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GODOY CRUZ 1 GIMNASIA LP 1

SUS UN CONTRA TUYO
Godoy arrancó mejor y arriba en el resultado, pero se retrasó y dejó venir a Gimnasia: un autogol y 1 a 1...
Godoy Cruz pegó primero, dejó a Gimnasia herido y quedó mejor posicionado para lo que quedaba del partido, para plantarse y aprovechar la localía, para sacar ventaja de la desesperación de un rival comprometido. Pero no. Dejó de jugar como hasta ese momento, se retrasó en el campo y le cedió la iniciativa a su adversario. Los volantes dejaron de desprenderse y Caruso y Borghello, allá arriba, quedaron demasiado solitarios. Gimnasia recorrió el camino inverso: arrancó estructurado, con un 4-4-2, a partir de la desventaja quedó obligado a salir y con los cambios del segundo tiempo se llevó por encima a Godoy. Pudo ser para cualquiera y, a fin de cuentas, el 1-1 le cayó un poco mejor al local.
Godoy Cruz tuvo sus mejores momentos cuando el partido estuvo empatado. Peligroso Aguirre por la derecha, criterioso Figueroa, el medio intentó controlar la pelota y llevársela limpia a los delanteros para elaborar circuitos ofensivos interesantes. Decisión consciente o no, el 1 a 0 le quitó la parte audaz y mostró su peor cara, una invitación al empate. Tuvo que meter el gol Gimnasia (Dutari en contra) para que Godoy volviera a inquietar a Sessa, tres veces: el arquero tapó ante Caruso, Pinto y Aguirre. ¿Por qué no mantuvo esa postura?
A Gimnasia le dejaron la iniciativa y se hizo cargo. En el primer tiempo le costó, porque Romero no encontró la pelota y Piatti anduvo impreciso, por lo que Niell y Sosa quedaron aislados en la ofensiva. Así, el centro para el grandote fue una tentación para disimular falencias en el armado del juego y saltear pasos para lo que era imperioso lograr. Pero los envíos resultaron tan imprecisos que fue una pérdida de tiempo. Recién con los ingresos de Cuevas (por Piarrou, cambio ofensivo que ubicó a Villar como lateral-volante) y Messera (por Piatti) Gimnasia consiguió lastimar con otros recursos, en especial por el toque preciso del 10, y así llegar a un empate que mereció. Al final, el Lobo se retrasó para intentar el triunfo de contra sin resignarse al empate: hasta se lo vio más apurado que su rival. La lucha continúa...



LAS PREVIAS


BANFIELD 2 ARSENAL 0

LUCCHETTI SOLOS...
Burruchaga tocó el equipo, pero el fútbol no apareció. Sí lo hizo el arquero, que metió los dos penales (uno inexistente y otro polémico) que le dio el árbitro Ruiz.
¿Así que hacía falta una demostración de mano dura? Bueno, acá tiene: Bertolo y Bustamante al banco, el niño Pio que dicen que era su pichón intocable, también afuera. Es cierto, fue apenas una pincelada la que dio el técnico Burruchaga, pero le dio resultado. De esta manera, Banfield pudo sacarse el molesto polvo de una semana de peleas internas, de silencio colectivo del plantel y de malestar general en el club.
Debe ser difícil saber sobrellevar la pesadísima cruz que significa venir de capa caída, de derrotas duras, como las que arrastraban tanto Banfield como Arsenal, de dudas sobre el futuro del técnico, como en el caso del local. Se notó que fue demasiado lastre para intentar jugar un poquito al fútbol. Se prestaron la pelota, la dividieron, ninguno de los dos fue capaz de hilvanar siquiera una humilde y tan preciada pared. De hecho, si el árbitro Javier Ruiz no hubiese inventado un penal absurdo seguramente se habrían ido al descanso sin goles. ¿Por qué? Porque sin Bertolo el Taladro no tuvo una usina de fútbol, por más que al volante le achaquen que "no corre". Erviti, el otro con las características necesarias para ser el eje, fue tan intermitente que casi se apaga del todo... Y el pobre Raymonda todavía está en ablande, luego de que le hicieran el motor con la operación de ligamentos. Va despacio.
Del otro lado, la mano no fue muy distinta: el 4-4-2 de Garnero bien podría traducirse en 8-2. Sí, todos a defender menos Leguizamón y Matos, que estuvieron demasiado lejos, aislados. Pellerano tuvo una pequeñísima gota para armar algo decente, pero le faltó un socio, porque Marcone estuvo más para correr y ensuciar que para mostrarse. Qué pobre...
De todas maneras, y pese a esos raros penales de Ruiz (sí, en el segundo tiempo dio otro conflictivo que Lucchetti volvió a meter), Banfield mereció irse con un poco más. Sobre todo porque cambió el espíritu: volvió a carecer de juego como ante San Lorenzo, pero esta vez al menos hubo cierta rebeldía para empujar, para ir a los tumbos, para tirarse al piso y dejar en claro que la crisis interna se había quedado dentro del vestuario. No es poco, pero deberá mejorar mucho, mucho...

