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HURACAN 2 GIMNASIA(J) 1

TOUCHING IN THE RAIN
Huracán arrancó abajo y con sus hinchas impacientes, pero no se apartó de su fórmula y apostó al toque, sin desesperarse. Y tuvo su premio: triunfo y fiesta.
Con ese cielo negro que amenazaba con caerse en Patricios, con el cabezazo de Desvaux que complicó el panorama, con la cancha pasada por agua y los hinchas impacientes, "esta tarde cueste lo que cueste" en el primer cuarto de hora, Huracán decidió tomarse las cosas a su modo: toque y más toque, sin desesperarse. Si hasta el 0-1 estaba jugando mejor, con tenencia de pelota y cierta peligrosidad en ataque, acertó en no moverse de esa forma de encarar el partido. Y los nervios iniciales de la tribuna terminaron en fiesta, porque Huracán ganó y gustó, buscó el triunfo por un camino saludable y conseguirlo así le dejó un gustito extra.

Este Huracán viene mostrando que, más allá del plantel y las limitaciones, un equipo puede intentar un juego prolijo, ambicioso y efectivo. El toque no aporta sólo en el aspecto estético: Cappa enfureció cuando Monzón la reventó en un saque de arco en lugar de salir con los laterales porque así regaló la pelota, en lugar de cuidarla.
El circuito de toque se apoyó en el buen nivel de los laterales, para mostrarse como opción y para salir. Y en la jerarquía de Bolatti, el alma del equipo que a esta altura ya se metió en los hinchas casi como ídolo: en los últimos quince minutos, cualquier movimiento o intervención suya generaba aplausos cerrados. Y fueron merecidos: tocó, cortó, clarificó, resultó generador de jugadas limpias para González, De Federico y los laterales, y así se armó un circuito virtuoso y vistoso.
La parte pragmática, también decisiva, la aportó Nieto. Si la mayoría insiste tanto en el toque que en algunos casos exaspera a los hinchas, el (1)9 se muestra en el área dispuesto a dejar de lado cualquier parámetro de estilo con tal de convertir. Bienvenido el contrapeso, en este caso clave para encaminar el partido con el cabezazo del empate. Unos minutos antes había estrellado otro en el palo, y Goltz no la pudo empujar a un metro del arco. Huracán, al toque bajo la lluvia, generó profundidad y situaciones.
Gimnasia fue la contracara. Sin recursos, le costó hacer pie en el partido aun después de encontrarse en ventaja sin merecerlo. Se replegó demasiado, sin poder cortar el juego de Huracán, y apenas apostando a los pelotazos como único intento para lastimar al rival. Labruna metió dos cambios en el entretiempo y no logró una reacción, una muestra de falta de alternativas. Un cabezazo esquinado de Calandria fue lo único que inquietó a Monzón en la parte final. Endeble, como sin resto anímico, golpeado por las urgencias en el Promedio y los malos resultados en este torneo. Pero si no se anima... puede ser peor. Huracán le demostró que no es tan complicado intentar jugar, tocar, hasta con lluvia y el cielo negro...




LANUS 2 NEWELL`S 1

PASTA DE PUNTERO
Lanús puso el pecho y derrotó con autoridad a Newell's, en lo que fue su tercera victoria seguida de un Clausura que lo tiene primero y cada vez más candidato.
Curiosa situación se le presenta a los puntillosos que vislumbraron en Lanús una llamativa falta de aplomo copero, que lo llevó a tropezar estruendosamente en Venezuela. Curiosa situación, en definitiva, porque después rubricó con dos victorias al hilo su condición de puntero del campeonato local. Y por si alguno amaga con disminuir el valor de haberse llevado tres puntos de Jujuy la semana pasada, dada la debilidad aparente de Gimnasia, este triunfo ante Newell's le devuelva su pico más alto, como el que tuvo tras vencer a Boca en la segunda fecha del Clausura. Y con el debido respeto que merece Caracas, el equipo conducido por Sensini es superior y Lanús, a este conjunto rosarino, le ganó con fútbol y personalidad. Capaz de revertir un partido que arrancó adverso por el tempranero gol leproso y por la lesión de un jugador clave como Salvio. Pero el Granate se impuso, le cambió el rumbo al resultado y al desarrollo, que lo tuvo como dominador -pudo haberlo goleado de contra- y cuando le tocó aguantar, se plantó como un puntero que no le sacó la cara a la que se le podía venir.
Igual, tampoco tuvo del otro lado algo arrollador. Newell's, si bien es de planteo agresivo y abierto, con ciertas similitudes con Lanús, no tuvo la profundidad necesaria para vulnerar a Bossio, inquietado por remates desde afuera y algún que otro borbollón en el área, como ése que casi termina en gol de Schiavi. Hablando del Flaco, en una muestra acabada de la manera en que el conjunto de Sensini terminó jugando el partido, los últimos minutos lo encontraron como "centroatacante", según el manual bielsístico de Boquita. Y en el único centro que más o menos le cayó cerca como para ir a buscar de cabeza, Lunati le cobró infracción sobre Bossio.
Esas fueron acciones postreras, en tiempo de descuento, cuando sólo faltaba el pitazo final para que la estadística tome nota: Lanús ganó tres partidos consecutivos en el torneo, se sacó de encima a un rival que si le ganaba lo pasaba, defendió la punta y se la aseguró, al menos por una semana. ¿Qué pasará si paralelamente avanza en la Copa? ¿Podrá sostener ambos torneos? La sensación es que si hoy Lanús se la juega por el Clausura, es firme candidato a ganarlo.




