo por un par de cabezazos del Pampa Sosa, se contaminó con el fútbol putrefacto en ambos) a partir de la buena lectura que hizo Madelón para los cambios: el costado derecho de Tigre, con Jerez y Rosano, fue el que más trabajó y terminó cansado. Y por ahí, con Cuevas e Iriarte, volcó el juego dominante en posesión pero infértil en concreción: mientras el plan sea buscar con centros a Sosa o a Alonso (que está peor que el Pampa), dependerá de que los centrales rivales se equivoquen para generar peligro. Sucedió así en la etapa inicial (cuando Islas se hizo grande), pero en el complemento Paparatto y Fontanello se acomodaron y ya no hubo riesgos. Por eso la sensación de peligro del Lobo se limitó a los gritos de los hinchas pidiendo penal en cada roce en el área y en algún zapatazo de Ormeño, que el arquero visitante conjuró.
Enfrente, y ahí las rarezas del fútbol, los cambios de Cagna no funcionaban, hasta que se encendió Morel, cazó una pelota suelta y después terminó de darle forma a este ritual que tiene por costumbre Tigre desde su regreso a la A: amargar a Gimnasia...



ARGENTINOS 1 GIMNASIA LP 1

EL RITUAL DE LA BANANA
Maldonado se la picó en contra a Sessa, Scotti pifió y le dio el gol a Romero. Sí: los errores fueron top. El Bicho aún no ganó. El Lobo dejó la cima pero salió de Promo.
Un error trae otro error. Y pifiale que me gusta. Porque hay que agradecerle sentidamente al rechazo en reversa del bueno de Maldonado, fue sin querer queriendo. Porque vale la reverencia al pobre de Scotti y ese revoleo/asistencia que terminó en el derechazo furibundo de Chirola Romero, prácticamente el único que consiguió sacarle una mueca de sonrisa a la pelota en 90 minutos. Porque si no fuera por las macanas, ni el colirio hubiera podido aliviar el ardor de ojos. Presión y contra presión, pulmón versus pulmón, el ritual de la banana fue el único capaz de sacudió la modorra.
Raro lo del Bicho en el pizarrón. O, tal vez, no del todo resuelto lo previsto en los dibujitos. Porque no terminó de decidir si lo suyo era con línea de tres o cuatro en el fondo; si Ojeda debía dar el paso al frente para moverse a la vera de Ortigoza, o si el volante tenía que correrse hacia la izquierda. Y en la primera etapa se la pasaron hablándose, para nunca acomodarse. Hay que decirlo, no fue sólo por eso que Argentinos no alcanzó una fisonomía. Peñalba leyó la partitura sólo a pantallazos, y Hauche y Pavlovich tuvieron que retrasarse para ver la pelotita. Lo del Buitre pivoteando fue digno. De hecho, en una de sus intentonas, casi abre el marcador con prepeada y derechazo.
El Lobo tampoco supo cómo aprovechar ese vericueto táctico del rival con Piatti, su hombre más desequilibrante, moviéndose por el sector. En algunos ponchazos se observó que ahí lo esperaba el negocio. De hecho, hacia la mitad del primer tiempo, Madelón lo mandó a Cuevas expresamente hacia la derecha del ataque, para crearle un socio. Pero el petiso no llevó la pimienta, salvo en una mediavuelta que le tapó Sessa. Sí da para destacar el trabajo del doble cinco de la visita. Asombrosamente intenso, Rinaudo y Romero fueron las manos en el pescuezo de la generación de Argentinos, siempre listos para enturbiar las ofensivas en su nacimiento. Y, en todas las líneas, el concepto solidario se contagió.
Tal vez por observarse en su propio hogar, el equipo de Claudio Vivas empujó en la segunda parte. Un par de centros arrimaron, pero el destino del partido parecía inexorablemente asociado a la irrupción de un blooper. Casi como un vaticinio, tres minutos antes del 1-0, Agüero discutió con la bocha al querer pararla, y Hauche no usufructuó. Pero llegó Maldonado y su globito tras un centro inocentón de Andrés Romero. Y devolvió gentilezas Scotti, para que el orgullo de su colega adversario no fuera el único mancillado. No le alcanzó a Argentinos para saciar el apetito de triunfos. Tampoco a Gimnasia para resistir en la punta, aunque el poroto fue bienvenido, ya que con el 1-1 y la derrota de Racing, salió de Promoción. Pero entregaron las emociones de un partido diet. Gracias por los errores.