*LAS IMAGENES

INDEPENDIENTE 4 NEWELL`S 1

AL PEPE...
Santoro se fue del Rojo sabiendo que el 4-1 nada reparaba. Se mostró en paz, aunque previo al partido le puso los puntos al plantel. Y el hincha ovacionó al ídolo.
Si fuera, en serio, el equipo de Pepé -tal como sentenció buena parte del Ducó-, lo de Santoro hubiese durado un poco más. Hasta junio al menos. Pero no. Ni siquiera, a pesar del 4-1. De los oles con telaraña. De las súplicas de la popu. A esa altura de la noche, en Patricios, el adiós del abuelo estaba consumado. Porque no era cuestión de resultados. "Sé que, con otro técnico, les va a ir mejor. Pero también sé que no me quieren", les habría dicho el, ahora, ex DT en el vestuario rato antes de arrancar la goleada a Newell's. Por eso, Comparada, testigo de lujo de la arenga-puesta de puntos, se fue a las 18.40 del Palacio. Ya no tenía nada por hacer. Chau convencimiento. El bronce estaba fundido...
Las famosas tres patas rengueaban fiero. Y encima olía a podrido. No había unión. Ni siquiera en la mismísima extrema unción. La exclusión express de la Vieja Reinoso y el profe Escribano terminó por romper el vínculo con un plantel algo quejoso y de autocrítica, muchas veces, de cassette. Verlo a Assmann yendo al encuentro de su mentor resultó un acto de justicia y una excepción a la vez. Besito ocasional de Sosa, abrazo al pasar de Gioda al ser reemplazados. Escasas muestras de afecto para un señor de 67 años que se despedía de sus servicios de Bombero Voluntario. Apenas si levantó su mano para agradecer el "Santooooro" colectivo. Después, clavó su gesto y sus codos contra los carteles publicitarios. Hasta ahí había llegado su amor. No su amor por Independiente, claro. Por eso la despedida en una fecha 7, aun cuando dejaba al Rojo a cinco puntos de la cima. Aunque eso, ya se dijo, no era la punta del iceberg. Y todos debían despegarse... Cada cual a su modo. El técnico, dando las hurras y diciendo que "con un cambio de aire les va a ir mejor". El plantel, con un score impensado aunque acorde con la irregularidad reinante. Nadie quería quedar pegado. Si ni siquiera estaba el mandamás... La mancha parecía invisible pero el aroma delataba semejante tufillo...
"Olelé, olalá, Santoro es del Rojo y del Rojo no se va...", lo despedía la tribuna sabiendo que, en 15 días, ante Lanús, habría otro mártir de la casa poniendo la cabeza. Pepé se iba por la puerta grande, entornada intencionalmente sobre la hora. Se iba un ídolo. Se recuperaba a un grande que volverá a formar arquerazos y que ya tiene las puertas abiertas de la Selección. Como hace seis meses... En rueda de prensa, chivado y agotado, negó con un "es mentira" el affaire del vestuario y su paciencia duró casi nada. "Me llevo un recuerdo que no tiene precio. ¿Por qué no cambié mi decisión? Uno quiere pelear batallas y cuando no son leales... Estoy saturado, fatigado. Hablar siempre de renuncias... Hubo un sin fin de mentiras. Esto fue lo mejor. Y fue la última vez", juró. El bronce estaba fundido... Y quebrado...