ESTUDIANTES 0 VELEZ 1

POR UN OCAMPO
Vélez pasó del brillo al sufrimiento y ganó por el gol del pibe en una gran etapa inicial. Sigue invicto y prendido, y tumbó un largo reinado del Pincha en La Plata.
Fue el mismo equipo el que en el primer tiempo desplegó un fútbol impecable, vertiginoso, audaz y eficaz y el que en la segunda etapa prácticamente se limitó a esperar que Estudiantes no le acertara al empate? Difícil de entender tanta diferencia, más cuando en la última hora de juego Vélez tenía un hombre más...
Si en el primer tiempo Vélez se llevó adelante a su rival con fútbol, en el segundo Estudiantes se impuso por voluntad. El resultado, aunque no hubiese estado mal un empate, terminó premiando al que generó un mayor caudal de juego como para desnivelar. Y al que tuvo mayor eficacia. Vélez ganó por un Ocampo...
En el principio, parecía que lo pasaba por encima. Con tenencia de pelota, movilidad, toque, dejó a Estudiantes desorientado. Aunque eso también dependió del propio esquema dispuesto por Astrada: tres defensores (Ré, Cellay, Desábato), tres volantes (Sánchez, Huerta y Benítez), otra línea de tres ofensiva (Salgueiro, Verón y la Gata Fernández) y Boselli adelante. ¿Volante por derecha? Salgueiro hizo las veces de... Y así Vélez se hizo un festín por esa banda, con Zapata cerrado para que subiera Papa y los avances de Rodrigo López. Lo dicho: manejo de pelota, circulación y llegada. Estudiantes, únicamente, amagaba con acercarse a partir de pelotas paradas. La expulsión de Matías Sánchez y el gol de Ocampo dejaron el panorama todavía más favorable a Vélez, pero entre imponderables (las lesiones de Cabrera y Moralez) y el retroceso del segundo tiempo tuvo que prepararse para sufrir...
Astrada, en la semana, había dicho que su equipo no podía perder más tiempo, porque eso no se recuperaba, en referencia a su tardía reacción en Sarandí, contra Arsenal. En este caso perdió 45 minutos completos, hasta que logró seguir una línea de juego y empujar -incluso con uno menos- a Vélez contra su arco. No generó demasiadas llegadas claras, pero le sacó la pelota y lo dominó en el juego. Y, ninguna novedad, levantó cuando a Verón se le encendieron las luces. Eso sucedió en la primera media hora del segundo tiempo. Con eso, no demasiado, a Estudiantes le alcanzó al menos para desprenderse del largo invicto como local en el torneo doméstico con una imagen digna y en parte lo dejó preocupado a Vélez, más allá del resultado. ¿Por qué se retrasó tanto?
Papa dejó de proyectarse y fue todo un símbolo. Regaló la pelota y ni siquiera mantuvo la expectativa del contragolpe: apenas logró avanzar con peligro en los cinco minutos finales. ¿Fue el mismo equipo el del primer tiempo y el segundo? Fueron dos las imágenes que dejó el -por un rato- puntero del campeonato. Claro que para mantenerse ahí arriba tendrá que parecerse mucho más a la mejor versión de este triunfo en La Plata...