GIMNASIA LP 2 INDEPENDIENTE 0

ESTO NO ES RACING
Al Rojo se le acabó el encanto del derby. Gimnasia lo bajó y se quedó con la fiesta que quería Pepé para su cumpleaños: punta y chance de salir de la Promoción.
Gimnasia jugó el partido como lo que era: una más de las tantas finales en cadena que debe encarar de acá hasta el final del semestre. Independiente jamás pareció un equipo que venía de llevarse un clásico: ni cuando empataba, ni cuando perdía. Esa fue la razón principal del resultado. No la única...
Está claro que Gimnasia no es Racing. Debería saberlo Independiente. Este Lobo gana porque conoce cuál es la receta que más se adapta a sus posibilidades. Optimiza sus recursos. Juega a meter, ahogar, presionar, porque debe entregarlo todo para permanecer en Primera. Es consciente de que no le van a sobrar llegadas, que difícilmente sea el rey del ping pong de llegadas, y entonces se enfoca en ser efectivo de cara al arco rival. Y cuando consigue la ventaja, la sostiene en su solidez, la misma que le permitió terminar el Apertura con la valla menos vencida. Y así, este equipo que necesariamente empezó el torneo pensando en el promedio, acosado, hoy mira hacia arriba y también hacia abajo, con serios riesgos de sufrir de tortícolis, porque a esta hora, en la tabla de la página 2, está puntero, solito y solo.
Independiente se había mostrado mejor en el arranque, algo más preciso, inquietante por las bandas, con Ismael Sosa vestido de wing derecho y con centros venenosos de Mancuello. Pero rápidamente evidenció dos problemas profundos. El primero, y más tangible, fue su falta de efectividad. José Moreno falló todas: las fáciles (el cabezazo que falló a los tres minutos de juego es insólito), las regulares y las difíciles. El segundo, su falta de intensidad, o tibieza, como le dicen en algunos barrios. Gimnasia, prácticamente sin generarle situaciones de peligro (antes del frentazo de Maldonado, hubo un zurdazo mordido de Piatti), casi que le puso los clavos en el cajón.
Porque cuando faltaba una hora de partido se palpaba que el vencedor estaba decidido. Y eso es para asustarse. Independiente volcó todas sus expectativas ofensivas en Moreno, y ya está dicho cómo jugó el colombiano. Encima, Montenegro estaba disperso, perdido, alejado del área. Todo el equipo fue demasiado light para el torbellino de ímpetu que mostró Gimnasia. Para peor, el Rojo no encontró reacción en el banco. Pepé Santoro también tiene parte de responsabilidades en no haber podido celebrar sus 67 años con una alegría: demoró la salida de Moreno (es cierto, en el banco no tenía a Van Nisterlooy, pero bien que el DT había pedido refuerzos y no llegó ni un punta nuevo) y le faltaron reflejos para sacar a un defensor y tentar un poquito al destino.
El equipo no esbozó ninguna reacción anímica vinculada al deseo de vivir otra semanita veraniega como la que acaba de esfumarse. Gimnasia, el puntero, le mostró de qué se trata. Y lo mira desde lejos.