* LAS IMAGENES

AL OTRO DEL ATLÁNTICO

RIQUELME-MARADONA, DIVORCIO DE CONVENIENCIA

Tras hablar con Fran estos días, el webmaster de este blog, debería haber hecho un resumen de lo que fue la jornada al otro lado del gran charco que nos separa. La realidad es que solamente ví dos partidos; la lección de Mostaza ante un diminuto Arsenal, y el partido de Boca, marcado por el apoyo de la grada a Riquelme en su duelo por las portadas de los diarios. Con todo, creo que debo dar mi opinión. Ahí va. Muchos no estarán allá (en Argentina) de acuerdo conmigo, estoy seguro. Otros, una pequeña mayoría, disentirán de forma excesiva con lo que voy a contar, y, los menos, quizás me den la razón o me asocien a un estado de enajenación mental transitoria.
Me explico; Maradona no tiene razón, y Riquelme tampoco. Por partes: la llegada del D10S al banco más importante del fútbol argentino fue una medida marcada por el populismo. Grondona, el semidios, abusó de la medida para evitar conflictos y evadirse de responsabilidades. Nunca un mandato tan largo fue efectivo, tiende, por ley no impuesta, a convertirse en dictatorial. Así, para evitar respuestas a preguntas no formuladas pero evidentes, puso a Diego para solapar equívocos previos de técnicos que eran remiendos (Pekerman o Basile). Es consciente que con Bielsa, al que no le acompañaron los resultados, había alcanzado el cielo. Maradona, el inconformista social (pienso que más por ignorancia que por el rol que pretende transmitir), no ha demostrado nada en los banquillos. Y dudo que lo haga –ojalá me esté equivocando en lo que digo pensando en mis amigos argentinos-. Suele, por costumbre, vivir de titulares, de tapas, de historias que le siguen manteniendo en el vilo porlo que fue no por lo que ofrece. Al menos ha insuflado oxígeno contando con jugadores que no están en Europa, pero a medias, porque ha dejado a otros con tanto o más potencial fuera de sus listas.
Y Riquelme, ¿qué contar? Los caprichos han sido su eje dirigible habitual. Inmenso de calidad y antojos, oscureció su historia en el Villarreal por sus extravagancias y falta de compañerismo. No dudo de lo que puede ofrecer pero tampoco lo hago de lo que puede descomponer, en este caso, lo fundamental, el grupo. Rey de los xeneizes, ha encontrado en sus barras el asidero preciso para vanagloriarse en su decisión. No fueron formas para dejarlo, insisto, pero Maradona también se subió a la parra cuando no aceptó los códigos que, en sus subterfugios, siguen guiando el profesionalismo.

ACTUALIDAD DE R. CENTRAL

Jugadores de Central creen que encontraron el camino de la mano de Merlo

Los jugadores variaron el gesto, hay expresiones descontracturadas, optimistas y ya se animan a analizar las causas de la notable reacción exhibida en las dos últimas fechas. Hay visiones complementarias que además coinciden en muchos aspectos, todos destacan la simpleza de Mostaza, el desahogo que significó la victoria ante San Lorenzo y la decisión del grupo para dar vuelta la historia luego de la frustración que dejó la etapa de Gustavo Alfaro.
Pablo Alvarez fue uno de los más directos para brindar su panorama. "En nuestro campeonato, el de los seis equipos, se va a hacer muy duro salir de esta situación. Todavía falta mucho pero encontramos un camino y hay que continuar por esta senda. No hay que desviarse y seguir sumando, de la manera que sea", destacó el lateral.
"No hay muchas explicaciones para este cambio. Lo lindo del fútbol es que no hay una lógica. Estamos muy contentos, viviendo el momento y disfrutándolo. Pero seguimos afrontándolo con la seriedad y el compromiso que se merece", agregó Alvarez.
Por su parte, Matías Escobar habló del convencimiento que anida en el plantel. "Sabemos que estamos haciendo las cosas bien. Por eso ahora empezaron a aparecer los resultados. A medida que van pasando los partidos y se va ganando, parece que el equipo se afianza. Si seguimos así, terminaremos esto cuanto antes", comentó el volante central.
En tanto, el uruguayo Pablo Lima aclaró que no hay secretos. "Merlo trajo un mensaje claro porque no se pueden cambiar muchas cosas en poco tiempo. Ajustó un par de cosas y salimos a la cancha. Antes no nos salían las cosas porque esto es fútbol y dos más dos, no son cuatro. Sabíamos que antes no éramos un desastre y ahora tampoco somos un equipo excelente. En el fútbol argentino ningún equipo está cinco goles por encima de otro", subrayó el marcador de punta.

Fuente: La Capital

PREMIO: BLOG DE ORO

En el día de ayer, he recibido el primer premio del blog, en dos meses, Premio al “Blog de Oro” por parte del blog http://www.abran-cancha.blogspot.com/

Y estoy muy agradecido por recibirlo, muchas gracias BOCHA

LAS REGLAS DEL PREMIO SON LAS SIGUIENTES:
-Exhibir la imagen.
-Poner el enlace de la persona que te lo ha regalado.
-Elegir 10 personas para pasárselo.
-Escribirles un mensaje en su blog para que se enteren de su premio.