GODOY CRUZ 1 SAN MARTIN(T) 1, Suspendido

TRISTE Y PREVISIBLE
Con un operativo a la altura de un superclásico, Godoy Cruz y San Martín igual se suspendió por incidentes entre hinchas locales y la Policía, que tiró balas de goma.
Entre los destinados a estar dentro del estadio y los que estaban fuera, sumaban 870 policías. ¡870! para custodiar este Godoy Cruz y San Martín de Tucumán, plagado de amenazas desde diversos foros de Internet. Ni con esa cantidad de policías avisados de que podía haber problemas, se pudo evitar lo previsible: incidentes entre hinchas mendocinos y efectivos policiales, que derivaron en la suspensión del partido a los 18 minutos del complemento. "El árbitro preguntó por las garantías y dijimos que las teníamos afuera, no adentro. Por eso paró el partido", explicó el comisario Inspector Angel Fossatti. Lo que uno de los responsables de operativo intentó explicar fue que la mayor prevención estaba en evitar (en la calle) que chocaran ambas hinchadas. Desde esa óptica el operativo podría considerarse un éxito aunque, a juzgar de los hechos, el desbande que comenzó con un grupo de la popular y se extendió en número y espacio, lo desmienten.
¿Qué pasó? Desde el Apertura, cuando los hinchas del Tomba aseguran haber sido víctimas de una emboscada en Tucumán, éstos se juramentaron venganza. Y el día era éste, el del partido por el Clausura. Por eso las amenazas y el celo policial. "Tomaremos todos los recaudos necesarios para que no ocurra nada", anticipaba Hugo Zalazar, jefe de Planeamiento del Ministerio de Seguridad de Mendoza. Así el puñado de 150 tucumanos que llegaron al Malvinas Argentinas, fueron estrictamente escoltados hasta el estadio y no tuvieron contacto con los mendocinos. Cuando éstos trataron de ir a su encuentro, empezó el lío. Unos 100 barras de Godoy Cruz se abalanzaron sobre el alambrado que limita la popular y lo rompieron con el fin de pasar a la platea techada y cruzar la cancha hasta la cabecera visitante. Enseguida, la Policía empezó con los balazos de goma y los hinchas respondieron con piedras. Esto se inició en el entretiempo y continúo con el segundo tiempo jugándose con el constante sonido de los balazos de fondo. La batalla que ya era completamente ajena a los tucumanos e involucraba sólo a la gente del Tomba fue creciendo. "Eran como 500 hinchas contra 100 efectivos que se defendieron con tiros para frenar el avance", señaló el comisario Fossatti, quien dijo que había heridos leves tanto entre hinchas como policías, aunque sin dar mayores precisiones. También hubo discusiones entre dirigentes de ambos clubes, cruzándose acusaciones varias; esto en un marco amargo de un partido que se suspendió por incidentes que todos sabían que podían ocurrir, y nadie pudo evitar.




GIMNASIA(J) 0 LANUS 2

ES EL PUNTERO DEL MILLAJE
Con rotación, debutantes, viajes pero una misma idea futbolística, Lanús venció a Gimnasia (J) y es líder.
El domingo pasado se fueron de la Bombonera tocando pito por el triunfo. Al día siguiente practicaron en el estadio de Arias y Guidi. El martes viajaron a Venezuela, el miércoles perdieron 3-1 ante Caracas, el viernes a la mañana volvieron a Buenos Aires y Zubeldía les dio a sus muchachos la tarde libre, el sábado se fueron para Jujuy y ayer no sólo vencieron a Gimnasia (J) sino que se quedaron con el liderazgo del Clausura, junto con el Arse y el Lobo de La Plata. Lanús sorprende a propios y extraños. ¿O ya no? Con rotación, viajes consecutivos, pocas horas de entrenamiento y manteniendo la misma línea futbolística, más allá de los nombres y de los sistemas, el Grana es cosa seria.
Es cierto que el déficit del equipo de Labruna es la poca eficacia arriba. Ayer dio muestras sobradas de eso. Pero también es cierto que Marchesín tuvo un debut de lujo en el arco de Chiquito Bossio y les ahogó las ganas a los jujeños. Y es gran mérito del equipo de Zubeldía el saber cómo hacer para regular fuerzas. La derrota ante Caracas por la Copa ni se notó en La Tacita de Plata. Lo dejó al Lobo que hiciera el trabajo fuerte, que se desgastara yendo a buscar, lo esperó y cuando pudo lo embocó de contra: primero Biglieri (gran jugada de Blanco y mal rebote del arquero), después Salvio (jugadón de Ledesma). Ojo, esto no implica que no haya priorizado el juego.
Con debutantes como Marchesín y Lugo, sin Bossio, Fritzler ni Velázquez por descanso obligado, rotando a Salvio, Blanco, Biglieri y Valeri según el match y aun con Pepe Sand con la pólvora mojada, Lanús es el mismo en todos lados. Con 11.721 kilómetros en cinco días es el puntero del millaje.