HURACAN 0 GIMNASIA LP 2

ANGELES CAÍDOS
Gimnasia sorprendió a Huracán con un arranque arrollador: le metió dos goles y pudo haberle hecho alguno más. El Globo fue toque pero sin contundencia.
Los inicios del torneo suelen invitar a la exageración. Cada partido da lugar a (apresuradas) sentencias absolutas. Entonces, salvo que te mandes un arranque soñado, las certezas duran apenas una semana. En eso anda Huracán, un equipo que puede arrollar y meterle a Racing cuatro goles en 17 minutos, o que gana escandalosamente el duelo de la posesión ante Gimnasia para terminar con cero gol en el arco de Sessa y dos en el propio.
Hubo aplausos para todos en Patricios. A los de Madelón, en retribución a tres puntos clave por la lucha de la permanencia y a una entrega formidable. Para los locales, por el respeto a un estilo, el de Cappa, que es fiel al ADN futbolero de la Quema.
El problema para el Globo es que se desnudó demasiado rápido en este Clausura. Y aunque el tiqui tiqui de Pastore, De Federico y el Maestrico siga ilusionando, no se vislumbra un plan B efectivo para vulnerar a una defensa que lejos de tener a un Franco Sosa con veleidades de Cafú, le plantó siempre a cuatro tipos firmes atrás. Y si Sessa merece una gran calificación es porque respondió siempre, pero a no creer que fue el salvador milagroso del Lobo. Huracán, a diferencia de lo seguido que se vio cara a cara con Campagnuolo, nunca le pudo poner un tipo mano a mano al Gato...
Al proyecto de buen equipo al que apunta Angel lo limita la realidad de Huracán club. Porque este team sabe a qué juega, apuesta a la repetición de toques y a la paciencia, ese concepto menottiano de salir para poder entrar. Pero tiene a un Nieto de 9 y cuando alguno de los que salen de arranque no ofrece una prestación inspirada, el recambio disponible no suele brindar soluciones...
Gimnasia también sabe a qué juega. A otra cosa, por cierto. Batalla, meta y meta, laterales que son casi zagueros, un mediocampo de volantes mixtos, la referencia del Pampa y el toque distintivo de Niell. Ayer fue firmeza, velocidad para contragolpear y un estudiado libreto de centros para explotar la debilidad aérea de la zaga quemera. Y aunque el ideal que persigue Madelón sea mucho menos complicado de conseguir que el que anhela Cappa, paradójicamente, el previsible fue el local. Y ahí está el resultado de anoche como prueba.


GIMNASIA LP 3 LANUS 2

LE SOBRÓ GIMNASIA
El Lobo fue pura actitud para frenar a Lanús y le ganó corriendo. Lo ayudó la suerte, los fallos arbitrales y el calor que derritió a un rival que jugó la Copa.
Una bomba anímica. Eso es lo primero que logró Gimnasia con el triunfo. Que encima, como en las apuestas del hipódromo, valía más al ser combinada con otros resultados: caídas de Central y Racing. Lástima que no fue completo y volvió al descenso directo por culpa del inesperado triunfo de Godoy Cruz. Al Lobo le sobró sudor y le faltó brillo, es cierto. Si hasta algunos de sus jugadores reconocieron que algo de suerte hubo. Pero lo que el hincha tripero puede dar por seguro es que después de la flojera de la primera fecha en Rosario, sus jugadores apretaron los dientes durante los 90 minutos.
Vaya si le costó encontrar el partido a Gimnasia. No habían pasado dos minutos cuando Pepe Sand mandó a guardar la jugada inicial de Lanús ante la primera falla de unas cuantas que tuvo el fondo tripero. Sin embargo, con garra se fue para adelante y enseguida empató en una jugada especial: Rinaudo encontró un rebote fuera del área y pateó bajo. Bossio, algo tapado, pensó que la bola iba afuera, pero no contaba con un ligero desvío de Sosa (en offside) que cambió la trayectoria. Así y todo, con el 1-1 sobrevino el peor momento para el equipo de Madelón. Enchufados, Ramírez y Blanco eran el arma preferida del Granate para atacar con la fórmula de volcar el juego por un costado y meter un golpe de timón. Sand no pudo con el segundo y a Cano le pararon el ataque cuando estaba listo para convertir en un offside inexistente. El equipo de Zubeldía sacaba su chapa y se mostraba más práctico y veloz.
En cambio, el Lobo tenía problemas para llevar la pelota. Impreciso Piatti, desdoblado y desbordado Romero, intermitente Messera, sólo quedaba el conmovedor esfuerzo de Sosa para tratar de aguantar en inferioridad numérica. Para llegar, necesitaba un error o un gran acierto. Y las dos cosas se combinaron a los 28, cuando Nico Ramírez no pudo parar una pelota en la mitad de la cancha y Chirola Romero se escapó por primera vez. La ejecución perfecta se clavó contra el palo y el Lobo estaba arriba en el resultado. En Lanús se miraban incrédulos, les tocaba el turno de remar. Encontraron otra falla defensiva y Viera puso el 2-2. El final del frenético primer tiempo le dio una buena noticia a Madelón. El chubasco mayor había pasado y sus muchachos estaban en el partido.
La tórrida tarde ayudó a derretir a Lanús. Si bien Zubeldía apeló a la rotación de algunos futbolistas, el desgaste hecho para remontar a Chivas (de tarde) jugó un papel de valor. Pero no fue lo único. Gimnasia se acomodó algo mejor atrás, donde no sobraron sutilezas para rechazar, pero se corrigieron algunas goteras. La entrada de Cuevas le dio frescura. El petiso se paró a la espalda de Ramírez y Ledesma ya no tuvo callejón para viajar. Madelón dibujó un 4-4-2 más definido y a la visita se le cortó el chorro. Entonces el partido fue parejo y bastante más aburrido que en la etapa inicial. Pero a esta altura de la temporada, el Lobo no está para el ballet sino para los negocios. Y en una pelota parada el anticipo de Maldonado le dio un triunfo que en junio puede valer oro.