Mis seleccionados:

AL OTRO LADO DEL ATLÁNTICO

DIEGO PEROTTI DIGNIFICA SU TALENTO
Pocos apostaban por él. Un jugador con poca historia en sus botas, con un apellido al que algunos aficionados aún hoy le rinden pleitesía –es hijo de Hugo Perotti, el Galgo, un xeneize de pro-, ha revolucionado, desde la banda, el ataque sevillista. La irrupción de Perotti ha confirmado el ojo clínico que tiene Monchi, secretario técnico del cuadro andaluz, para hacerse con valores prometedores. Perotti llegó hace un par de campañas al Sevilla recién fichado de un equipo del ascenso argentino, el Deportivo Morón. Pasó a engrosar el listado de jugadores pendientes de explotar. Junto a Armenteros fueron las sensaciones la campaña pasada en un filial que, más allá de clasificaciones, prima por su valor formativo. Trecarichi, otro valor prometedor al que le han podido las alabanzas, es el único que no ha logrado dar el salto a la primera plantilla, o, al menos, debutar. La red de ojeadores del cuadro nervionense ha mostrado una clarividencia precisa para incorporar del cenagal del fútbol argentino valores que están ofreciendo un plus de calidad a una plantilla que, tras tocar techo en Europa con la UEFA por dos veces, necesita un rejuvenecimiento evidente. Fazio, del que sobran atributos que califiquen en lo que se ha convertido, o Lautaro Acosta, el más intermitente por las lesiones, forman la armada en argentina en Sevilla.
Perotti, de momento, está confirmando las expectativas. Con un lugar asegurado en el plantel, dispone de ficha tras la nacionalización de Chevantón, solamente le falta le falta ganar continuidad y entrar en los inicios. Ayer, en Málaga, fue clave en la resurrección de los suyos cuando tenían todo perdido. Le dio el primero a Kanouté y tuvo mucho que ver en el segundo. Las puertas se le abren de par en par. Por detrás lleva a Armenteros, un ex de Independiente que tiene menos posibilidades de llegar al estar más que cubierta su parcela en el primer equipo. Y eso que ya ha debutado.

BOCA 3 ARGENTINOS 0

SE LO SACÓ DE ENCIMA
Con Román como figura en su primer partido tras la pelea con Maradona, el Xeneize goleó al Bicho y avisó que está vivo en la pelea por el Clausura. Forlín, Figueroa y Palacio hicieron los goles. La gente eligió a un ídolo: bancó a Riquelme y se la agarró con el DT de la Selección.
Como el primer día. Como aquel regreso triunfal en el 2007. Como si el romance se hubiese renovado, después de la declaración de monogamia, eso de que ahora sólo representa una sola camiseta. Y la confirmación. De que ante la dicotomía, la gente lo eligió a él. De que hoy, con esa decisión de abandonar la Selección, ocupa quizá el lugar más alto entre los ídolos. Imposible saberlo, o negar el voto popular, si no se estuvo en la Bombonera, si no se pudo sentir en la piel el grito de guerra que cambió de apellido, ya no para alargar la o, si no la e, de Riquelme. El fuego en las gargantas para entonar su nombre, para dejar en claro, a quién quiera oír, que si había que elegir, Boca estaba con Román. Y hay amor para rato...
Al tipo le cuesta andar mostrando por ahí sus emociones. Disimula, siempre, con una sonrisa al paso, una minuta. Pero ayer fue genuina esa felicidad y hasta la sensación de victoria. No debe haber tenido tiempo de leer cada una de las banderas que llevaron los hinchas, motu proprio. Hubo camisetas de la Selección con su 10 estampado, trapos de todos los colores, y uno especial: el que llevó su familia ("Papá para nosotros sos de 10", firmada por sus hijos) y colgó en su palco, justo arriba del de Diego, que estuvo vacío, consecuencia de ese divorcio en el que, en la repartija de bienes, la Bombonera quedó para Román. Y una foto, un cuadro colgado en una pared de ese palco: un abrazo entre ellos, en aquellos tiempos felices.
"Fue increíble, va a ser un día inolvidable, emocionante. La gente me dio su apoyo, su cariño. Ellos saben que doy el máximo, es mi club, mi camiseta, intentaré dar lo máximo para darles más alegrías", puso en palabras el 10 después de haber dicho lo mismo con los pies. Porque ayer, taco al margen, le alcanzó para jugar su mejor partido en el 2009. Cuando en el arranque, clavó la pelota en el travesaño, encendió, otra vez, la ovación de sus hinchas, que lo aplaudieron cada vez que mimó la pelota. El único que le robó un ratito fue Lucho Figueroa, su amigo, al que abrazó por su gol, que sintió como propio.
Al minuto del segundo tiempo, explotó la cancha de nuevo, como cuando salió al campo o la voz del estadio pronunció su apellido. Pone la piel de pollo que el enganche se saque a tres tipos de encima y siga corriendo, buscando su propio grito, como en el primer tiempo, el de desahogo, de bronca, de guerra, como el de la gente. Metió un taco (en el arranque de la jugada del gol de Palacio) y latió la Bombonera: "La Selección, la Selección, se va a la p... que lo parió". Suenan los bombos y las cornetas como una sinfonía. "Ahí están, ahí están, renuncien todos, volvé Román". "Román es de Boca, de Boca y nada más". ¿Quedó claro?