BOCA 3 HURACAN 1

PALERMO GOLLYWOOD
El Loco volvió al gol en su primer partido desde el inicio, llegó a los 195 en el club y acabó con todas las discusiones. Así, el máximo goleador de la historia abrió el camino para el 3-1 a Huracán.
Volvió Palermo. Para escribir el guión que le faltaba.
Volvió Palermo, sí. Para meter ese gol que le quedaba.
Volvió Palermo, una vez más. Para completar su historia de película.
No explotó en llanto como en aquel gol del regreso en el 2000. Su grito, su festejo, el primero tan esperado en este segundo retorno post lesión, lo llevó apenas a levantarse la camiseta y luego a besarse con emoción su antebrazo izquierdo, ahí donde tiene tatuado el nombre de su hijo Stefano, guía espiritual desde el cielo. Pero otra vez, justo desde ahí arriba, cayó agua bendita sobre su cuerpo. De nuevo la Bombonera se estremeció con él. Una vez más, ese mismo arco, fue el dueño privilegiado de otro hito de Palermo Gollywood.
Podrá dormir tranquilo Martín de ahora en más. Podrá, si así lo dispusiera ahora mismo, dejar todo sin cuentas pendientes. El quería, primero, volver de esta lesión, de este nuevo obstáculo que el fútbol le puso al hombre de hierro. Y lo hizo. Y quería, después, volver y convertir. Llegar a los 195 en Boca, a ese gol que, incluso con el récord de goleador histórico en su poder, no dejará dudas ni estadísticas para debatir. Y lo hizo. Ya dijo, de todos modos, que no será el último. Porque además de un optimista, se sabe, Palermo es un inconformista del gol. "Así como llegó este festejo, que tanto lo esperaba, llegarán muchos más. Espero seguir convirtiendo más goles", contó ayer, feliz y afónico.
No venía bien la noche para el goleador. No podía hacer pie el Titán en una cancha embarrada que lo recibió en su primer partido como titular desde su retorno (hasta ayer había entrado 23 minutos ante Newell's, 27 ante Cuenca y 34 ante Lanús, todos desde el banco). Sólo en un par de oportunidades el capitán había logrado combinar con Mouche, quien ya había dicho que haría todo lo posible para verlo festejar de nuevo. Lo logró. Si algo de magia le faltaba a esta historia, era que la camiseta N° 7 volviera a asistir a la N° 9.
Así, como antes, justo cuando el cansancio empezaba a pesar en las piernas del viejo ídolo, una gambeta genial del heredero de Guillermo terminó en centro bajo, lujo de Gaitán y gol de Martín, quien sólo tuvo que tocarla de derecha al gol. Quizás ahí, por su posición dudosa, haya alguna explicación de por qué el Loco no hizo ninguna locura en su festejo. En primer instancia, como resabio del gol que le anularon mal contra los ecuatorianos por la Copa, miró al línea para ver si estaba habilitado. Y recién ahí empezó a gritar. "El festejo fue muy rápido, me encontré solo delante del arco y pensé que estaba en offside. Si lo erraba, me mataba", dijo. En definitiva, que Gaitán no haya tocado la pelota lo salvó de que otra vez le frenaran el grito.
"Estaba tranquilo, esperando el momento de jugar de entrada. Por suerte, Carlos me dio esa posibilidad y, en medio de un partido complicado, llegó el tanto tan esperado", comentó Martín, que no convertía un gol oficial desde el 13 de agosto del 2008, ante Arsenal, por la Recopa (hizo el primero del 3 a 1). Ya con la misión cumplida, y con el físico exhausto, Martín pidió el cambio. En realidad, lo aceptó ante la segunda consulta de un Ischia preocupado por su estado, quien cuando recibió el okey del 9 lo reemplazó por Figueroa. "Además del gol, para mí fue importante sumar minutos. A medida que vaya jugando me voy a sentir cada vez mejor. Al igual que el equipo, que tiene muchas cosas para mejor", dijo después. Aunque cansado, la felicidad podía más. Ya tendrá tiempo de disfrutar. Por lo pronto, no viajará a Venezuela.
Así, esa nueva ovación de la gente. Ese saludo emocionado de sus compañeros en el banco. Ese reconocimiento de todos serán parte de otra noche inolvidable para él, Martín Palermo, el máximo goleador de la historia...

