POCHETTINO NO ENDEREZA LA NAVE
Pensó que era fácil, una tarea sencilla, librar al Español de toda la vida -ahora con nombre catalanizado, Espanyol- del descenso. Lo creyó de forma tan ferviente que no dudó en coger las riendas de un equipo que en autoengullía con un apetito atroz. Quiso confiar en una plantilla con una calidad tremenda pero fagotizada por los años. Ahí continúan internacionales como Luís García, De la Peña, Raúl Tamudo, Kameni... pero ninguno le ha dado el plus de consistencia que precisa el equipo para alcanzar una tranquilidad necesaria -creo, firmemente, que solamente los resultados, como siempre, se la pueden dar-.
Cogió las riendas del plantel y predijo, para sí mismo, que era labor sencilla. Nada más lejos de su realidad imaginaria. Cayeron antes dos técnicos y, si la paciencia no lo calibra, el próximo será él, aunque sería un designio brutalmente negativo para la directiva. El equipo está dolido en su ego, juega enquistado y solamente va librando alguna tarde por la aportación desde el fondo de Nico Pareja, un central solvente que está manteniendo el nivel, ya de por sí, paupérrimo. Insisto el que el ex de Newell´s soñaba con un debut en el banco cómodo, aferrado a sus incondicionales que fueron sus ocompañeros -Tamudo y De la Peña-, pero poco más porque su propuesta también está siendo horrible; no ha aportado nada, se ofusca con decisiones lejos de probabilidades habituales y no es capaz de dar el golpe de timón necesario en los choques. En definitiva, su presencia está pasando desapercibida haciendo más pobre el bagaje de un equipo que se desangra a una velocidad brutal.