RACING 1 GODOY CRUZ 0

CAMPEON DEL MUNDO
La Academia le ganó al Tomba y medio Avellaneda lo festejó como la final del 67 ante el Celtic. Caballero, de cabeza, hizo el único gol para la primera victoria del equipo de Caruso, que está en zona de Promoción. Los mendocinos jugaron más de un tiempo con uno menos por la expulsión de Encina. Aire fresco en el Cilindro.
El estruendo llevó a Pablo Caballero a envolverse en el abrazo de todos. Incluso de los muchos que, en la cancha, lo insultaron cuando reemplazó a Castromán (también lo hicieron con Leandro González), sin que siquiera haya tocado el césped de la raya para adentro. Y se desahogó. Y se acordó de todo en el desahogo. Sintió que millones de manos lo palmeaban, le agradecían lo que acababa de hacer, sin pensar ellos que se trataba de apenas un pasito de todos los que tienen que dar para salir de esta cueva espantosa en la que están atrapados desde hace un par de años. Porque la temporada pasada se los vio sudando en la Promoción, mismo sitio en el que están hoy, junto y justo con el Central de Mostaza. Y ahora el pesimismo, ese compañero de camino que fue adoptando Racing en su sinuoso transitar, los muestra con una mueca resignada y cruda: "La Promoción es lo mejor que nos podría pasar", advertían después de ser goleado por Tigre.
Pero la Academia siempre renace. Y los diez partidos sin ganar no fueron once gracias al testazo de un flaco con pinta de desgarbado, típico antihéroe a la medida de Racing... El muchacho, con su gol, untó con antiinflamatorio el corazón que sale con taquicardia a la cancha. Es este mismo grupo que, pese a todo, terminó con algo de paz una semana que había empezado en pie de guerra, por la intervención atroz de los violentos que creen tener la solución en su aerosol intimidante y su lengua lacerante. Porque no faltarán los que digan que se le ganó a Godoy Cruz gracias a la apretada de los barras. Y en realidad fue a pesar de la apretada.
Porque el hincha genuino entiende que son estos jugadores los únicos que podrán despertarlos de la pesadilla del descenso, ésa que sufrieron hace 26 años y le temen más que a la crisis mundial y sus coletazos. Ese hincha, el que mira más la tabla de los promedios que los vaivenes del índice Merval, fue al que Caballero quiso tocar cuando saltó los asientos de las plateas preferenciales en su corrida loca tras el gol. Fue también a ellos que les dijo, con un gesto inequívoco, que le sobraban huevos para soportar este momento.Y su tremendo cabezazo, que buscó ángulo y lo encontró, debía ser el final de un centro enviado por Franco Sosa, el tipo que ha sido partícipe necesario de algunas de las contadas buenas noticias que ha disfrutado esta Academia contemporánea.
Y no es novedad que en Racing está todo patas para arriba. La incoherencia es parte de su inventario. Por eso el equipo que extraña la pequeñez de Maxi Moralez, que está huérfano de fútbol, que llega a los tumbos y que sufre hasta con los laterales a favor que se hacen cerca de su área, encontró en los 192 centímetros de Caballero, en las antípodas del Enano (por altura y por juego) la respuesta a tanta angustia. Es la primera vez en su carrera que hace un gol para ganar, porque hasta aquí habían sido sólo en empates (un 2-2 ante Arsenal, un 3-3 frente a River). "Por suerte se nos dio. Estuvimos laburando duro toda la semana para poder ganar. Esta clase de partidos se los gana así, metiendo. Se sienten los nervios por todo el sufrimiento de la semana, los de la familia y de los hinchas. Por eso hay que dedicarle esto a la gente y a cada una de nuestras familias, que sufre mucho en la semana", definió Pablo. Pueden festejar tranquilos, los que lo insultaron y los que lo bancaron, y también los que se pusieron nerviosos con el gol que no llegaba. No escatimen y aprovechen esta pequeña alegría, que esta vez Caballero paga.