SAN LORENZO 5 RIVER 1

"SI NO QUIEREN MAS GOLES, QUE ME COMPREN"
Bergessio volvió a descoserla frente a River: asistió en el primero, hizo un golazo, fue figura y, de yapa, embocó una chicana. El es el Ogro de Núñez. San Lorenzo bailó al River de Pipo desde los 27 segundos. Santana, Adrián González, Bottinelli, Bergessio y Silvera para un 5-1 histórico.
El Ogro de River no es Fabbiani. El Ogro de River es Bergessio.
El que se quema con Lavandina se quema en serio. Y River se prende fuego cada vez que se cruza con Bergessio. Y Gonzalo lo sabe, claro. Y eso lo agranda. Adentro de la cancha. Y afuera también. "Si no quieren que les haga más goles, que me compren", chicaneó el delantero, tan ocurrente como durante los 90 minutos. Una hora y media en la que volvió a plasmar su robustez y potencia, haciendo rebotar a cuanto rival se le cruzara por delante o por detrás. Bergessio volvió a romperle el arco a River, y fue un golazo, el 4-1 que esfumó todas las ilusiones de seguir puntero del Millo, como les esfumó aquel 8/5/08 los sueños de seguir viviendo en la Libertadores, cuando Lavandina jugó el mejor partido de su vida y Boedo festejó un campeonato en Núñez. Y el punta pasó a ser canonizado por los hinchas de San Lorenzo. Fieles, devotos que ayer alimentaron la fe luego de gozar otra tremenda performance. Si River quiere dejar de sufrirlo, entonces, va a tener que ponerse parece. Pero, en este caso, lo caro le va a salir barato. Seguro.
Porque Bergessio (quien ya le había hecho un gol a River jugando para Racing, en el Apertura 2006, triunfo 3-1 de la Acadé), mostró sus cualidades al cuadrado en la primera jugada del partido: desbordó y mandó el centro atrás, luego aprovechado por Santana para iniciar la goleada.
Y no paró más. Fue pivote, wing, 9 de área goleador. Fue pura polenta, arrastró marcas, colaboró en defensa. Intimidó constantemente. Así como Fabbiani hace que sus marcadores se rasquen la cabeza y les dé taquicardia, Bergessio parece provocar el mismo efecto en quienes portan la banda roja. Y eso genera, además, impotencia, porque más que a nadie quieren opacar, si hasta se habló post Monumentalazo que Simeone quería a Lavandina para sus filas pero los mismos jugadores se habrían negado a avalar su llegada, luego efectivamente trunca, enojados por las peleas del canterano de Platense con Eduardo Tuzzio y compañía.
Bergessio no habló antes de irse a su casa. Ya había dicho, con cara pícara, lo que había esperado decir durante toda una semana tan mediática como callada para él. No hizo declaraciones en la previa pese a ser de los personajes más buscados, pese al morbo tan instalado, aceptó la sugerencia de Russo, no entrar en polémicas, ni siquiera exponerse a quedar envuelto en alguna. El punta habló en la cancha. Y la voz del estadio lo nombró dos veces al anunciar la formación (cualquier similitud con los dos goles coperos no es mera coincidencia), la gente nuevamente lo ovacionó más que a nadie, él se supo ganador otra vez, desde el arranque del 5-1 histórico. Icono de este San Lorenzo arrasador, infalible, motivadísimo, estandarte de las ganas con mayúsculas que mostraron los 14 que jugaron.
"Poné a Fabbiani", se burlaron las gradas del Ciclón aun con el Ogro en cancha. Porque el único Ogro, ayer, resultó Bergessio. Y jugó para San Lorenzo. Aunque por cómo viene la cosa, por ahí, en junio, cambia de colores. Pinta tan utópico como que se saque un aplazado en un partido contra River.