NEWELL`S 3 GIMNASIA LP 0

EL NEWELL`S DE LA GENTE
Lujos, toque, golazos, carácter... El equipo se mostró renovado, así como el estadio y los dirigentes, y los hinchas deliraron con la demostración ante Gimnasia.
La fiesta fue completa. Renovado el estadio, el cuerpo técnico, más de la mitad del equipo titular y, detalle no menor en Rosario, la dirigencia; el club fue refundado y en la tarde de su estreno ofreció un fútbol acorde a su historia. Con dos pibes del club -Formica y Sperdutti- como bandera de juego y justificación de una victoria lujosa y merecida; con Bernardi, proscripto con la anterior CD, de regreso para demostrar de qué color es su corazón. Este es un nuevo Newell's, y los hinchas que se lo arrebataron (legalmente) a Eduardo López hace unos meses se lo hacen saber a todos. Sí, es el Newell's de la gente.
Faltaban más de 30 minutos para el final, pero la identificación de los Leprosos con el equipo era total. El partido ya estaba liquidado. Los de Sensini cuidaban la pelota y la visita sólo intentaba evitar más rojas. Es que la Lepra ya había marcado la diferencia. En los pies de Formica encontró panorama, precisión y gol. Con Sperdutti hubo desequilibrio constante. El resto fue parejo, ordenado y ofensivo. ¿Si extrañó a Fabbiani? Algo, pero Armani al fin gritó en Primera, así que a nadie pareció importarle.
Lo de Gimnasia fue pálido. El planteo audaz desde lo posicional (con Rinaudo para bancar el medio y el resto de los volantes para generar) se extinguió rápido. La pelota era ajena. Y los delanteros estaban aislados. La presión constante de Newell's no facilitó las cosas. Por eso, aún cuando empataban, parecía que al local le faltaba sólo el último toque. Si Formica y Sperdutti marcaban el camino mientras la paridad se mantenía y el Lobo se agazapaba, en el complemento se encargaron de dar el golpe. Sperdutti lo mareó literalmente a Graff antes de la volea goleadora del lujoso mediapunta. Formica asistió de caño en el área a Armani en el segundo grito y liquidó la historia con una vaselina exquisita desde afuera del área. ¿Qué más pedirle a dos pibes que por primera vez arrancan un torneo desde el minuto cero?
Gimnasia tendrá que dar vuelta la página para no penar con el promedio. Newell's, no excederse con los festejos. Habrá que sostener la idea de jugar y ser agresivo a la vez, y en cualquier cancha. Para que sigan los lujos. Y la fiesta.