ARSENAL 3 ESTUDIANTES 1

TAMATE UNA LEGUI
Arsenal gusta y está dulce. Con un Leguizamón inspirado, embriagó de fútbol a sus hinchas en el primer tiempo y, aunque terminó sufriendo, se subió a la punta.
La crisis internacional no permite derroches. Por estos días, son buscados aquellos que cumplen al pie de la letra las recomendaciones de austeridad y administración de recursos. El fútbol no escapa a las generales de la ley y es por eso que hay que agudizar el ingenio para arreglarse con unos pocos pesos y ser prácticos más que vistozos. En eso el Arse da cátedra, hace rato que se recibió de administrador futbolístico y ayer tuvo otra función de gala. Con Leguizamón como abanderado, lo bailó al Pincha en el primer tiempo, descorchó champagne por momentos y dejó en ridículo a un equipo sin identidad. El goleador jugó de todo y para todos. Le hizo hacer un gol a Mosquera, gritó el segundo con su especialidad, los tiros libres, y hasta se animó con un par de lujos para divertir a su gente. Pero ni a él, ni a su equipo, le sobró nada para gastar en la segunda parte y por eso la tuvieron que yugar. Se apichonó contra su arco y especuló sin intentar demasiado. Por suerte para ellos, el Pincha solito se complicó y le aflojó la soga que, con el ingreso de Calderón, amagaba con cortarle la respiración a los del Viaducto. Brindó Arsenal con una buena Legui en el primer tiempo y terminó festejando la punta con agua de la canilla...
Habrá que tener en cuenta al equipo de Garnero si juega como en los primeros 45 minutos. Porque a la voluntad ya conocida, les sumo fútbol en las subidas de Yacuzzi y presición para ponerse arriba en las primeras llegadas a fondo. Es el mismo equipo de siempre. En el medio Casteglione se pega a la línea de fondo y le permite a Pellerano tener más panorama para jugar. Con Pelle suelto, más la movilidad de Leguizamón, no sienten la ausencia del Papu Gómez. Atrás Mosquera no se permite lujos pero ahora es más desequilibrante en el área rival. Mientras Estudiantes perdió la memoria y ya no sólo extraña cuando no juega Verón, sino que su amnesia es de actitud. Ese León que peleaba hasta el final, ahora es apenas un lindo gatito.
Deberá Garnero tomar mucha nota de lo que le pasó en el segundo tiempo. Si fue por exceso de confianza no será tan preocupante, pero si se metió tan atrás por temor, si prefirió revolearla para no asumir el compromiso de golear al rival, si nunca acertó una contra por desconfianza, entonces este lugar de privilegio que ocupa finalizada la cuarta fecha, pronto lo tendrá desalojado. A Astrada sólo le queda las ganas de Caldera y la actitud de un par de jugadores para vender cara la derrota. Demasiado poco para un equipo que el año pasado jugó la final de la Sudamericana. Sigue brindando el Arse y está en la cima. Con champagne, agua, o Legui ¿A quién le importa?

RACING 1 ARGENTINOS 1

LE SALIO CARUSO
Era la noche de Caruso, que debutaba con triunfo por un golazo de jugada colectiva. Pero al final, de un foul que no fue, llegó el horror de Campa. La Promo está ahí...
Era, hasta el último instante, una noche para hablar del efecto Caruso. Para afirmar que ese shock que se buscó al contratar al "Fabbiani de los técnicos" había dado inmediatos resultados. Pero no... Toda la energía, el optimismo y las ganas (al fútbol habrá que esperarlo) que había contagiado el nuevo técnico, y que se traducían en una breve pero justa victoria sobre Argentinos, se fueron al tacho en el cierre. Un tacho al que Campagnuolo le levantó la tapa. Pero es inevitable no pensar que se trata de ese otro efecto, el efecto Racing, que ayer terminó diluyendo al aura motivadora del técnico debutante.
Si, como parecía, Racing le ganaba a Argentinos, le iba a quedar mucho trabajo por hacer a Caruso. Pero con los tres puntos en el bolsillo, se sabe, la tarea resultaría menos penosa. Ahora, en cambio, al bajón de este empate con pinta de derrota, de dura derrota, hay que sumarle otro dato inquietante: quedó en zona de Promoción.
Quedó claro también que en el fútbol no se puede patentar una fórmula para ganar, que no hay una ecuación de manual para conseguir puntos. Porque Vivas, que respondió a la lesión de Sabia, un defensor, agregando a un delantero (Abán), terminó logrando menos peso ofensivo con tres puntas que con su esquema original. En el 11 de arranque, Peñalba, en rol de enganche, hilvanaba juego. Pero cuando se metió de doble cinco, la idea se diluyó y hasta generó que el comienzo de Mercier, su socio como pivote, también se desdibujara.
¿Y Racing? Desde los nombres, parecía la antinomía de lo que paraba Argentinos. Un defensor central de 4, otro de 8, otro de volante central... Y todo el protagonismo para la enorme figura de Lugüercio. Era el argumento ofensivo de Caruso, que como diferenciadores de la propuesta de Llop mostró mayor orden defensivo, despliegue superior para recuperar en la zona de volantes y una exacerbada utilización del centro como arma de ataque. Ante este repertorio, resultó irónica la forma en que llegó al gol. Fue una jugada digna de un equipo con sólidos fundamentos ofensivos. Mercado pasó al ataque, ensayó la pared con Sosa, el volante derecho, cambió el sentido del juego con otra pared, esta vez con González, y culminó su faena con el preciso centro (nada de cerrar los ojos y pegarle al arco) para el cabezazo de Lucero.
Y en tren de ironías llegó lo del cierre. Que un Argentinos que usó casi todo el partido tres puntas llegara al gol así, con el error amateur. Cierto es que no fue falta a Pavlovich la que sancionó Furchi. Pero lo del arquero fue tan grotesco que no invita a discutirlo. Tanta previsión de Caruso se le hizo trizas por culpa del tipo al que le confió el puesto más sensible del equipo. Y... Así es Racing.

SAN MARTIN(T) 2 TIGRE 2

LOS PRÓCERES NUNCA MUEREN
San Martín caía 2-1, como ante Argentinos, y otra vez salvó un punto en el minuto 48. Quinteros, el héroe.
Otra vez, inmortal. Otra vez lo dejaron tirado, sangrando, en el suelo, pero otra vez se paró, blandió su espada, se salvó. Ante Argentinos, una fecha atrás, había sido Ibáñez con un agónico zapatazo en el área grande. Y ayer fue Quinteros, también con un agónico zapatazo en el área grande, los dos gritos en el tercer minuto de descuento. Los dos, para un 2-2. Los dos, para salvar la ropa. Más respeto para los próceres, que nunca mueren. San Martín sufrirá, agonizará, pero jamás le cantan el final.
El local terminó el partido con cuatro delanteros, Vega, Urbano, Ibáñez y Herrera, señal de que en Tucumán manda la urgencia, la necesidad, todo lo contrario de cómo Tigre había empezado el encuentro. El equipo de Cagna, también necesitado, no arrancó como solía hacerlo, atacando, proponiendo, sino que se cuidó, previsor. La iniciativa, así las cosas, fue de San Martín, que pese a La Paglia (flojito) salió con sus habituales armas: orden, toque por abajo, avance paciente. Así llegó, por ejemplo, a poner mano a mano al Leche con Islas, que venció en el primer round pero no en el segundo, cuando festejó Perugini. Era justo, inesperado pero justo, hasta que apareció Luna.
Porque aquí estaríamos hablando solamente de Luna si Quinteros no hubiera aparecido en el final. El Chino metió, a los ocho minutos del 1-0, un zapatazo terrible, y al Santo lo ganó la desesperación. Y lo mismo en el arranque del segundo tiempo: Lazzaro salió del área (al Matador le costaba muchísimo llegar, de frente, con pelota dominada), tiró un muy buen centro y el cabezazo de Luna fue, todavía, mejor. Cagna se encontraba con un 2-1 que no cerraba demasiado, y entonces, claro, lo quiso cerrar: Villegas y Rusculleda adentro, para tener, dominar, seducir definitivamente a la pelota. Para asegurar la primera victoria del Clausura.
Sin embargo, el temor del visitante pudo más. Roldán le respondió con más delanteros, hambre, y el local lo acorraló a Tigre con el mérito de las ganas, la necesidad, lo que urge sí o sí: puntos para gambetear el descenso, la Promoción. Centros, empuje, victorias en las segundas jugadas, y una certeza: San Martín tuvo siempre la paciencia que Tigre tanto erigió, y San Martín supo siempre que los partidos duran hasta el final. Pregúntenle a Vivas, a Argentinos. Pregúntenle a Cagna, al Matador.